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La Casa es un desorden

El Gobierno desanda la metamorfosis macrista, que arrasó patrimonio histórico, impuso el estilo coworking y desalojó a ídolos populares, artistas y próceres. El #8M vuelve el Salón de las Mujeres.

Por 24/01/2020 13:03

"Qué desastre han hecho”, dijo Alberto Fernández ni bien puso un pie en Balcarce 50, que conocía de memoria de sus tiempos como jefe de Gabinete. Mientras trabaja para terminar de armar el nuevo organigrama del Estado y ordenar las cuentas públicas, el Gobierno analiza el estado del patrimonio edilicio y encara el redireccionamiento de las obras de la Casa Rosada, que había comenzado el macrismo y destruyeron una histórica escalera de mármol y la biblioteca de Legal y Técnica y clausuraron salones antes abiertos para la visita del público, entre otros cambios de estilo que le imprimió el macrismo. El equipo presidencial también evalúa qué hacer con la flota de aviones, que encontró fuera de servicio, planea reinaugurar el Salón de las Mujeres el 8 de marzo y abrir la Quinta de Olivos para visitas.

A medida que el equipo presidencial empezó a transitar pasillos y fue tratando de ubicarse en oficinas, el enojo con las obras aumentó. “No tenían (los funcionarios macristas) ningún sentido del concepto de patrimonio cultural: querían convertir un palacio histórico en un hotel moderno”, le dijo a Letra P un funcionario de primera línea de Gobierno sobre la idea con la que la administración de Mauricio Macri encaró las obras de remodelación del edificio, construido a fines del siglo XIX, que en 1942 fue declarado monumento histórico nacional.  

El proyecto estuvo a cargo del entonces secretario general, Fernando de Andreis, fue conocido como “Casa Rosada Siglo XXI” e incluía tres etapas. El costo inicial previsto para el “master plan” era de 285 millones de pesos y contemplaba el recambio de sistemas eléctricos y de iluminación, cloacas y caños de agua, que el macrismo encontró muy deteriorados a fines de 2015, y la instalación de nuevos ascensores y aires acondicionados y la refacción de salones.

 

Antes de Macri. La escalera de mármol que derribaron era igual a la que muestra la foto. 

 

Después de Macri. La nueva escalera, ubicada a la izquierda de la entrada de Balcarce 50.

 

Nada había generado ruido público hasta que, con el recambio de gobierno, se supo que durante las obras de remodelación, a cargo de la arquitecta Marité Berdasco, se había destruido la ya famosa escalera de mármol de Carrara, que databa de 1890. El motivo esgrimido fueron "cuestiones de seguridad" y la necesidad de construir una salida de emergencia. El hueco donde estaba la escalera, ubicado detrás de la entrada de Balcarce 50 -hoy clausurada- y ahora cubierto con un panel de durlock, es un punto habitual de circulación de los nuevos habitantes de la casa, que se acercan con curiosidad a ver los rastros de la destrucción patrimonial consumada a sabiendas de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, que preside Teresa de Anchorena. 

 

La entrada de Balcarce 50 está clausurada y ocupada por andamios que llegan hasta el techo del edificio.

 

En su lugar, la administración macrista mandó a construir una escalera moderna y tenía previsto colocar un ascensor que llegaría hasta la azotea, donde se proyectaba “una especie de deck multiuso”. El mármol de Carrara de la escalera fue “supuestamente” destinado al predio de Técnópolis, explicaron a Letra P funcionarios de la Casa Rosada y el secretario general de la Presidencia, Julio Vitobello, mandó a estudiar si es posible recuperar, tanto los escalones como la baranda. Por ahora, solo recibió fotos “de algunas partes”, indicaron en Balcarce 50.

