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El mercado sigue en vilo por los anuncios que no fueron y la parquedad del FMI

El margen de Lacunza y Sandleris es estrecho. La manta corta del dólar y las reservas. El enigma del FMI. “Transición”, la palabra que se le escapó dos veces al ministro.
Por 20/08/2019 13:26

El desembarco de Hernán Lacunza en el Ministerio de Hacienda en reemplazo de Nicolás Dujovne tuvo este martes todas las marcas de la emergencia: falta de anuncios novedosos, inevitable apego al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y al objetivo de equilibrio fiscal y constatación, más allá de la reacción tranquila del dólar, de que conviene mantenerse alerta ante la posibilidad de que vengan más días de zozobra.

El flamante ministro buscó llevar tranquilidad al mercado financiero local antes de la apertura, habida cuenta de la certeza de que, tras el feriado del lunes, este se ajustaría al desplome de hasta el 15% de las acciones argentinas que cotizan en Wall Street y al empinamiento de más del 13% del riesgo país.

Su discurso apuntó, como prioridad excluyente, a la necesidad de ponerle un techo a la reciente suba del dólar. Por eso, afirmó que “no hace falta un tipo de cambio más alto” y que “el Banco Central usará todas las herramientas necesarias para que no abandone el rango de precios en el que se movió la semana pasada, evitando una excesiva volatilidad que genere incertidumbre sobre los inversores y los ahorristas”. Así, estableció, de hecho, una suerte de nueva banda informal, de entre $57 y $63 para el dólar minorista.

 

 

Sus palabras, necesariamente, debían ser ratificadas en lo instrumental por el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, en la presentación que realizó minutos después. Este se expresó en la misma línea y prometió intervenir “para moderar la volatilidad”, algo que definió como “un objetivo prioritario”.

Abordó, asimismo, una de las principales preocupaciones del momento, esto es, la seguridad de los depósitos bancarios en dólares.

Otro elemento clave fue su definición sobre cómo intervendrá en el mercado del dólar, al afirmar que “moderará la volatilidad” pero sin dejar de aclarar que “no se usarán las reservas para sostener activos financieros alejados de sus sustentos”. Más fácil: el Banco Central mantendrá una política monetaria muy dura, con altas tasas de interés, pero se cuidará de no rifar reservas que están demasiado acotadas, tal como le pidió la semana pasada en una charla telefónica el candidato presidencial del Frente de Todos, Alberto Fernández, al presidente Mauricio Macri. ¿Habrá una brecha sutil entre la definición de Lacunza de un tipo de cambio determinado, fijado en los niveles de la semana pasada, y el objetivo de Sandleris de cuidar las reservas?

 


El analista Christian Buteler le dijo a Letra P que “no hubo anuncios concretos ni de Lacunza ni de Sandleris. No aportaron nada nuevo a lo que se sabía ni expusieron una estrategia para contener el tipo de cambio. Fue simplemente más de lo mismo”.

De ese modo, “lo que pase en lo sucesivo no va a depender de lo que ellos dijeron, si el dólar se mantiene tranquilo o no responderá a otros acontecimientos”, añadió.

Gustavo Reija, director de la consultora Mecronomic, coincidió con esa mirada al señalar, en diálogo con este portal, que “el mercado esperaba anuncios concretos acerca del mecanismo para estabilizar el tipo de cambio, pero, en lugar de eso, solo hubo una definición sobre la necesidad de lograrlo. No se especificó qué set de políticas instrumentará el Central”.

“En el plano fiscal se deduce que no habrá medidas adicionales de estímulo a la demanda y que el costo de las ya implementadas, de alrededor de 60.000 millones de pesos, será el máximo a utilizar”, añadió.

Al evaluar las definiciones oficiales en un contexto tan adverso, mucho de lo que se diga depende de cuáles son las expectativas.

 

 

Ante la consulta de Letra P, Pablo Castagna, director de Balanz Capital, señaló que “el mensaje de Lacunza fue muy sensato, ya que priorizó el objetivo de la estabilidad de acá a diciembre, controlando el tipo de cambio y abriendo el diálogo con las demás fuerzas políticas”.

Aunque se manejó en la delgada línea roja que separa la gestión de la campaña electoral y dijo confiar en que los argentinos “nos acompañen con su voto para que el Presidente renueve su mandato”, el nuevo ministro, acaso traicionado por el inconsciente o haciendo gala de un realismo sutil, solo levantó la mira hasta fin de año, anunció un diálogo con los referentes económicos de los candidatos (básicamente, los de Fernández) y mencionó dos veces a la palabra “transición”.

“Sandleris también ratificó el rumbo, porque no hay margen para cambiar. Veo un tipo de cambio estabilizándose en torno a los $60 pesos en los próximos días, porque el mensaje del Central fue ‘en ese valor seguiremos interviniendo con todo lo que podamos’”, estimó Castagna.

Para Reija, esa ratificación del rumbo implica que, “en el plano monetario, se continuará con colocación de Leliq y que su tasa se incrementará en consonancia con el aumento de la inflación y su impacto sobre el rendimiento en las colocaciones en pesos”.

 

 

Una variable crucial a seguir en lo inmediato es cuál será la actitud del FMI después de que la dura devaluación del peso de la semana pasada y las medidas a alivio lanzadas por el Gobierno terminaran de sumir en la confusión el nivel de apego posible del país al acuerdo de Stand-by vigente, la última barrera que separa a la Argentina de un nuevo default.

El comunicado meramente formal del vocero del organismo, Gerry Rice, mencionó que desde Washington se “sigue de cerca” la marcha de los acontecimientos y que un equipo técnico vendrá “pronto” al país para realizar la quinta revisión del acuerdo, de cuya aprobación depende un nuevo desembolso de 5.400 millones de dólares absolutamente imprescindible. La visita estaba prevista para esta semana, pero, por el momento, quedó en suspenso. La relación no está rota, pero es evidente que necesita un reseteo urgente.

El dólar cotizó este martes dentro de los parámetros deseados por Lacunza y Sandleris, pero, atentos a esas y otras señales, los agentes financieros continuarán bajo tensión en lo inmediato.

“El mercado le seguirá tomando examen al Banco Central en los próximos días. Entonces veremos, en los hechos, cuál es la política de intervención elegida y su resultado”, finalizó Reija.