X

“A algunos compañeros les cuesta un poco alinearse con una mujer”

Es la primera intendenta de Moreno y una de las seis de Buenos Aires. Habla de todo: la resistencia masculina, la pesada herencia de Festa y cómo empezar de cero en un municipio "estallado".

Mariel Fernández es una de las seis intendentas de la provincia de Buenos Aires. Desde ese rol en Moreno, sostiene que algunos sectores del peronismo resisten encolumnarse detrás de su conducción por una cuestión de género. Sin embargo, se ríe ante esa intransigencia: “Problema de ellos”, dice y echa mano a su militancia barrial con el Movimiento Evita y a la construcción colectiva.

La primera intendenta de Moreno recibe a Letra P en su despacho en medio de una agenda abultada. Es tarde y en un puñado de minutos relatará cómo fue su arribo al municipio tras una PASO compleja que incluyó seis postulantes en el Frente de Todos, el traspaso con Walter Festa y el punteo urgente de un distrito que, asegura, “es número uno en todo lo peor”.

“El municipio de Moreno está quebrado”, señala Fernández e hilvana con esa frase un sinfín de dificultades que se entrelazan puertas afuera del palacio municipal. Si bien por encima del detalle negativo da lugar al optimismo cuando habla del plan estratégico para el desarrollo de Moreno y de los pequeños pasos que está dando en la gestión, no oculta su incomodidad ante la alegría de un vecino por el paso de una maquina en una calle de tierra. “Para la gente eso es un acontecimiento. Esa emoción, como peronista, me da mucha vergüenza”, dice.

 

 

BIO. Militante del Movimiento Evita, su trabajo en el territorio comenzó en su barrio, Cuartel V, uno de los más postergados de Moreno. Comparte la militancia con su pareja, Esteban “Gringo” Castro, dirigente de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). Entre 2011 y 2015 fue concejala y en octubre de 2019 se convirtió en la primera intendenta del distrito. Ganó la carrera por el municipio con una diferencia de 30 puntos. Dos meses antes, en las PASO, había logrado sortear la interna del Frente de Todos y derrotar al entonces intendente, Walter Festa, por nueve mil votos.

 

-¿Cómo pasó este primer mes de gestión? La vemos muy atareada.

-Es la ansiedad de querer hacer todo a la vez. Está todo tan mal que no te alcanza el día y hay que resolver muchas cosas a la vez. Es un ritmo de trabajo donde vas contra la corriente. El municipio de Moreno está quebrado. Yo ya sabía que iba a ser así. El estado en el que se encontraba el municipio nos impulsó a esforzarnos y a tratar de convencer a todo el mundo de que Moreno necesitaba las PASO (NdR: se refiere a competencia interna). No podíamos pasar cuatro años más así.

-¿La visita de Máximo Kirchner, antes del cierre de listas, fue definitoria para eso?

-Fue importante. Me comuniqué con él y me recibió en su despacho. Todavía no estaba unificado el peronismo y a nosotros eso nos preocupaba mucho, porque ya había pasado en la elección anterior y teníamos miedo. Si no se unificaba, habías chances de que Cambiemos ganara otra vez (NdR: como en la elección de 2017). Lo fui a ver con esa preocupación y por el estado de Moreno, Le pedí por favor que hubiera PASO.

 

 

-Y vino al distrito y lo garantizó.

-Sí. Nuestra militancia en el Movimiento Evita en Moreno es muy reconocida porque es una organización con muchos años. La visita la propuso él. Me dijo que le gustaría conocer y le conté que estábamos por inaugurar un edificio nuevo de nuestro terciario, que es de gestión social, y se llama Néstor Kirchner. Lo invité a la inauguración en un contexto donde había explotado una escuela del Estado por falta de mantenimiento (NdR: La Escuela Nº 49, en la que murieron dos trabajadores de la educación). Y en el día me llamaron que venía. Era un acto escolar, no era un acto político, pero mis compañeros prepararon carteles con “Mariel intendenta” y él ya sabía que yo era candidata. Estuvo como tres horas y la gente se abalanzaba porque hay un cariño por la familia Kirchner en los sectores populares que trasciende cualquier cosa. Eso tuvo un rebote para afuera y saldó muchas discusiones internas, en el Evita, en el kirchnerismo, aunque ellos tenían su candidato acá que era (NdR: el diputado nacional) Walter Correa, pero tengo que decir que al único espacio que vino fue al nuestro, no fue a otro acto.

-¿Y cómo quedó el vínculo con el resto de los sectores cuando ganó?

-Las bases peronistas se acomodan siempre. Fueron unas PASO complejas, porque hasta tuvo lista en el Frente de Todos uno que venía de Cambiemos. Fue muy raro y lógicamente no se alineó. Las agrupaciones peronistas históricas se alinearon enseguida. No hubo problemas. La lista del massismo también, pero a algunos compañeros les cuesta un poco. Es fuerte que yo sea mujer. Alinearse con una mujer es difícil.

-¿Y cómo lleva esa resistencia?

-No me importa. Problema de ellos (risas). Yo no hago nada para que ellos no quieran estar. De hecho, tengo una historia de construir mucho con otros, vengo de los movimientos sociales. No tengo problemas en integrar distintos sectores. Por supuesto, tengo una lógica de construcción y con algunas cosas no voy a transar, porque es lo que le hizo daño a este distrito.

 

 

-Planteó otra lógica de construcción.