Capítulo aparte merece la biblioteca de la Secretaría de Legal y Técnica, cuya entrada daba al histórico Patio de las Palmeras, a pocos metros de la oficina que hoy ocupa Vilma Ibarra. Apenas el nuevo gobierno desembarcó en la Rosada, los trabajadores de la casa insistieron en que Ibarra fuera a ver lo que había sucedido con la biblioteca, que desde 1994 prestaba servicios tanto a Legal y Técnica como a la Jefatura de Gabinete y la Secretaría General y contenía colecciones completas de publicaciones jurídicas, fallos de la Corte Suprema y volúmenes de todas las ramas del derecho. Los empleados recuerdan que, además de todos los secretarios que pasaron por ese salón, alguna vez también se acercó personalmente a la sala a consultar bibliografía el ex presidente Fernando de la Rúa.

 

Antes de Macri. La antigua biblioteca de Legal y Técnica, que daba al Patio de las Palmeras. La desalojaron para hacer baños. 

 

Después de Macri. En la misma sala se instalarán los nuevos baños. 

 

Ibarra escuchó de boca de los propios empleados cómo la directora de la biblioteca se había puesto a llorar a fines de septiembre de 2019, cuando, pese a la incertidumbre electoral que se había generado luego de las PASO, la administración de Macri decidió seguir adelante con las obras, desalojó la sala y le entregó en carretilla los libros de derecho. En el lugar, comenzó la construcción de los nuevos baños y la biblioteca fue trasladada al primer piso, a una antesala del Salón de las Mujeres.

Los trabajadores de la biblioteca recibieron la semana pasada la visita de Fernández, que, alertado por Ibarra de la situación, quiso verla personalmente. El Presidente les confirmó a los trabajadores que la nueva administración ya había encontrado un nuevo lugar para asignarles, también en el primer piso, donde hasta ahora funcionaba una parte de la Jefatura de Gabinete. La mudanza ya comenzó.

 

Los libros de la biblioteca de Legal y Técnica, listos para ser trasladados a su nuevo destino. 

 

EL “CO-WORKING” DEL SALÓN DE LAS MUJERES.  En marzo de 2009, Cristina Fernández de Kirchner inauguró el Salón de las Mujeres, destinado a homenajear a figuras argentinas destacadas en distintas disciplinas. El espacio fue utilizado durante el kirchnerismo para actos públicos encabezados por la ex presidenta, que hizo de ese lugar uno de sus preferidos en la Casa.

Durante la administración macrista, la Jefatura de Gabinete utilizó el salón para ubicar parte de su equipo, que utilizó mobiliario típico de oficina: mesas de trabajo y escritorios de melamina. “Era tipo un callcenter, lleno de empleados técnicos que se dedicaban a analizar el Presupuesto, según dijeron cuando llegamos”, explica un funcionario actual. El Gobierno ya avanzó en el desalojo de los muebles y trabaja para reinaugurar el espacio el 8 de marzo, cuando se conmemora el Día Internacional de la Mujer. En la Casa Rosada también está en carpeta la vuelta de los recitales al Salón Blanco. El primero, dicen, podría ser de León Gieco.

 

Antes de Macri. Cristina en el Salón de las Mujeres. 

 

Después de Macri. El espacio había sido convertido en un sector de trabajo de la Jefatura de Gabinete.

 

ESTILO M(ODERNO). El cambio de los muebles de estilo por otros modernos fue un sello de la administración macrista en varias oficinas. Apenas desembarcaron, algunos funcionarios del nuevo gobierno lograron rescatar, “de depósitos y salones”, mobiliario antiguo como sillones Chesterfiel y escritorios de madera, para reemplazar sofás y mesas de fórmica y melamina que encontraron en sus despachos.

En el despacho presidencial, Macri había hecho remover una mesa grande que Cristina tenía ubicada frente al hogar, rodeada por sillas que habían pertenecido a Julio Roca. En su lugar, el expresidente colocó primero sillones tapizados en color natural que luego cambió por otros en gris. “Los sillones de Roca todavía no sabemos dónde están. Cristina los había mandado a retapizar”, le dice a Letra P un funcionario de la Casa Rosada ocupado de relevar el patrimonio.

 

Antes de Macri. El despacho presidencial en la era Cristina. 

