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"El Fondo ayudó a Macri a sobrevivir; no puede dejar a Alberto a su suerte"

El politólogo americano analiza la transición vista desde Washington. Dice que la remontada histórica es "casi imposible" y que "el peronismo unido casi nunca será vencido". La relación con Trump.
Por 29/08/2019 15:42

Dice que el Fondo no puede dejar a Alberto Fernández librado a su suerte después de haber hecho todo lo posible para que Mauricio Macri sobreviviera en el Gobierno. Asegura que un default de la Argentina tendría un impacto negativo sobre el organismo que demora el último desembolso que tiene en vilo al Presidente y anticipa que, si los resultados de las PASO se confirman, Estados Unidos mantendrá una buena relación con el candidato del Frente de Todos.

Politólogo norteamericano que dirige el Posgrado de Asuntos Globales de la Universidad de Rice, en Houston, Mark Jones sigue la política argentina desde hace un cuarto de siglo y conoce a la mayor parte de sus protagonistas. Vino al país en plena crisis post PASO para reunirse con dirigentes del Gobierno, la oposición y el ámbito académico. Afirma que Fernández puede ser un peronista pragmático y habla de la sorpresa que generó en Estados Unidos el resultado de las primarias. “El peor escenario que se manejaba era que Macri perdiera por ocho o nueve puntos, con Alberto y Cristina cerca de 45, pero en los dos dígitos ni pensaba. Ni yo ni nadie pensaba que Alberto iba a estar orillando 50 puntos, con 17 de diferencia. Con eso se acaba la fiesta de Cambiemos. Es casi imposible revertir una brecha tan grande sin algunos errores graves no forzados por parte de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner”, dice. 

 

BIO. Politólogo. Norteamericano. Estudia la política argentina desde hace 25 años. Director del Posgrado de Asuntos Globales de la Universidad de Rice, en Houston. Viene a Buenos Aires tres veces por año y es especialista en Vaca Muerta y la actividad petrolera. Tiene una larga relación con la familia Galmarini y acaba de reunirse con Sergio Massa. Autor de “Leyes Electorales y la supervivencia de las democracias presidenciales” y “Una evaluación de la democracia presidencialista argentina: 1983-1995”. Ph.D. de la Universidad de Michigan. Presidente de Latin American Studies en Rice y Fellow del Baker Institute. 

 

-¿Cómo se explica esta diferencia tan amplia?

-Una razón es la unidad del peronismo. El peronismo unido casi nunca será vencido. Es un país que tiene un sesgo muy orientado al peronismo. Solo es posible ganar cuando el peronismo va dividido, como pasó en 2015 o en 1999, cuando Menem realmente no quería que Duhalde ganara. 

-Cuando está en discusión su liderazgo interno.

-Sí, pero ahora, con todo el peronismo encolumnado detrás de Alberto y Cristina, es muy difícil que pierda. Más, dentro de un contexto económico tan difícil como tiene la Argentina hoy en día. Hay un público para un país con menos corrupción, con reglas claras, con respeto para la ley y sin populismo, pero es un tercio o, como mucho, dos quintos de la población. Para los demás, son temas secundarios.  

-¿Cómo ven los círculos de poder en Estados Unidos la deriva de Macri?

-Había mucho apoyo para Macri. El BID, el Banco Mundial, el FMI y Wall Street querían que a Macri le fuera bien. Había un consenso casi unánime. Tenía un perfil que suena bien para los Estados Unidos, pero, además, era el dique de contención para que no volviera Cristina. En el Banco Mundial y en el FMI, la impresión era: “Los nuestros están a cargo de la Argentina, la gente que piensa como nosotros, que es como nosotros, ahora por primera vez realmente manda en la Argentina”. No era sólo un ministro de Economía de un gobierno ajeno, era la sensación de que había llegado el tiempo de los nuestros. Todo al revés de lo que representaba Cristina, el peor escenario, mucho peor que Néstor incluso.

“En el Banco Mundial y en el FMI, había mucho apoyo a Macri. La impresión era: ‘Los nuestros están a cargo de la Argentina."

-De esa ilusión a este presente, ¿cambió la percepción? 

-Igual lo miran con mucha simpatía. Creo que la percepción de la mayoría es que, aunque Macri cometió algunos errores, está intentando hacer todo bien. Su fallo grave era no haber reconocido la pesada herencia que ha recibido. Le dan mucho crédito, quizás más del que le deben dar, por haber intentado hacerlo bien.

