17|4|2021

El primer año de gestión de Alberto Fernández, entre la pandemia y la crisis económica. El rol de la oposición y las marchas anticuarentena. 

Se termina un año que seguro quedará en el recuerdo de los argentinos como uno de los peores que nos tocó vivir. Fue duro pero lo terminamos con la certeza de que tenemos un gobierno que está cerca y se preocupa por nosotros en los momentos más difíciles.

 

El 10 de diciembre de 2019, Alberto Fernández asumió frente a un país en estado crítico desde el punto de vista económico y social después de un gobierno neoliberal que había arrasado con todo: trabajo, derechos, industria, comercio y economía. Pero con el apoyo de millones de argentinos, se tomó el compromiso de poner a la Argentina de pie nuevamente. 

 

Así fue que empezaron a cambiar las prioridades, por ejemplo con el plan nacional “Argentina contra el Hambre”, el relanzamiento del programa Precios Cuidados, medicamentos gratuitos a afiliados a PAMI y la Tarjeta Alimentaria. Todas medidas que tenían como objetivo impulsar y acompañar a nuestro país para ser más justo e igualitario.

 

Sin embargo, pronto empezamos a recibir las imágenes de un virus que arrasaba en Asia y Europa y que no imaginábamos que llegaría. Hasta que, en marzo, con una decisión acertada del Presidente y el Ministerio de Salud, se cerraron las fronteras y todo el país se puso en cuarentena para fortalecer el sistema de salud, que el gobierno anterior de Cambiemos había destruido.

 

En pocos meses se construyeron 12 Hospitales Modulares de Emergencia en distintos puntos del país, se compraron miles de respiradores, se levantaron centros de atención para pacientes leves en cada municipio. Estábamos frente a un sistema de salud arruinado por un gobierno que había minimizado su importancia: logramos engrandecerlo.

 

Cuando la pandemia parecía arrasar con lo poco de pie que había dejado el macrismo apareció un Estado presente con el ATP, el IFE, suspendiendo aumentos en servicios, prestamos a tasa cero, pusimos el estado al servicio de los que mas lo necesitaban y no al servicio de los amigos para que realicen sus grandes negocios financieros especulativos que tanto daño nos hicieron.

 

Cuando parecía que el trabajo conjunto con la oposición estaba consolidado para luchar por el bien de todos los argentinos frente a la pandemia, a un sector no le importó convocar a marchar con aglomeraciones de gente que solo empeoraban el panorama. Y se sumaron los medios masivos de comunicación, una vez más, con un ataque despiadado y perjudicando siempre a los mismos: el pueblo y la clase trabajadora.

 

Y eso no fue suficiente, porque también la justicia, una vez más, se puso en contra de la gente, cómo bien lo expuso Cristina Fernández de Kirchner. La actuación del Poder Judicial encabezó y dirigió el proceso de Lawfare, una articulación mediática-judicial para perseguir y encarcelar opositores, que se intensificó con la presidencia de Mauricio Macri y que todavía continúa.

 

Sí hay que valorar a los legisladores, diputados y senadores que trabajaron incansablemente para estar cerca de quienes más lo necesitaron, sin interrumpir su trabajo a pesar de la pandemia. Este fue uno de los años en el que más leyes se trataron y aprobaron: como la del impuesto a las grandes fortunas, tan necesaria en estos momentos.

 

Porque si algo aprendimos es que de las peores situaciones se sale entre todos, unidos. Y eso fue lo que marcó este primer año de gestión: la unidad. Esa unidad que logró que Alberto Fernández sea presidente se mantuvo y se consolidó durante estos primeros 12 meses de gestión. Con trabajo conjunto y articulado es de la única forma que podemos poner a la Argentina de pie nuevamente. Porque ya lo hicimos una vez, y no tenemos dudas de que lo vamos a volver a hacer.

 

En estos momentos disfrutamos de la libertad a la que cedimos durante muchos meses para fortalecer nuestro sistema de salud, pero no es momento de bajar los brazos, tenemos que seguir cuidándonos entre todos. Estamos en el camino hacia la recuperación, no solo de la salud, sino también de la economía, con el mando del Ministerio de Economía que logró una reestructuración de la deuda casi total, y con los programas de ayudas a empresas. Todos los sectores están alineados y trabajando en conjunto por el bienestar de los argentinos.

 

Deberemos seguir incluyendo a los excluidos, promover la inversion, que la produccion nacional tenga un rol central, debemos ir en la busqueda de salarios y jubilaciones que le ganen a la inflación. Vinimos a construir una sociedad más justa y con igualdad de oportunidades, sino nuestro paso por el gobierno y el esfuerzo por sostener la unidad serán sin sentido.

 

No tengo dudas de que el año próximo será mucho mejor, con una vacuna en nuestro poder, con un sistema de salud fortalecido. Con la fuerza y el trabajo de nuestros dirigentes vamos a poner a la Argentina de pie una vez más, porque estamos unidos y no hay fuerza que pueda parar esa unidad.