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De los siete gobernadores que presentaron listas propias en las PASO, cinco fueron devorados por la polarización y hasta perderían bancas legislativas. El gesto a Weretilneck y el extraño caso Zamora.
Redacción 18/08/2019 12:21

Muy malo fue el negocio para los gobernadores que apostaron en las PASO del domingo a jugar con boleta corta y no alinearse en sus provincias con ninguno de los candidatos presidenciales. A excepción del santiagueño Gerardo Zamora, experto desde hace años en la aplicación de esta estrategia, y, en menor medida, del rionegrino Alberto Weretilneck, los cinco mandatarios restantes vieron sus expectativas fagocitadas por la polarización nacional entre el presidente, Mauricio Macri, y Alberto Fernández.

Al candidato del Frente de Todos no lo preocupaba mucho lo que pudiera pasar en esas siete provincias cuyos gobernadores presentaban listas propias sin candidatos presidenciales y, con el diario del lunes, la lectura era correcta. El resultado de estas apuestas fue de malo a muy malo, salvo por los casos destacados de Zamora y Weretilneck. Y los resultados de las primarias demostraron que, a mayor cercanía con la Casa Rosada, peor fue la colecta de votos para estos experimentos electorales.

 

 

El caso más emblemático es el del neuquino Omar Gutiérrez. El gobernador y referente del Movimiento Popular Neuquino (MPN) se mantuvo en línea con la estrategia histórica de este espacio de jugar con boleta corta y listas propias, pero si en octubre se repitieran los resultados de las PASO su cosecha sería paupérrima. Encerrado en la grieta nacional, el MPN perdería los dos senadores que debe renovar por el triunfo del Frente de Todos en Neuquén y el segundo puesto de Cambiemos. Así, se quedaría sin representación en el Senado tras largos años con bancas propias allí.

El otro gran perdedor es el cordobés Juan Schiaretti, también –junto con Gutiérrez- un gobernador “independiente” de la disputa nacional pero con excelente sintonía con Macri. Tras arrasar en las provinciales de mayo, cuando fue reelecto con el 54% de los votos, la diáspora que se le desató en el PJ cordobés que, de a poco, empezó a alinearse y a trabajar para la boleta de los Fernández, apenas si arrimó los 16 puntos y, de repetir la elección en octubre, solo le alcanzaría para sostener las dos bancas en la Cámara de Diputados que pone en juego.

 

 

CERO A CERO. Otros dos mandatarios electos se quedarían con las manos vacías si se proyectan a octubre los números de las PASO. Son el chubutense Mariano Arcioni y el fueguino Gustavo Melella.

Si bien los dos están abiertamente alineados en el partido nacional con la alianza peronista, decidieron apostar por una boleta corta en sus distritos para buscar robar alguna banca que les permite representación de garantías en el futuro Congreso. Los dos se quedaron en cero. Arcioni arrimó al 11% y Melella –quien todavía no asumió en la provincia- el 12,5%. Eso no les alcanza para mechar ni un diputado y, en el caso del gobernador electo de Tierra del Fuego, lo deja fuera de competencia en la pelea por las tres bancas del distrito en el Senado.

Otra apuesta provincial con éxito comprobado en experiencias anteriores yendo con boleta corta pagó cara la polarización nacional es el misionero Frente Renovador por la Concordia Social. Si bien hizo una buena elección que le permitió superar los 23 puntos, de tres escaños en la Cámara baja que ponía en juego solo le alcanzaría para sostener una.

GANADORES SOLITARIOS. Inexplicable es lo que ocurre en Santiago del Estero. La fórmula de los Fernández arrasó allí con el 75,7% de los votos contra un 18,8% lejano de Macri, pero la elección se vuelve llamativa cuando se analiza el resultado de las PASO en la categoría senador. Allí, el Frente Cívico de Santiago del Estero venció al frente peronista con nada menos que el 56,5% de los votos.

Segundo llegó el Frente de Todos, con el 20%, por lo cual los tres senadores santiagueños serán oficialistas en caso de que en las generales se al menos se repitan los resultados de las PASO y Alberto Fernández sea electo presidente.

 

 

Por último llega Río Negro. En esa provincia, como un gesto para evitar que el gobierno provincial juegue tácitamente con la alianza peronista, el Gobierno bajó a su candidato a senador para garantizarle a Weretilneck su banca personal en el futuro Senado.

Ese gesto oficial le sirvió al gobernador saliente ya no solo para asegurar su futuro en Buenos Aires, sino que lo arrastró a un segundo lugar también en la categoría de reparto de escaños en la Cámara de Diputados, lo que le permitiría conseguir también un representante propio en ese cuerpo parlamentario.