-Es una mirada indulgente, quizás parecida a la que tiene Trump de Macri.

-Sí. Para Trump, Macri tiene la simpatía por ser empresario, pero lo que es más importante para la gente tipo (Mike) Pompeo es la política de Argentina frente a Venezuela o Cuba. Por eso, las declaraciones de Alberto sobre Venezuela no caen muy bien. Tiene que tener cuidado con eso. En Estados Unidos, el consenso en contra del chavismo es casi unánime, no sólo del Partido Republicano. Al final, para la administración Trump, lo que pasa en Argentina no está entre sus prioridades, pero sí le importa mucho en el corto plazo tener un aliado frente a Venezuela.  

-Dice que Fernández tiene que tener cuidado. ¿Cómo lo ven en Estados Unidos?

-Lo ven como una opción más o menos razonable. Para Estados Unidos y para los petroleros, lo mejor hubiera sido que ganara Macri. Pero, si no pueden tener una victoria de Macri, es mucho mejor un peronista pragmático, un peronista peronista, que enfoque más en la gestión, en conseguir poder y en mantener poder y que no esté muy del lado de la izquierda ideológica. Alguien como Alberto es mucho más preferible que una administración de Cristina.

-Aunque Cristina sea su vicepresidenta.

Sí, hubiera sido mucho mejor la ancha avenida del medio. Esa hubiera sido la segunda preferencia, alguien como Massa, (Juan) Schiaretti o (Juan Manuel) Urtubey. Antes que Cristina, prefieren la mezcla Alberto-Cristina. Aunque van a esperar un poco para las inversiones hasta que vean quién tiene el poder y quién toma las decisiones.

 

 

-¿El Fondo va a seguir apoyando?

-Sí, sin duda el Fondo va a estirar los plazos y le va a dar tiempo a Alberto para arreglar las cosas. El Fondo hizo todo lo posible para apoyar a Macri. Hizo todo dentro de los límites legales que tiene para ayudarle a Macri a sobrevivir... 

-Incluso, vulneraron algunos de los límites que tenía.

-Sí. Llegó al límite y quizás lo cruzó. Pero, como hizo todo lo posible para empujar a Macri, no puede después dejar a Alberto a su suerte. Además, un default de la Argentina tendría un impacto negativo sobre el Fondo. Va a tener que darle soga a Alberto para que tenga éxito y, si no, que tenga su propia culpa. Pero que si hay un default y hay crisis, que la culpa no sea del Fondo, sino de Alberto y el peronismo, que, después de un año de estirar los plazos, todavía no puede recuperar el crecimiento. 

-¿Le van a dar un año de gracia en una renegociación? La idea de algunos economistas cercanos a Alberto es que sean diez años. 

-Podría ser que estiren los plazos a diez años, pero van a tener que empezar a cumplir con algo en uno o dos. Van a querer algo cercano al déficit cero en un año y medio o dos años. Van a querer que la inflación baje en un año o año y medio. No van a querer violaciones de contratos o congelamiento de precios. 

"El Fondo hizo todo lo posible para ayudarle a Macri a sobrevivir. Llegó al límite y quizás lo cruzó. No puede después dejar a Alberto a su suerte."

-Muchas de las metas que está incumpliendo hoy Macri. 

-Sí, pero le dan perdón por la emergencia. 

-Hasta congela las naftas y se enfrenta con la industria petrolera para llegar a las elecciones.

-Sí, pero hay mucha comprensión en las petroleras y en Estados Unidos. Ven que es algo que él tiene que hacer para llegar al 10 de diciembre y no perder por paliza el 27 de octubre. Es como si fuera un chico que ha sido muy buen chico y después se va de joda y choca el auto. Están enojados, pero saben que dentro de todo es un buen chico.

-¿Trump puede vivir la derrota de Macri como propia?

-Trump no mira ninguna derrota como propia. Si es una derrota, la culpa la tiene otro. Si hay una derrota de un candidato suyo en un estado de Estados Unidos, la derrota es de ese candidato. Si el candidato de Trump gana, es por el apoyo que recibió de Trump. La culpa puede ser de Macri, puede ser de los argentinos, pero jamás va a ser de Trump. 

-Entonces, si Fernández gana puede haber una buena relación con Estados Unidos.

