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El candidato a presidente de UNIR no tiene postulante a jefe de Gobierno y llamó a votar por el oficialismo. Los cálculos y el póker de dirigentes que cerró el acuerdo.
Por 11/09/2019 11:57

Las conversaciones se aceleraron después del 11 de agosto. El diálogo entre Horacio Rodríguez Larreta y José Luis Espert, ambos economistas, siempre estuvo abierto, incluso antes de que el candidato a presidente del frente UNIR avanzara con su postulación. La foto de este miércoles cristaliza semanas de negociación, que el PRO precipitó para dar un golpe de efecto en el inicio formal de la campaña para las elecciones de octubre. El oficialismo, busca de ese modo, ampliar el caudal de votos obtenido en las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para clausurar la competencia sin tener que enfrentar en un ballotage Matías Lammens.

El corolario de las gestiones fue la imagen publicada en Twitter y la recorrida que Rodríguez Larreta hizo por Uspallata 3160 junto a Espert, que se mostró "maravillado" por el edificio. El impacto de la novedad no debe oscurecer un punto: el jefe de Gobierno le abrió las puertas de su oficina a un candidato presidencial que no es el que lo acompaña en su boleta y que, de hecho, puede restarle algunos votos a Mauricio Macri. Se trata de una nueva escena del post Cambiemos que decora una campaña en la que Rodríguez Larreta se juega todo y, el PRO, como fuerza política, también.

Los más de 69 mil votos que cosechó Espert en las PASO representan poco más del 3,5% de los votos afirmativos de la Ciudad de Buenos Aires. Una cifra más que suficiente para cumplir el sueño de Rodríguez Larreta de evitar la segunda vuelta. Nadie especula con una traslado automático total de esos sufragios, pero en la Jefatura de Gobierno se entusiasman con el gesto de UNIR. Por estas horas, el PRO porteño se enfoca en 50 mil potenciales electores macristas que no participaron en las primarias, según el Excel que se analiza en Uspallata 3160.

 

 

A ese número se le suman una baja participación en el sector de la tercera edad, que el macrismo domina con comodidad en la Ciudad, y un récord histórico de voto en blanco en el distrito, que superó los ocho puntos. Como estos sufragios no cuentan en la elección de octubre, la proyección indica que Rodríguez Larreta podría ganar en primera vuelta, esto es superando el 50% de los votos afirmativos, si se repitiese el escenario de agosto.

Sin embargo, el oficialismo porteño no se relaja y salió a la caza de los sufragios de Espert ( 69.608, exactamente, como candidato a Presidente) para evitar que le queden cabos sueltos. Nominalmente, de acuerdo al escrutinio definitivo de las PASO porteñas, hubo 65.812 votos en blanco para Presidente y 166.666 en el tramo de alcalde. Una diferencia de más de 100 mil votos que Larreta busca achicar a través de una -nueva- municipalización de la campaña y el flamante acuerdo con el economista ultra liberal.

 


Como el Frente UNIR no tuvo candidato a jefe de Gobierno, Espert se amparó en la determinación de que "la Ciudad no vuelva al pasado" y pidió el voto por el alcalde. Para esa foto hubo que esperarvarios días de conversaciones. El día a día de la negociación pasó por un póker de dirigentes: Luis Rosales (candidato a vice de Espert) y Gonzalo Díaz, por UNIR, y Diego Santilli (vicejefe de Gobienro) y Bruno Screnci Silva (ministro de Gobierno) por el PRO.