-El que no está es porque decidió no estar. Nos cuesta un poco con algunos sectores más radicalizados del kirchnerismo. Pero te puedo asegurar que es porque soy mujer. Es no bancarse eso. No puede ser que se alineen con Festa y no conmigo, que soy una compañera. No hay justificación, no soy autoritaria y, si bien entiendo que pueden tener alguna diferencia conmigo, coincidimos en que creemos en la justicia social. Con todos los espacios que son mujeres estoy bárbaro. Con Suteba, que son compañeras, estamos súper bien. Todo lo educativo lo estoy pensando con Suteba, porque tiene compromiso, (sus integrantes) son las que más saben de la situación de los edificios, de la situación educativa. Estuvimos en el acampe (NdR: Luego de la explosión de la escuela 49, las organizaciones se concentraron durante varias semanas frente al Consejo Escolar) y la mayoría de los movimientos sociales de Moreno está conducida por mujeres. Hay una articulación fuerte y eso se ha invisibilizado porque cuando venían los medios al acampe decían "no se sabe quién conduce" y el tema es que no había un hombre conduciendo (risas). 

-En este andar de la gestión, ¿qué análisis hace de lo transitado hasta ahora?

-Nos está yendo bien igual. Los vecinos están contentos y los trabajadores municipales, que son muy importantes para el funcionamiento del municipio, están aportando sus conocimientos. Con Festa había mucho maltrato y no había conducción política en la gestión. A pesar de que cuando salís a recorrer ves que Moreno está estallado, el vecino y la vecina ven que se está trabajando. Imaginate que acá no se barría. Me dejaron la vara muy baja.

 

 

-¿Pudieron hacer gestiones ante la Nación y la Provincia?

-Sí. Tenemos que resolver el tema de las calles porque los caminos están destruidos y el transporte público por un montón de lugares dejó de pasar. Apenas asumió (el ministro de Obras Públicas de la Nación, Gabriel) Katopodis preparamos las carpetas con 600 asfaltos. No sé si nos van a dar todos, pero con la mitad...Nosotros vamos con las necesidades porque lo real es que hay gente que se hace la señal de la cruz y sale. Está el equipamiento de la policía también. Hay cuarenta cuadrículas de recorrido y mínimo necesitás un móvil por cuadrícula y acá hay menos de 20 móviles, entonces no se pueden hacer las cuadrículas. Las estadísticas de (ministro de Seguridad bonaerense, Sergio) Berni dan miedo.

-Y vendrá lo que les toque por coparticipación.

-Tenemos una coparticipación que es totalmente injusta. La variable principal siguen siendo las camas del hospital. En Moreno tenemos una cada 1400 habitantes y estimamos que somos más de 600 mil habitantes en una extensión de 180 kilómetros. El Estado genera desigualdad. No vamos a salir de la pobreza si esa es la variable principal. Más allá que necesitamos otro hospital, no quiero entrar en la carrera de los demás intendentes de hospital, hospital, hospital. Tener más enfermos no es alentador. Es contradictorio que te paguen por enfermos, por internados. Quiero más parques deportivos, más centros culturales en barrios, más desarrollo de programas de prevención en la salud. La coparticipación debería premiar esas variables, pero son discusiones profundas que implican una redistribución. El abandono, la pobreza, genera muertos. La explosión y las muertes en la escuela 49 no son una casualidad. Son un ejemplo de muertes por la falta de obra pública. 

-Hay modelos de gestión donde el intendente con planillas desde su escritorio conduce perfecto. ¿Usted, por su bagaje anterior, tiene más presencia en la calle?

-Yo me dejé los lunes para que me armen la agenda de estar en la calle, para ir a barrios, organizaciones. Y después durante la semana cuando tengo un ratito me voy a las obras y participo. No estamos haciendo grandes cosas, no estoy haciendo un asfalto, pero para la gente escuchar que la máquina que vino al barrio es un acontecimiento. Mirá qué mal que estamos y eso como peronista me da mucha vergüenza. Pero para la gente es un acontecimiento la llegada de una máquina y vos decís "estoy alisando una calle de tierra", pero no se hacía desde hacía mucho tiempo. Esa emoción a mí me da vergüenza. Y también estamos construyendo un municipio más amigable porque al haber maltrato nadie quería resolver nada. Imaginate que venías a hacer un pedido de algo y te ladraban porque nadie te iba a resolver nada.

 

 

-En esta coyuntura, ¿en qué momento cree que va a poder pensar el futuro de Moreno?

-Ya estamos trabajándolo. Pensamos un plan estratégico para el desarrollo de Moreno que lo vamos a trabajar con la Universidad. Hoy es un municipio quebrado, que está mal, que tiene un retraso importante con respecto a los distritos que tenemos alrededor, pero tiene 27 kilómetros de autopista, tenemos uno de los espejos de agua más grande de la provincia, que es el dique Roggero, que está inserto en un parque de mil hectáreas, el parque Los Robles, estamos a media hora de la Ciudad de Buenos Aires y eso no se aprovecha como un lugar turístico. Además,  tenemos muchas tierras para poder planificar, podemos pensar en hotelería sobre autopista que se está haciendo en muchos lugares, tenemos una base aérea que no se usa que es mucho mejor que El Palomar, que hay que ponerla en valor y explotarla económicamente. Son cosas que nos permitirían crecer, pero esa planificación nunca estuvo. Hablé con el equipo de Axel (Kicillof) y ellos tienen esa idea de pensar el plan estratégico de desarrollo de la provincia de Buenos Aires. Si no tenemos ese plan estamos condenados a repetir muchas situaciones.