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El estupor vidalista por la debacle de la esperanza PRO

Vidal sufrió una derrota inesperada por lo categórica contra el candidato peronista. En el búnker de Cambiemos, la gobernadora hizo silencio y el vidalismo mostró su cara más dramática y rencorosa.
Vidal sufrió una derrota inesperada por lo categórica contra el candidato peronista. En el búnker de Cambiemos, la gobernadora hizo silencio y el vidalismo mostró su cara más dramática y rencorosa.
Por 12/08/2019 0:35

Silencio, enojo y la certeza de un futuro negro. Así podría resumirse el ánimo de la pata bonaerense en el búnker del Cambio. La gobernadora María Eugenia Vidal perdió por 17 puntos aproximadamente las PASO de este domingo contra el candidato del Frente de Todos, Axel Kicillof, y en su entorno no pudieron disimular primero el asombro, luego el enojo, direccionado hacia el jefe de Gabinete nacional, Marcos Peña, y finalmente la angustia de entender que ese resultado no habría relato que podría revertirlo en octubre.

La estrella de Vidal, que surgió en 2015 y se consolidó en 2017, de golpe se apagó con un resultado que, además, fue peor que el obtenido por su jefe, Mauricio Macri.

La respuesta de Vidal a esa paliza electoral fue el silencio. Se esperaba -lo habían confirmado a este portal los voceros del gobierno- que la mandataria tomaría la palabra pasadas las 22 aún si el resultado fuera aplastante. Pero la gobernadora optó por ser la sombra del Presidente cuando el jefe de Estado reconoció la derrota. También lo acompañó, nuevamente en silencio, en la posterior conferencia de prensa que comandó Macri, de forma urgente y desordenada unos minutos después, de la que participó también el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

 

 

“Todo lo que podíamos hacer lo hicimos”, resumió con resignación uno de los mentores de la estrategia vidalista en la provincia de Buenos Aires. Fue minutos después del cierre de los comicios, cuando se esperaba una diferencia no mayor a los cuatro puntos.

Pero la cifra se estrelló contra la peor de las evidencias y dejó en evidencia que la estrategia de la pesada herencia kirchnerista, los ruegos por el voto, la segmentación extrema de las actividades proselitistas y el recurso en exceso de los “cara a cara” de la mandataria con vecinos no alivió el enojo de los votantes del cambio.

Vidal no habló, pero en Costa Salguero, en el pabellón 5, donde históricamente espera los resultados el macrismo, los rostros y las voces apagadas de los vidalistas lo decían todo.

Hubo reproches contra Peña, gestor de la estrategia electoral y, fundamentalmente, quien le sugirió a Macri que no desdoblara las elecciones bonaerenses de las nacionales.

 

 

Nadie sabrá si esa variable hubiera evitado a ciencia cierta la derrota, pero el vidalismo recordó este domingo la decisión de Peña.

En lo inmediato, Vidal clonvocó a una reunión de gabinete para este lunes, a las 12. Antes, podría haber un encuentro de mesa chica en la Casa Rosada, aunque eso no estaba confirmado.

Queda pendiente entender que llevó a semejante derrota, no prevista ni por la mas opositora de las encuestas. Que fenómeno generó que Vidal terminara siendo la mochila de Macri en la provincia al obtener menos votos que el Presidente y cómo se ordenará en adelante la gestión, con una campaña en camino y una gobernabilidad débil por la derrota y con incierta situación de los jefes comunales del oficialismo.