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Macri, en su salsa: a la caza de votos para las PASO desde su tribuna preferida

Un Mercosur "moderno", condena a Venezuela y defensa de lo "logrado": una jornada a medida del Presidente en Santa Fe. Exhorto a la militancia y dirigencia oficialista.
Por 17/07/2019 19:38

SANTA FE (Corresponsal) El presidente Mauricio Macri, como pocas veces, se sintió en su salsa. Santa Fe lo recibió este miércoles y se encontró con la celebración regional por el acuerdo que el Mercosur rubricó con la Unión Europea, condenó rotundamente a la “dictadura” venezolana y, sobre el cierre del día, instó a los militantes y dirigentes de Juntos por el Cambio a salir a la caza de votos para las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) que se realizarán el 11 de agosto.

El titular de la Casa Rosada arribó a Santa Fe en horas del mediodía. Aterrizó en Paraná, Entre Ríos, provincia donde recorrió un frigorífico y luego sí se apareció por el centro de convenciones Estación Belgrano, sede del encuentro del bloque regional, donde, con sonrisa de oreja a oreja, ofició de anfitrión de una cumbre a la que consideró “histórica”.

 

 

El Presidente se entusiasmó con la “señal clara al mundo” que significa el acuerdo con Europa. Bregó, exultante, por un Mercosur “moderno, abierto y dinámico”. No encontró resistencia en sus pares, al menos en lo discursivo, y se permitió el clásico chiste vinculado al fútbol que tanto le gusta practicar. "Ahora es el turno del presidente (Jair) Bolsonaro, querido amigo, sin hablar del VAR: de eso no vamos a hablar", dijo sobre los polémicos fallos arbitrales en la Copa América.

El mismo Bolsonaro y su par de Chile, Sebastián Piñera, le hicieron la segunda en las feroces críticas al presidente Nicolás Maduro a raíz de la “crisis humanitaria” que sufre Venezuela. Cómodo por aquí y allá, Macri se sometió casi a una charla de amigos.

 

 

Más tranquilo aún estuvo en la actividad que organizó la Fundación Libertad, think tank del neoliberalismo. El titular de la ONG, Gerardo Bongiovanni, les pidió al argentino y al chileno ambos reflexiones sobre los “populismos autoritarios” que se repitieron en la región. Macri, más relajado, casi recostado sobre un sillón y con la corbata esquiva, le cedió protagonismo a Piñera, quien pidió "terminar con esta dictadura corrupta" en Venezuela y le tiró un guiño a su par al considerar que "Argentina en algún momento también perdió el rumbo".

 

 

Cerró la jornada, en modo deliberadamente candidato, en el ateneo de un colegio católico. Su compañero de fórmula en Juntos por el Cambio, Miguel  Pichetto, le dejó el prime time caliente a base de elogios y sobre elogios al definirlo como “un líder internacional reconocido”. Macri entró caminando, se permitió besar y abrazar a quienes se encontró en el camino y se subió al escenario del acto 360º, ese formato que utiliza, pero ya no tanto, la coalición oficialista. Ensayó un par de pasos de baile y metió una arenga tras otra. El “¡Sí, se puede!” bajaba de la mini tribuna en formato de coro.

Enumeró “logros de gestión”, les dio las “gracias” a los argentinos porque “han bancado como nunca antes” y repitió que “en el pasado no hay ninguna solución”. Lo seguían en primera fila el canciller Jorge Faurie, el ministro de Interior, Rogelio Frigerio, y los candidatos oficialistas a legisladores nacionales por Santa Fe y Entre Ríos.

 

 

Para el final, casi como un exhorto, una tarea para la casa: les habló a los militantes y dirigentes cambiemistas. “Tenemos que salir a hablarle a cada amigo, a cada compañero de trabajo. Vienen las PASO y, si queremos acelerar este principio de cambio, transmitámosle al mundo que no vamos a volver atrás. Y eso es ahora, el 11 de agosto, porque los argentinos pusimos primera y no vamos a volver atrás”. De esa manera, pidió centrar el objetivo en las elecciones que se celebrarán en tres semanas y monedas. Después, claro, más arenga y contagio. En su salsa.