X

Congreso 2020: dos plateas polarizadas con la unidad pendiente del resultado

Los números previos indican que el 10 de diciembre las cámaras quedarán divididas entre el peronismo y Juntos por el Cambio y se diluirá el medio dialoguista. ¿Se mantienen las alianzas electorales?
Por 10/08/2019 13:46

La fuerte polarización entre Juntos por el Cambio y el Frente de Todos que marcan las encuestas previas a las elecciones indican que ese mismo espíritu se trasladará al Congreso el 10 de diciembre, cuando se concrete el recambio de bancas. Sea Mauricio Macri o Alberto Fernández, al próximo presidente le tocará lidiar con dos cámaras fragmentadas –por ahora– en dos bandos, aunque resta preguntarse si la composición que muestran las listas se mantendrá una vez conocido el resultado de la batalla presidencial.

En número concretos, de los 130 diputados que terminan su mandato este año, 45 pertenecen a Juntos por el Cambio, 38 al bloque del Frente para la Victoria (FPV) -que en 2015 ganó en realidad 60 bancas pero fue sufriendo desprendimientos a partir de enero de 2016– y 28 al resto de las fuerzas que componen el Frente de Todos, incluyendo al massismo, el interbloque que conduce Felipe Solá y los diputados que responden a los gobernadores.

Lo que luego se denominó interbloque Argentina Federal, donde confluyeron el peronismo no kirchnerista, los representantes de fuerzas provinciales y el bloque del Frente Renovador, conformó durante el primer período del gobierno de Macri la avenida del medio con la que el oficialismo negoció para lograr aprobar leyes troncales para su gestión. El ala dialoguista se fue desdibujando a medida que se fueron acercando las elecciones presidenciales, el peronismo logró acomodar su proceso de unidad y las que comenzaron siendo negociaciones secretas entre el kirchnerismo, el PJ de los gobernadores y el massismo devinieron conversaciones sobre la posibilidad de ir hacia la reunificación de bloques. Con todo, el proceso de unidad todavía no se vio en acción en el Congreso, paralizado en pleno año electoral.

 

 

La integración actual corresponde a las bancas que obtuvo cada espacio en las elecciones generales de octubre de 2015, en las que Daniel Scioli cosechó el 37,08% de los votos, frente al 34,15% que obtuvo Macri. En la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, que reparte 35 bancas, los votos le dieron 14 diputados al kirchnerismo, 12 a Cambiemos, ocho al massismo y uno a la izquierda. Lo que fueron en ese momento el FPV y el Frente Renovador compiten ahora bajo el mismo paraguas, el Frente de Todos.

De concretarse los pronósticos de las encuestas, entonces, la renovación volverá a engrosar de manera sustancial el bloque peronista, donde se repartirán el poder el kirchnerismo duro –encarnado principalmente por La Cámpora- el massismo y el sector que responde a los gobernadores. Como publicó Letra P, el Instituto Patria manejó la lapicera con mano dura para ubicar a los referentes más puros en las provincias en las que el peronismo no gobierna, tironeó con los gobernadores exiliados de Alternativa Federal y recién incorporados al Frente de Todos y dio vía libre a los caudillos indiscutibles en su tierra. A Massa le dio cuatro candidatos entre los primeros 20 de la provincia de Buenos Aires y un par de lugares en las listas de las demás provincias. Del otro lado, también se reafirmará el número de lo que hasta ahora se conoce como Cambiemos, donde conviven el PRO, la UCR y la Coalición Cívica.

La Cámara de Diputados y el Senado quedarán prácticamente partidos en dos y, sea quien fuere electo presidente, ninguna de las dos fuerzas alcanzará el número mágico que necesita para tener quórum propio: 129 diputados y 37 senadores.

 

 

¿Se sostendrán las coaliciones cualquiera sea el resultado electoral? Conociendo el pasado reciente, cabe preguntarse si el Frente de Todos logrará mantener a todo el peronismo bajo el mismo paraguas si Macri fuera reelecto. ¿Volverán los gobernadores, por necesidad de fondos, a abrirse del peronismo más duro? La duda circula entre los principales operadores del oficialismo en el Congreso, que vieron en el último tiempo cómo se fue diluyendo la avenida del medio. El propio presidente del bloque del PRO, Nicolás Massot, le pidió frente a todo el recinto al jefe de Gabinete, Marcos Peña, que pensara en la necesidad de “reeditar” el clima de consensos para un eventual segundo mandato presidencial. ¿Con qué sector se podría sentar a dialogar Macri después del 10 de diciembre?

El peronismo tiene una preocupación similar. Se descuenta que Fernández contará con el apoyo de todo el arco peronista en las dos cámaras. Massistas, camporistas y peronistas federales se encolumnarán detrás del presidente. La Cámpora tendrá, en el mejor de los casos, un sub-bloque de 20 legisladores en Diputados y ocho senadores. Ahora, ¿el sector del radicalismo que llegó hasta el cierre de listas en abierta rebeldía contra la Casa Rosada mostrará diferencias con sus socios del PRO fuera del poder? ¿Cambiemos se mantendrá como interbloque o empezará a sufrir desprendimientos, como le sucedió al peronismo fuera del poder?

Las fuerzas provinciales serán, como durante el kirchnerismo y los cuatro años de gobierno de Macri, fundamentales para inclinar la balanza. Lo sabe Gerardo Zamora, que controla a los seis diputados y a los tres senadores de Santiago del Estero. También, los jefes del Movimiento Popular Neuquino (MPN) y del Frente de la Concordia Misionero. En un Congreso cada vez más polarizado, los pocos representantes del medio cotizan cada vez más alto.