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El politólogo y ex presidente del Banco Provincia consideró que la negociación con los bonistas “va a marcar el resto del año” en materia económica. El rol de la oposición y el vínculo con la Nación.
Por 21/01/2020 11:21

En medio de una semana clave, el gobierno bonaerense intensificará las conversaciones con los tenedores del bono BP21 para reprogramar el vencimiento de 250 millones de dólares que opera el 26 de este mes y evitar entrar en default luego de que la Nación decidiera no auxiliar financieramente a la administración de Axel Kicillof más allá de reprogramar la deuda que la provincia de Buenos Aires mantiene con la ANSES. El politólogo y consultor Gustavo Marangoni calificó de “acertada” la decisión de Alberto Fernández de no ayudar al mandatario provincial a pagar sus compromisos porque “después debería hacerlo con el resto de las provincias que se encuentra en una situación financiera crítica”.

El ex presidente del Banco Provincia, que ocupó ese cargo durante la administración encabezada por Daniel Scioli, también evaluó el primer mes de gestión de Kicillof, el rol que adoptó la oposición durante el debate de la ley Impositiva y la tensa relación entre el ministro de Seguridad provincial, Sergio Berni, y su colega nacional, Sabina Frederic.  

 

 

-¿Cómo evalúa el primer mes de gobierno de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires?

-El tema más importante comienza ahora con la negociación con los bonistas. Lo primero que tenía que hacer Kicillof era reforzar la caja y por eso presentó la ley Impositiva, que costó tanto aprobarla. Siempre un gobierno que ingresa necesita reforzar los ingresos y ahora viene la parte más delicada: la financiación de la deuda. La Provincia no está en condiciones de hacerle frente al vencimiento de enero ni al resto de los compromiso de 2020. Ahora, viene el capítulo más inmediato e importante, que va a marcar el resto del año desde el plano económico. Esta decisión de negociar la deuda va en sintonía con la estrategia de la Nación. Los destinos de la Provincia y la Nación están muy unidos.

-¿Qué opina de la decisión del gobierno nacional de no auxiliar financieramente a la administración de Kicillof para pagar la deuda?

-Me parece acertado que Fernández no le dé recursos a Kicillof para hacer frente a este pago, porque después debería hacerlo con el resto de los vencimientos y con el resto de las provincias que se encuentra en una situación financiera crítica. Otorgar un auxilio financiero va en contra de lo que plantea Fernández.

 

 

-¿Cómo analiza el rol de la oposición durante el debate de la Ley impositiva y la actitud del oficialismo?

-La oposición hace valer el peso que tiene en el Senado provincial. Cada gobernador que asume se encuentra con un comité de bienvenida muy hostil que le dice “aquí estamos”. En estos 30 días de gobierno se conjugaron tres factores: la tensión entre oficialismo y oposición, la figura del gobernador que proviene de otro distrito y la complicada situación económica.

-¿El cortocircuito entre la ministra Sabina Frederic y su colega Sergio Berni por la seguridad puede afectar la relación entre Alberto Fernández y Axel Kicillof?

-No me parece que pueda complicar el vínculo. Fernández ya intentó darle un cierre al tema. El mensaje de seguridad es más permeable a los bonaerenses que al resto de los ciudadanos. La política siempre es local y la política de seguridad también. Es lógico que surjan diferencias entre una visión global y otra territorial. Cuando Kicillof le propuso a Berni hacerse cargo del Ministerio de Seguridad, ya conocía su perfil. En la provincia, el tema de la seguridad requiere un carisma muy especial. Berni tiene experiencia a nivel nacional y opina del tema cada vez que le preguntan.

-¿Cómo cree que recibieron los bonaerenses las primeras medidas económicas del gobierno de Kicillof?

-Creo que todavía es prematuro para evaluarlo, pero en principio veo una correspondencia entre los que votaron al Frente de Todos, que avalan las medidas, y los que votaron a Juntos por el Cambio, que las rechaza. La inercia de la campaña todavía lleva a mantener esta conducta en la opinión pública. Además, todo inicio de gobierno siempre genera expectativas. Las pruebas más exigentes para el gobierno provincial empiezan ahora, con la negociación de la deuda y luego con la negociación paritaria docentes.