27|1|2021

Galmarini, la armadora

10 de diciembre de 2020

10 de diciembre de 2020

La presidenta de AYSA participa activamente de la construcción transversal en el Congreso para la aprobación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo.

Es portadora de dos apellidos pesados: Galmarini y Massa. Es hija de Fernando (secretario de Deportes durante el gobierno de Carlos Menem) y de la exdiputada Marcela Durrieu (1991-1995) y compañera de Sergio Massa. Pero no llegó a la política ni está donde está por sus apellidos. En estos días, Malena Galmarini, la titular de AYSA, afiliada al Partido Justicialista desde los 18 años, se instaló en el Congreso Nacional para trabajar intensamente en la rosca que permitirá la aprobación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo en la Cámara de Diputados. Ya lo había hecho en 2018, igual que hoy: sin ocupar una banca, formó parte de las sororas y militó a la par la transversalidad.

 

Desde que se activó la presentación del proyecto del Poder Ejecutivo, el 28 de septiembre, su papel cobró más protagonismo, aunque siempre con bajo perfil. Participó de la organización de la articulación de las carteras de Seguridad de la Nación y la Ciudad de Buenos Aires y referentes de la Campaña Nacional por el Aborto Legal y hasta recibió llamadas de representantes “celestes” que se quejaban porque habían quedado afuera de la llamada Mesa de Enlace Provida creada para las reuniones previas con su marido, el presidente de la Cámara.

 

Traje verde regalado por su hija, también militante feminista, barbijo verde y zapatillas blancas, Galmarini camina por los pasillos del Congreso como si los hubiera transitado toda su vida. En verdad, los camina desde chica de la mano de su mamá, una de las impulsoras de la Ley de Cupo y activista por los derechos de las mujeres, y ambas esperan ansiosas salir del edificio de Rivadavia y Entre Ríos para mezclarse “entre las pibas” y los camiones de AYSA, presentes en ambos lados de la Plaza de los dos Congresos. Hincha fanática de Tigre (club donde juega uno de sus hermanos, Martín), fue secretaria de Política Sanitaria del municipio y desde allí impulsó políticas contra la violencia de género. Prácticamente recién llegada a AYSA, publicó un manual de lenguaje no sexista para la empresa.

 

La legalización del aborto es una de sus causas principales. Como escribió ella misma en la revista Anfibia en 2018: “Si nuestros políticos no están a la altura de su tiempo, serán las mujeres las protagonistas reales del cambio, con o sin su apoyo. El tema ya está instalado en la sociedad, en las escuelas, en los barrios. Podrán demorar el debate pero no detener el curso irreversible de la hora de igualdad de las mujeres”. De la experiencia de ese año aprendieron, ella y sus compañeras diputadas, a ordenar la discusión, a generar mejores acuerdos, a trabajar conjuntamente con el Senado. A partir de mañana, su objetivo será la sanción de la Cámara alta, con pasillos menos amigables que los de la calle Rivadavia, pero con la ambición de que sea ley este año.