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La plata del modelo F: de dónde saldrá el dinero “para el bolsillo de la gente”

Los técnicos de Fernández trabajan en cuatro frentes en busca de los ingresos necesarios para reactivar la economía. Sintonía fina para meses de crisis.
Por 27/09/2019 13:05

Hay cálculos atrás de las intenciones. O ideas rectoras. Algunas las expuso esta semana el propio Alberto Fernández en su charla ante los empresarios de la Fundación Mediterránea. Los técnicos del candidato del Frente de Todos trabajan en “la sintonía fina” de los primeros meses de un hipotético gobierno que se puso como objetivo central “ponerles plata en el bolsillo a los argentinos”. En este escenario, la duda que le plantean en el Círculo Rojo a Fernández es de dónde saldrá la plata para esa movida si la herencia de Cambiemos será un Banco Central con bajas reservas reales, alta inflación general y un problema de deuda pública serio.

 

 

La renegociación de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI) es central. Los economistas del Grupo Callao creen que dilatar los plazos daría aire, considerando que el pago de intereses y el capital representan casi 15 puntos del Presupuesto.

El segundo eje para tener fondos está directamente relacionado y refiere a la situación actual del sistema financiero bancario. Hace unos días, un grupo de banqueros visitó a Fernández en el búnker de la calle México. Le dijeron que “el tema de las Leliq no es una cuestión nuestra, sino una normativa del Banco Central”. Fernández les pidió que le acerquen una propuesta para desarmar la bomba y prometió que, si gustaba, la considerarían. Es que el segundo punto del plan para financiar el “encendido” de la economía es quitarle el torniquete al sistema de créditos y depósitos. Hoy, los pesos que ingresan van al BCRA y a la timba. Los bancos no los prestan al crédito con las tasas de interés en niveles récord.

Con esas entidades, Fernández también trató el tercer punto: la idea de generar un shock inicial que reduzca la inflación y habilite la baja de tasas para que arranque la producción, se reactive la economía y así el Estado aumente los ingresos por la recaudación impositiva de la AFIP.

Según los técnicos de Fernández, el objetivo es llegar a un último año de gestión con 20 puntos de inflación. Y un 2020 que debería estar al menos 15 o 20 puntos debajo de los números actuales. A los fines prácticos, los Callao ya piensan que el acuerdo de precios y salarios debe incluir, por primera vez en mucho tiempo, una mesa con miembros de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) y los fabricantes, con preponderancia de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL).

 

 

En este esquema, como el albertismo prevé relajar las metas de ajuste fiscal, es casi una obviedad que crecerá algo el nivel de emisión monetaria, lo que habitualmente empuja la demanda de consumo.

Entre este puñado de certezas hay casi una única duda: Fernández asegura a CEOs y a los propios que “los años que vienen van a ser complicados” y que el tipo de cambio deberá tener una senda de estabilidad para que alcanzar los objetivos anteriores. Para eso, su equipo piensa en decisiones alternativas para que no sigan yéndose los dólares de las reservas y los depósitos. No está claro si la idea es endurecer el cepo o lo que muchos consideran central: desdoblar el tipo de cambio.

En este sentido y a la luz de los hechos, en el albertismo suponen que un control de cambios más estricto debería llegar de la mano del propio Macri y antes de octubre. Sería una ayuda extra que haría menos traumático el traspaso.

 

Nielsen, el hombre de los U$S25 mil millones. 

 

Guillermo Nielsen, ex secretario de Finanzas, es la llave para el primer desembolso grande de inversiones genuinas y no especulativas. Concentrado por instrucción de Fernández en el plan de Vaca Muerta, ya se reunió con casi todos los CEOs de las petroleras nacionales -como YPF- y las foráneas para contarles su idea: una nueva ley que facilite las inversiones y la construcción de una planta de licuefacción de gas para exportar. La exportación, para Fernández, es una obsesión casi a la par de la reactivación del consumo. Nielsen no hizo promesas, pero en el búnker de la calle México calculan que el nuevo Vaca Muerta podría venir con unos 25 mil millones de dólares bajo el brazo si se les dieran a los privados las condiciones para invertir. 

La exposición de Fernández en la Fundación Mediterránea dio pautas claras en el sentido de pilotear la deuda pateando los plazos, uno de los ejes del plan para conseguir fondos que vayan a los bolsillos.

Ese discurso lo armó Matías Kulfas, el ministro de la economía real del gabinete que diseña el candidato peronista y uno de los pocos que habla con el postulante de política y economía.

Si bien el ganador de las PASO mantendrá hasta el final el misterio sobre su armado ministerial, el círculo de hombres de confianza empezó a cerrarse. Los Callao ganan la batalla en las interconsultas. Emmanuel Álvarez Agis, ex viceministro de Axel Kicillof, pierde terreno y quedaría en la consultoría, igual que Martín Redrado. Nielsen sostiene su lugar y todo parece haber vuelto al think tank de Fernández. Un dato: el grupo tuvo su segunda adopción, tras la de Nielsen. Gabriel Delgado y Jorge Neme, los hombres del campo de Fernández, ya son parte de los "propios".