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Sin plata y en defensa propia

Detrás del no al auxilio financiero expuesto otra vez por Guzmán está el plan de la Rosada para ayudar al gobernador en la puja con los bonistas. El miedo a la onda expansiva de un default bonaerense.

Detrás del no al auxilio financiero expuesto otra vez por Guzmán está el plan de la Rosada para ayudar al gobernador en la puja con los bonistas. El miedo a la onda expansiva de un default bonaerense.

Por 21/01/2020 13:57

A menos de 24 horas de la fecha prevista para conocer la respuesta de los acreedores a la propuesta del gobierno bonaerense de posponer para el 1 de mayo el pago del bono Buenos Aires 2021 (BA21) que vence el domingo 26, la administración se jugó un pleno. No se equivocó de cancha el ministro de Economía, Martín Guzmán, al jugar all-in en el terreno que comanda Axel Kicillof: con su ratificación de no asistir financieramente a la provincia pese al riesgo de que ésta caiga en default y con su advertencia a los bonistas, intenta ayudar al gobernador pero, al mismo tiempo, a sí mismo.

El primer problema del capitán al que Alberto Fernández encomendó encarrilar el entuerto del endeudamiento es que tiene el carro delante del tractor. Debe invertir la ecuación para ser él -el gobierno central- quien lidere el proceso “sustentable” detrás del cual se encolumnen los demás, entre ellos, Buenos Aires. El vencimiento por 250 millones de dólares del 26 próximo “es anterior a la fecha en que se estima resolver el problema de la Nación”, dijo Guzman en una conferencia de prensa convocada para anunciar el envío al Congreso de un proyecto para restaurar la sostenibilidad de la deuda externa.

 

 

En su exposición, que duró 20 minutos y de los cuales la mitad fueron destinados a preguntas de los periodistas, no dio ninguna precisión sobre el proyecto que enviará al parlamento. En cambio, ahondó en la importancia de estirar el pago de capital de la deuda bonaerense, confirmó que no habrá salvataje y mandó un claro mensaje a los tenedores: si dicen “no”, perdemos todos. Es decir, pierden.

La crítica a la gestión macrista –“Lo que se hizo con la deuda fue un desastre”– y, elípticamente, a la anterior, la encabezada por Daniel Scioli, durante la cual se tomó la deuda que vence este domingo, le sirvió de marco para subrayar que la única solución es recuperar consistencia macroeconómica. Eso no se puede lograr sin restaurar la sostenibilidad de la deuda, a la que no se llega sin cambiar la ecuación.

En otras palabras, pagar 250 millones de dólares ahora no es una opción. Eso –argumenta Guzmán- atentaría contra la estrategia montada desde Balcarce 50. En sus propias palabras, “violaría el principio rector del ejercicio que estamos llevando a cabo, que es la sostenibilidad”. Y ejemplifica que, con la misma lógica, se podría acceder a cualquier pedido, generando una explosión en el gasto que sería malo para todas las partes. Teléfono para los bonistas.

 

 

“Ni la Nación ni la Provincia están en condiciones de pagar capital”. El mensaje de Guzmán es inequívoco. El hecho de remarcar que ambas reparticiones trabajan de mandera “responsable y prudente” y en forma “coordinada” en el tema deuda lleva implícita la sujeción de Buenos Aires a las decisiones de la Nación: que la administración central “tome la iniciativa” del proceso y que la provincia vaya detrás.

Si una cesación de pago por parte de la provincia de Buenos Aires no implicaría una ruptura contractual para los títulos públicos de la Nación, puesto que no hay cláusula de acelereción cruzada, sí generaría complicaciones. “Ruidos”, eligió la metáfora Guzmán. Sería esa solución “desordenada y desventajosa para los bonistas”. Otra vez, teléfono. Sin dudas, contaminaría la de por sí compleja renegociación de la deuda nacional.

Guzmán espera (Fernández ordena) que Kicillof se mantenga en posición mientras espera buena voluntad de los acreedores. Señala un único camino a transitar, a mitad del cual hay una bifurcación: corrimiento de la fecha de pago o default. Y afirma que la segunda opción no le conviene a nadie.

 

 

RUMORES. El plazo que se les dio a los bonistas para dar respuesta vence este miércoles. Sin embargo, en la mañana de este martes una versión periodística dio cuenta de que la Provincia queda al borde del default ante la negativa a aceptar la propuesta bonaerense del fondo de inversión Fidelity, uno de los mayores tenedores del bono BP21.

Según informó el portal LPO, Fidelity “informó por escrito su rechazo a la propuesta de Axel Kicillof de postergar el pago del vencimiento de 250 millones de dólares”, lo que lo llevaba al borde del default.

Fuentes del gobierno consultadas por Letra P negaron haber recibido notificación alguna al respecto. Indicaron que “el proceso continúa abierto, por lo que no se puede anticipar ningún resultado”. Y explicaron que “la mecánica del proceso sólo permite avisar la aceptación, no el rechazo”. “Entendemos que en estos momentos proliferan rumores para afectar la buena fe y la transparencia del proceso” que se inició con la propuesta formal cursada por el gobierno bonaerense el 14 de enero pasado, dijeron.