 

Fernández dejó, por el momento, los sillones donde los encontró. Pero hizo otros cambios en el despacho. Mandó a colocar nuevamente los cuadros de próceres que Macri había reemplazado por pinturas modernas. “Trajeron cuadros de galeristas amigos que, por haber estado colgados en la Casa Rosada, ahora cotizan más”, dice un asesor presidencial.

En las paredes de la oficina presidencial hay ahora óleos de José de San Martín, Manuel Belgrano y Juan Manuel de Rosas, además de una estatuilla de Sarmiento. En una mesa ubicada contra la pared, cerca de su escritorio, el Presidente puso, además, cuatro fotos: en una se lo ve con su pareja, Fabiola Yáñez; en otra está con su hijo, Estanislao; en la tercera aparece con Luis Alberto Spinetta y en la última, con Néstor Kirchner.

 

Después de Macri. Los sillones grises y la mesa que dejó el líder del PRO. Los cuadros modernos fueron retirados.  

 

UN MUSEO INCOMPLETO. La gestión de Cristina abrió la Casa Rosada a los visitantes, que pudieron conocer los salones históricos y los nuevos inaugurados por la ex presidenta, además de apreciar obras de arte. Varios de esos espacios cambiaron durante la gestión macrista.

El Salón de los Pueblos Originarios, la galería de los ídolos populares y la galería de los patriotas latinoamericanos fueron desmanteladas. Según pudo saber Letra P, los cuadros de los patriotas –algunos, donados por sus respectivos países- fueron enviados en su mayoría al edificio de la ex ESMA, que la ministra de Justicia, Marcela Losardo, en diálogo con Página 12, dijo haber encontrado “en un estado deplorable”. Las fotos de los ídolos populares “no aparecen”.

En tanto, el Salón de Pintores y Pintura Argentina del Bicentenario, ubicado en el subsuelo, está clausurado por obras y funciona como una especie de depósito. Algunos cuadros fueron devueltos a los museos que los habían cedido a la Casa Rosada.

 

Antes de Macri. El Salón de Pintores y Pintura del Bicentenario, ubicado en el subsuelo. 

 

Después de Macri. El mismo salón, clausurado y en obra. Los cuadros fueron devueltos a los museos. 

 

La nueva administración evalúa cómo seguir la obra. “El criterio es redireccionarla en función de lo que es, un edificio histórico. Y darle prioridad al patrimonio nacional”, explican en Balcarce 50.

SIN QUEJAS EN OLIVOS. A diferencia de lo que ocurre en la Casa Rosada, el Gobierno no tiene quejas mayores sobre el estado en el que encontró la Quinta de Olivos, donde Macri también había cambiado los cuadros antiguos por otros modernos, que se llevó en la mudanza.

El Gobierno evalúa ahora emular la experiencia de las visitas en la Casa Rosada y abrir también un sector de la residencia presidencial al público.

 

Macri también decorado Olivos con cuadros modernos, al mismo estilo que en la Casa Rosada. 

 

FUERA DE SERVICIO. En la agenda de preocupaciones del secretario general está el relacionado con los tres aviones de Presidencia, que encontró fuera de servicio y dificultan los movimientos de Fernández y su comitiva.  

Vitobello encargó un estudio completo del estado de la flota, que incluye al Tango 01 –fue utilizado por última vez en 2015 por Cristina-, al Tango 04 y al Tango 10. Este último, un Learjet con capacidad para diez pasajeros, es el único en condiciones de volar y llevó al Presidente el 11 de diciembre a las juras de Gustavo Bordet y Omar Perotti a Entre Ríos y Santa Fe, respectivamente. Fernández y sus colaboradores llegaron a destino transpirados, ya que el aire acondicionado estaba roto. El 01 y el 04 habían sido puestos en venta por el gobierno de Cambiemos, pero la operación nunca se concretó y la administración macrista se movilizó en vuelos privados. El Gobierno evalúa ahora si los aviones están en condiciones de ser reparados o puede adquirir una nueva aeronave vía leasing.