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Los platos rotos de una larga noche de excesos

Los platos rotos de una larga noche de excesos

21/01/2020 13:02

 

La aparición de este martes del ministro de Economía, Martín Guzmán, fue avara en anuncios, como se descuenta en un contexto en el que cualquier esbozo de plan coherente depende de la renegociación de la deuda pública. El funcionario habló del envío de un proyecto de ley sobre esa cuestión al Congreso, pero ni siquiera dio detalles sobre su contenido. Con todo, surgieron nítidamente dos mensajes: por un lado, una advertencia fuerte para que los tenedores del bono Buenos Aires 2021 (BP21) acepten el pedido del gobernador Axel Kicillof de posponer hasta el 1 de mayo el pago de capital de 250 millones de dólares que vence el próximo día 26 y, por el otro, un diagnóstico dirigido a toda la clase política acerca de políticas de endeudamiento insostenibles.

Esto último, y Guzmán lo hizo explícito, toca de manera fundamental al gobierno de Mauricio Macri, a quien atribuyó haber hecho “un desastre” en la materia y haber “rifado” en apenas “dos años el acceso al mercado de crédito internacional". Sin embargo, si bien el BP21 se hizo impagable tras la bacanal de 2016 y 2017, de la que María Eugenia Vidal y su ministro Hernán Lacunza fueron protagonistas destacados, no puede desconocerse que fue emitido en enero de 2011, cuando gobernaba la provincia Daniel Scioli y su ministra de Economía era Silvina Batakis, actual secretaria de Relaciones con las Provincias del Ministerio del Interior, esto es, un organismo que forma parte del dispositivo que decide si auxiliar o no a Kicillof.

 

 

La emisión del BP21 captó hace nueve años 750 millones de dólares y prometía pagar el capital en tercios los 26 de enero de 2019, de este año (la madre del drama actual) y de 2021. En tanto, pagaría una tasa de interés del 10,875% anual en dólares, a desembolsarse cada seis meses. La pregunta es obvia: ¿es sustentable que un distrito se endeude a casi el 11% anual en dólares? La respuesta también lo es: no.

Por el bono BP21, Buenos Aires pagaría una tasa de interés del 10,875% anual en dólares. La pregunta es obvia: ¿es sustentable que un distrito se endeude a casi el 11% anual en dólares? La respuesta también lo es: no.

El problema de fondo es que la provincia de Buenos Aires es un distrito crónicamente desfinanciado y perjudicado en materia de coparticipación, argumento al que podrían, con derecho, acudir tanto Scioli y Batakis como Vidal y Lacunza. Sin embargo, semejantes costos de endeudamiento solo podrían ser admisibles como un hecho extraordinario, nunca como una práctica habitual, dado que no hay economía capaz de crecer (encima en dólares) acompañando tasas semejantes de modo de evitar un deterioro acelerado de su perfil de endeudamiento.

Vidal y Lacunza afirman haber dejado a la Provincia con una deuda muy similar a la que recibieron. Sin embargo, hay un consenso de que en su gestión empeoró el perfil de los vencimientos.

De acuerdo con cálculos de Gustavo Reija, director de la consultora Mecronomic, “la provincia de Buenos Aires tiene una deuda total de aproximadamente 11.200 millones de dólares. El perfil de vencimientos (…) implica que la carga financiera para la gestión de Kicillof es aproximadamente del 73% del total”.

De acuerdo con lo que dijo Guzmán, “las amortizaciones de capital generalmente se refinancian, pero a las tasas actuales eso generaría un problema gigante en el futuro. No tiene sentido refinanciarse a tasas prohibitivas que implican un aumento de la carga de deuda que después no se puede sostener”. En efecto, por hacer un ejercicio apenas teórico, con un riesgo país superior a los 1.800 puntos básicos, la Argentina y la Provincia deberían endeudarse al 20% anual para refinanciar el capital que les va venciendo. Eso sería totalmente irracional, claro. Pero también lo ha sido financiarse al 11%.