CONGRESO

Riesgo 2018: el aborto no es seguro en el Senado

En la cámara de las provincias se disputa a dientes apretados la rosca de los votos. Seguros para un lado y para el otro y los electrones sueltos.

Apenas la secretaria de Legal y Técnica de la Presidencia, Vilma Ibarra, confirmó que el Poder Ejecutivo enviará este mes un nuevo proyecto de interrupción voluntaria del embarazo al Congreso, comenzaron los cálculos para saber si esta oportunidad será diferente a las votaciones de 2018, cuando la iniciativa prosperó en la Cámara de Diputados y luego encalló en el Senado, al calor de un intenso lobby religioso para que el texto no fuera ley. Por esa misma razón, el duelo entre verdes y celestes transcurre en un extremo secretismo, porque las legisladoras y los legisladores que trabajan para la legalización del aborto no quieren anticiparse. Ante las consultas de este portal, aseguran que no quieren exhibir las gestiones sobre los indecisos, aquellas voluntades que todavía no están definidas y podrían definir la votación, especialmente en el Senado. 

 

Detrás de las especulaciones, hay una certeza: los llamados, las sugerencias y las consultas comenzaron hace algunas semanas y se incrementaron a ritmo febril en los últimos días, cuando ya resonaba la posibilidad de un nuevo proyecto antes de fin de año.

 

Ibarra anticipó que será tratado en extraordinarias, es decir, a partir de diciembre, pero ya circulan cálculos en la cámara de las provincias, el mismo recinto donde fracasó el proyecto anterior, en la madrugada del 9 de agosto de 2018. Fue luego de una votación de 38 en contra y 31 a favor.

 

 

Con la firma del presidente Alberto Fernández y el activo apoyo de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, en el oficialismo la clave pasa por la fidelidad partidaria del bloque que tiene 41 votos propios. Pero el espacio es conducido por el formoseño José Mayans, uno de los principales activistas contra el aborto, dentro de una zona de senadores "celestes" que es transversal al oficialismo y a la oposición. 

 

CONTEO. Con esa dificultad a cuestas, en la Cámara alta hay cálculos en danza que podrían cambiar a partir de ausencias y cambios de opinión, especialmente entre los que se mantuvieron prescindentes de la discusión y se abstuvieron, como la neuquina Lucila Crexell. En el oficialismo sólo dicen que, si la Casa Rosada decidió enviarlo ahora, es porque los cálculos no son sombríos y porque existe una chance concreta de que sea ley. 

 

El punteo de los votos "verdes" corre por cuenta de la mendocina Anabel Fernandez Sagasti, que está encolumnada detrás de CFK y cuenta con la voluntad de las figuras más orgánicas, entre ellas, las que integran la agrupación La Cámpora, junto a Oscar Parrilli y Silvia Sapag. En esos cálculos descuentan que el santiagueños José Neder y su coterránea Claudia Ledesma lo harán en contra y hay dudas sobre la rionegrina Silvina Larraburu, que en 2018 dijo que votaría a favor y luego lo hizo en contra. También las hay sobre la puntana María Eugenia Catalfamo, que se abstuvo en 2018 y en esta oportunidad podría votar a favor. Desde su despacho aclararon a Letra P que no pudo asistir a esa sesión porque estaba embarazada, con ocho meses de gestación, pero que su apoyo al próximo proyecto no está en duda. 

 

 


En Juntos por el Cambio confirman el voto negativo del bonaerense Esteban Bullrich (PRO) y de la tucumana Silvia Elías de Pérez (UCR), que comparten el espacio antiabortista con el peronista Mayans. En el bloque de la UCR, que preside Luis Naidenoff -votó a favor hace dos años- pronostican discusiones de último momento entre quienes dudan y quienes podrían tener "algún gesto", aunque nadie precisó a favor de quién. Una incógnita giraba en torno al mendocino Julio Cleto Cobos, que votó en contra en 2018 y en su entorno apostaban a un cambio de posición, pero el anuncio de su paternidad alejó esa posibilidad.

 

Con las lapiceras del Presidente y de la titular del Senado la expectativa en el sector "verde" del Frente de Todos no sólo está puesta en torcer voluntades y convencer a indecisos, sino, también, en promover la ausencia de algunas espadas propias que forman parte del espacio celeste. Aún así, ninguna de las fuentes consultadas arriesgó un número, pero tampoco hubo voces que pronostiquen una victoria segura de los antiabortistas, que llegaron a 38 votos en 2018. De ese pelotón, el cedazo del recambio de 2019 dejó a 29. De los 31 que votaron a favor, quedaron 20, según advierten en un despacho de la oposición que levanta el pañuelo verde.

 

El proyecto no ha ingresado aún y resta saber qué impacto tendrá la estrategia que definió Fernández de promover, además, un texto "compensador", como es el plan de acompañamiento de los primeros mil días de vida de las niñas y los niños recién nacidos. Es parte de los reclamos religiosos y su debate podría tener distinta influencia en las decisiones finales. Esas piezas podrían cambiar el mapa y son parte de las resistencias que ofrecen oficialistas y opositores para arriesgar un conteo actualizado. Para el diario La Nación, de los 72 bancas, hay 35 en contra, 32 a favor, cuatro indefinidas y una abstención. 

 

 

 

En Diputados, la escena es distinta. El 14 de junio de 2018, el proyecto fue aprobado por 129 votos positivos y 125 negativos. Según las proyecciones que hacen las principales referentes del sector verde, como la macrista Silvia Lospenatto y su colega Cecilia Moreau, del Frente de Todos, las voluntades superan las 130, pero los nombres de la votación son resguardados, al menos por ahora. Dicen que es para preservarlos de la "segura ola de presiones de los celestes" que vendrá en diciembre y que ya comenzó a resonar en el Senado, donde duplican los cuidados, pero también el cabildeo. 
 

 

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