-Creo que sí. No hay ninguna razón para pensar que la relación no va a ser buena con Alberto. Si pone alguien como Jorge Argüello de canciller, que conoce cómo manejar las cosas... Si Alberto tiene el poder, no hay mucho de qué preocuparse. La preocupación es si él va a tener realmente el 100% del poder o si sólo va a tener una parte y el resto lo tendrá Cristina y en qué áreas va a intervenir ella. Si va intervenir en Vaca Muerta o si va a intervenir en la relación con Venezuela. 

-¿Lo que más interesa en Estados Unidos es Vaca Muerta?

-A los Estados Unidos como país y al gobierno les interesa Vaca Muerta porque sus empresas están ahí. Pero al gobierno como tal lo que más le interesa es la ayuda de Argentina en temas sensibles en la región. Hay mucha gente en la administración Trump de origen cubano americano que está obsesionada con Cuba y para ellos eso es lo importante. Para otra gente, va a ser importante la relación con Venezuela y la relación política de Argentina con China, por ejemplo. 

 

 

-¿Por qué Cristina sigue con tanta vigencia?

-Primero, tiene un núcleo duro como Macri o como Trump. Siempre mantuvo un tercio de la población que la apoya. Por sus políticas públicas, por su ideología, por ser peronista, por lo que sea, tiene ese núcleo duro. Sin Cristina, Alberto no saca más de nueve puntos. Con el fracaso de Macri en el rubro de la economía, aumentó el número de personas que quieren otra cosa y, aunque no apoyen a Cristina, quieren un cambio. La tierra prometida de Macri no tenía ninguna garantía y era un sendero muy duro. 

-¿El Frente de Todos termina ocupando el lugar de la avenida del medio que quería ocupar Massa?

-No exactamente el mismo espacio. Está en la vereda de Cristina pero con una mano muy larga extendida sobre la avenida. Los gobernadores que estaban dudando como (Gustavo) Bordet, (Sergio) Uñac o (Juan) Manzur decidieron apoyar a Alberto. 

“En Estados Unidos, hay mucha comprensión con Macri. Es como si fuera un chico que ha sido muy buen chico y después se va de joda y choca el auto. Están enojados pero saben que dentro de todo es un buen chico.”

-¿Cómo imagina la relación de los gobernadores con el próximo gobierno?

-Ellos van a resistir un gobierno central con mucho poder, como fue el de Cristina en 2011. De las provincias que tienen gobernadores peronistas, hay muy pocos que son realmente leales a Cristina. Creo que Alberto va a necesitar ese apoyo durante los primeros años de su mandato, como contrapeso ante Cristina y La Cámpora. Va a necesitar que los gobernadores pragmáticos lo apoyen en algunas cosas que no van a ser tan lindas ni tan fáciles. Los veo con un nivel de poder y de influencia similar al que tuvieron durante el gobierno de Macri. 

-¿En cuanto a la región, cómo se ve a Bolsonaro desde Estados Unidos?

-Bolsonaro se lleva bien con Trump porque son dos personajes muy parecidos en algunos aspectos. La preocupación que yo tendría por la relación de Brasil con Estados Unidos es que en enero de 2021 probablemente llegue a la Casa Blanca un demócrata. Y podría ser un demócrata de la izquierda como Elizabeth Warren. Podría ser Joe Biden o Warren o quizás, lo dudo, Bernie Sanders. Un demócrata no va a tener la misma tolerancia por los exabruptos de Bolsonaro y por algunas de sus políticas. Aunque, para Estados Unidos, Sudamérica está entre las regiones con menos prioridad.

-Sí, pero China empieza a poner un pie en la región y se puede ver incluso en las reservas que le quedan a Macri en el Banco Central. 

-Muchos expertos estamos notando eso, pero la administración Trump no parece preocuparse y tampoco lo hizo antes la de Obama. Tienen tantos otros quilombos en el mundo que se enfocan en la región más cercana: México, América Central, Cuba y Venezuela. 

-¿Cómo se entiende desde Estados Unidos el eventual regreso del peronismo?

-No se entiende muy bien porque a veces, a mi juicio, confunden al peronismo con un partido, en lugar de verlo como un movimiento o una manera de hacer política. Lo van a mirar como un retroceso, porque había mucha esperanza con Macri. Ahora, en algunos lo que hay es una resignación a que el peronismo está y va a seguir estando. Hay que arreglar o trabajar con lo que hay, que es el peronismo. Lo que hay que ver es dónde se ubica Alberto: podría ser un giro de la derecha a la izquierda, pero también un giro desde la centroderecha al centro.