28|6|2022

Mendoza, "la más difícil" para Fernández: pica con Suárez y la sombra de Cornejo

22 de octubre de 2020

22 de octubre de 2020

Se desató una guerra fría entre el gobernador y la Casa Rosada, en un vínculo intervenido por el jefe de la UCR. Millones en danza y bronca por los desplantes.

Tironeos por los fondos, declaraciones cruzadas, resistencia a las medidas de aislamiento y reclamos permanentes. Tras diez meses de convivencia, los desencuentros entre la Casa Rosada y el gobernador de Mendoza, Rodolfo Suárez, suman cada semana un nuevo capítulo que agudiza las tensiones. El oficialismo percibe la sombra permanente del exmandatario provincial y presidente de la UCR, Alfredo Cornejo.

 

“Nos llevamos mil veces mejor con Horacio (Rodríguez Larreta). Eso dice todo”, comparan en Balcarce 50 para describir el estado del vínculo con Suárez, que estuvo por última vez en la Casa Rosada el 13 de octubre, en un encuentro con el presidente Alberto Fernández, el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; el ministro del Interior, Eduardo de Pedro, y el jefe de Economía, Martín Guzmán. La reunión fue tensa.  

 

 

Con la curva de contagios en ascenso en Mendoza, dos días antes de que el Presidente anunciara, junto a los gobernadores Omar Gutiérrez (Neuquén), Omar Perotti (Santa Fe) y Gerardo Morales (Jujuy), los detalles de la nueva etapa de las medidas de cuidado, Suárez había habilitado reuniones familiares de hasta diez personas. El gobernador se anotó un punto frente al electorado local, pero la “zancadilla” para trasladarle el costo político al Presidente desató la bronca de la Casa Rosada.

 

La tensión se agravó. Una vez conocida la decisión del Presidente de restringir la circulación en los departamentos de las provincias más afectadas por el virus, Suárez se plantó en público. "Mendoza continúa como estamos, prácticamente con toda la economía funcionando. De ninguna manera vamos a volver a fase uno. Seguiremos como veníamos”, dijo el gobernador el 12 de octubre.

 

 

 

Ginés González García le enrostró la situación sanitaria. “Es difícil entender su posición. Los datos dan cuenta de que el nivel de ocupación de camas de terapia intensiva en el aglomerado urbano de Mendoza Capital es cercano al 95%”, dijo el ministro de Salud. El mismo día, Mendoza fue uno de los epicentros del banderazo nacional contra el Gobierno.   

 

“Fue el único gobernador del país que entendió el decreto de esa forma. El Presidente nunca habló de volver a fase uno”, se quejó ante Letra P un funcionario del Ejecutivo. Al día siguiente, el Presidente recibió a Suárez en la Casa Rosada. Cafiero y De Pedro fueron los encargados de hacerle saber, sin matices, el enojo oficialista. Después, Guzmán le firmó un crédito por 3.000 millones de pesos del Fondo Fiduciario para el Desarrollo Provincial (FFDP) y Salud le entregó 120 respiradores e insumos sanitarios.

 

El reparto de esos fondos había sido motivo de protesta de la provincia, que en junio había denunciado “discriminación” por parte del Gobierno. Hasta entonces, nueve provincias habían recibido recursos del FFDP, que se reparte en función de las necesidades de financiamiento en el corto plazo, el nivel de atraso en las condiciones de vida medido por las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), la tasa de informalidad económica y la difusión territorial del covid 19, según la tasa de infectados cada 100 mil habitantes. En el listado estaban Tucumán, con 6.000 millones de pesos; Chubut (5.000 millones), Neuquén (5.000 millones), Córdoba (4.800 millones), Santa Fe (4.600 millones), Entre Ríos (3.500 millones), Catamarca (3.500 millones), Santa Cruz (3.000 millones), Chaco (2.500 millones) y Misiones (1.200 millones). Mendoza había recibido 1.900 millones. Ese monto, sumado al último, alcanza los 4.900 millones, más que Córdoba y Santa Fe, que tienen mayor población.

 

 

 

En lo que va del mandato de Fernández, la provincia también se llevó 2.155 millones en aportes del Tesoro Nacional (ATN), 3.400 millones del Fondo Fiduciario Federal de Infraestructura Regional (FFFIR) y 82 millones de un fondo especial de covid, entre otros recursos. “Y después nos tira con todo. No paran de quejarse”, se fastidian en la Casa Rosada, donde afirman que la relación con Mendoza “es la más difícil” de todas y dista mucho del vínculo fluido que mantienen con los otros mandatarios de Juntos por el Cambio, Morales, Rodríguez Larreta y Gustavo Valdés (Corrientes).

 

En las últimas horas, se sumó un nuevo desencuentro, luego de que el Presidente y De Pedro presentaran el programa de asistencia Municipios de Pie en el que incluyen a cinco localidades mendocinas, todas gobernadas por el peronismo. En la provincia, lo calificaron de “vuelto” por los desafíos de Suárez. En la Nación, afirman que los municipios fueron seleccionados de acuerdo a una previa construcción del Índice Federal de Inequidad Territorial (IFIT). “En cuatro años de Mauricio Macri no hablaste de discriminación política cuando Godoy Cruz recibía fondos y Maipú nada. Cuando nos sacaron el 25% de policías y dejaron un móvil cada 8.000 habitantes, tu silencio fue abrumador. Suárez hace una semana recibió 3.000 millones”, le dijo vía Twitter el intendente de Maipú, Matías Stevenato (PJ), a su par de Godoy Cruz, Tadeo García Zalazar (UCR).

 

 

 

PRESIÓN INTERNA. A pesar de los cruces, en el Ejecutivo afirman que la relación personal entre Fernández y Suárez es buena. En agosto, el Presidente y el gobernador discutieron en un encuentro vía Zoom por el aumento de contagios de coronavirus en Mendoza. Otros tres mandatarios tuvieron que intervenir para calmar los ánimos: Gutiérrez, Morales y Juan Schiaretti (Córdoba). “Escuchá lo que te está diciendo el Presidente”, le dijeron a Suárez.

 

La situación se encauzó y Fernández después recibió al mendocino junto a Valdés y Morales, en Olivos, pero los ruidos siguen y en la Casa Rosada apuntan por eso contra Cornejo, que integra el ala más dura de Juntos por el Cambio y tiene influencia directa sobre algunos ministerios provinciales que le complican a Suárez la relación con el Gobierno. Tal es el caso del ministro de Hacienda, Lisandro Neri, que ya protagonizó acaloradas discusiones con los funcionarios nacionales. En el Gobierno afirman que el propio Suárez admite, en privado, que el presidente de la UCR lo “presiona” para que endurezca sus posiciones. Así, el vínculo con la provincia se canaliza, a veces, vía el diálogo fluido que tiene el novedoso tándem que forman la camporista Anabel Fernández Sagasti y el radical Julio Cobos.