X

Solá debuta en la Celac para superar la obsesión venezolana y pensar en el comercio

Participará de su primer evento internacional como canciller, hacia una agenda más amplia y no mediada por Estados Unidos. La obsesión por exportar. México, en la mira.
Por 06/01/2020 15:30

Felipe Solá partirá este lunes por la noche rumbo a México para participar de la primera reunión internacional como canciller, la de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), en la que buscará contribuir a la reactivación de un foro útil para el tipo de vínculos que desea mantener con la región: uno que deje de girar obsesivamente en torno al conflicto en Venezuela, que recupere el debate sobre otros problemas comunes a todos sus países y que permita generar una plataforma nueva para las exportaciones nacionales.

El ministro de Relaciones Exteriores llegará acompañado por su jefe de Gabinete, Guillermo Chaves, por el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Jorge Neme, y por el futuro embajador en México, Carlos Tomada. Participará de las deliberaciones este miércoles, aunque en rigor los contactos informales comenzaron con la semana.

 

 

El giro de la región a la derecha, sobre todo por la irrupción de Jair Bolsonaro en Brasil, restableció a pleno la influencia de Estados Unidos y volvió a poner el eje de la política regional en la Organización de Estados Americanos (OEA). De la mano de esta tendencia, también cobró protagonismo el Grupo de Lima, del que la Argentina participa aunque en modo stand-by desde la asunción de Alberto Fernández, y que corporiza la política de línea dura de Donald Trump contra el chavismo. Por esa razón, a la que se suma una coyuntura desafiante, citas como la de la Celac son bienvenidas para el nuevo gobierno argentino, porque dan la oportunidad de diversificar la agenda.

Fernández y Solá tiene una posición clara sobre el conflicto venezolano, que se expresó el domingo en un comunicado crítico sobre el chavismo por las maniobras con las que operó para obstaculizar el ingreso de diputados opositores a la Asamblea Nacional a fin de evitar la reelección al frente del legislativo de Juan Guaidó y su reemplazo por Luis Parra. Lo que no se quiere, sin embargo, es que la comunidad regional empuje en el sentido de una salida de fuerza a esa crisis, sino que contribuya al restablecimiento de canales de diálogo entre el oficialismo y la oposición. Y mucho menos que ese sea el tema excluyente de la agenda regional.

 

 

“Aspiramos a tener un espacio multilateral para hablar de los otros problemas de la región. La situación en Haití; las protestas en Chile, Colombia y hasta hace poco en Ecuador; el déficit de crecimiento económico; la retracción continua en el número de patentes tecnológicas; el problema de la pobreza y la debilidad institucional… Claramente no se trata solo de Venezuela”, le dijo a Letra P una fuente del Palacio San Martín familiarizada con la reunión de la Celac.

“Venezuela nos preocupa, pero la realidad regional no es la de un país que es un infierno mientras todos los demás son paraísos”, añadió.

La fuente anticipó que Solá mantendrá reuniones con sus homólogos de Perú, Ecuador, Surinam y Barbados.

El objetivo de máxima, así, es que poco a poco la Celac ocupe el lugar que la OEA y el Grupo de Lima dejan vacante en la discusión de todas esas cuestiones de fondo. La relación con el México de Andrés Manuel López Obrador es, en ese sentido, la llave para empujar esa intención, a falta de protagonismo de un Brasil totalmente jugado a ser el gran socio regional de Estados Unidos.

El comercio es otro de los ejes que animan el viaje de Solá y la presencia, junto a él, del secretario Neme es explícita al respecto.

La situación del comercio exterior nacional es mala, con exportaciones que se han mantenido estancadas, punta a punta, a lo largo de una década. Más preocupante, la tendencia no responde a factores fortuitos sino a condiciones de largo plazo.

 

Fuente: Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI)

 

De acuerdo con el informe de final de 2019 de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI), dirigida por Marcelo Elizondo, “las exportaciones argentinas nunca recuperaron los récords que alcanzaron en 2011, cuando llegaron a 84.268 millones de dólares en bienes y 15.606 millones de dólares en servicios (...) Pueden preverse para 2019 exportaciones totales de bienes por algo más de unos 64.000 millones de dólares, por lo que la diferencia entre los resultados de 2011 y los de 2019 será de unos 20.000 millones de dólares (...) La caída fue muy profunda hasta 2015 y desde ese momento se inició una leve recuperación gradual anual hasta llegar al dato previsto para 2019”.

“Desde 2011, las exportaciones totales en el mundo crecieron 11% y las de América Latina lo hicieron solo 1%. Por ende la debacle argentina no equivale a lo ocurrido en el planeta y nuestras ventas externas han perdido participación en el total mundial”, agregó.

Ante ese panorama, la diplomacia nacional debe adoptar un perfil marcadamente comercial, según anunció el Presidente en su discurso inaugural. Mientras la relación con Brasil dentro del Mercosur está en pleno proceso de reconstrucción, la mira se pone en México, país al que Fernández realizó su primera visita como presidente electo.

La Argentina mantiene con ese país de 130 millones de habitantes y dueño de un PBI de 1,2 billones de dólares, el segundo de América Latina, un comercio absurdamente bajo: apenas 2.612 millones de dólares en 2018, con fuerte déficit para nuestro país.

El turismo es uno de los puntos que se pretende reforzar, ya que el flujo de turistas nacionales al país norteamericano es mucho más grande que el de mexicanos a la Argentina. Que los principales rubros de exportación a ese mercado sean vehículos para el transporte de mercancías, aceite de girasol, cueros y pieles curtidas de bovino y alcoholes indica el potencial que existe para incrementar las ventas industriales. Asimismo, se pondera el carácter de México como un importante inversor en el país.

Los dos países cuentan con un Acuerdo de Complementación Económica (ACE), que brinda preferencias mutuas para numerosos productos y que constituye un tratado de libre comercio en miniatura.

Dicho ACE, el número seis, está en proceso de ampliación desde 2016, lo que el Gobierno quiere acelerar, además de incrementar el intercambio de automotores regulado por el Apéndice I ACE 55 (MERCOSUR – México), actualizado en marzo del año pasado.

“El hecho de que viaje el secretario Neme demuestra la prioridad que le damos a lo comercial. Más allá de la distancia y la logística, hay lugar para incrementar el intercambio”, le dijeron a este medio en Cancillería.