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El desembarco de Carlos Castellano, ex mano derecha de los Posse durante 35 años, provocó un sismo al interior de la fuerza vecinalista.
Redacción 13/06/2019 7:50

En medio de un malestar enorme en las filas del partido que se proclamaba nuevo y vecinalista, ConVocación anunció ayer que competirá en las próximas elecciones aliado a Carlos Castellano, reciente ex mano derecha desocupada de los gobiernos de Melchor y Gustavo Posse, durante más de 35 años.

Castellano provoca antipatía en el votante de ConVocación. Sucede que fue durante más de tres décadas un activo militante y participante de la mesa chica del possismo, de la que se fue no por diferencias morales, sino de ego, coinciden conocedores de la política distrital.

Castellano quería ser intendente cuando su entonces amigo íntimo Gustavo Posse fantaseaba con ser gobernador de Buenos Aires, allá por 2013. Castellano era el elegido para suceder a la dinastía de los Posee, a los que acompañó en su paso por el poder desde el retorno de la democracia, en 1983.

Castellano esperó su turno participando de todos los beneficios del poder. Y cuando creía que le había llegado su hora, una probable derrota frente Guillermo Montenegro, candidato de Cambiemos para las PASO de 2015, le frenó sus aspiraciones y volvió a colocar al inoxidable Gustavo Posse en el ring por la lucha a la intendencia.

 

 

Castellano se bajó, masculló bronca, empezó a criticar actos de corrupción que no había visto durante sus 35 años como integrante de lo más cercano a los Posse. Aun cuando obtuvo nuevamente su banca de la mano de Posse, se la mordió desde 2016, cuando se alió a la oposición y empezó una campaña feroz para sacarlo de la intendencia.

En ese trayecto se acercó lentamente a ConVocacion. Con la paciencia que da el rencor, fue tejiendo lazos y convenciendo a los “intachables” que una alianza con él sería beneficiosa para todos. En el medio votó alguna que otra ley beneficiosa para el possismo, algo que generó algunas suspicacias en los concejales de Marcos Hilding Ohlsson.

La decisión que se anunció este miércoles -la de sumar a Castellano a ConVocacion- se venía gestando y la habían adelantado a los periodistas algunos concejales de esa fuerza. La duda era cómo explicar la alianza junto con Castellano, el ex possista que hasta no hace mucho representaba todo lo contrario a las propuestas del partido que se presentará ahora bajo el nombre ConVocacion Cívica.

Pero las últimas encuestas encendieron las luces rojas de la fuerza liderada por Hilding Ohlsson. En las últimas elecciones legislativas perdieron por más de 26 puntos contra el legislador possista Andrés Rolón.

 

 

Así, con un panorama no muy diferente a 2017 (y hasta peor por la caída en las encuestas de Cambiemos), la decisión se pareció más a un manotazo de ahogado que a una decisión racional y beneficiosa.

ConVocacion tiene ya, en su seno interno, fuertes cuestionamientos porque salió a la luz que la mayoría de sus integrantes -incluido el propio Hilding Ohlsonn, asesor del senador Esteban Bullrich con más de 150.000 pesos de sueldo- viven de contratos suculentos con el Estado nacional.

Además, se supo que gastan un promedio de 500.000 pesos en asesores para sus tareas en el Concejo Deliberante. Una práctica que hace recordar a lo peor del clientelismo político.

Estas revelaciones provocaron renuncias en los integrantes de ConVocacion, desilusionados por el rumbo. Hay algunos que piensan todavía que el fin no justifica los medios. Para Hilding Ohlsson no es así.

San Isidro: ConVocación se disuelve al sumar a un ex possista

El desembarco de Carlos Castellano, ex mano derecha de los Posse durante 35 años, provocó un sismo al interior de la fuerza vecinalista.

En medio de un malestar enorme en las filas del partido que se proclamaba nuevo y vecinalista, ConVocación anunció ayer que competirá en las próximas elecciones aliado a Carlos Castellano, reciente ex mano derecha desocupada de los gobiernos de Melchor y Gustavo Posse, durante más de 35 años.

Castellano provoca antipatía en el votante de ConVocación. Sucede que fue durante más de tres décadas un activo militante y participante de la mesa chica del possismo, de la que se fue no por diferencias morales, sino de ego, coinciden conocedores de la política distrital.

Castellano quería ser intendente cuando su entonces amigo íntimo Gustavo Posse fantaseaba con ser gobernador de Buenos Aires, allá por 2013. Castellano era el elegido para suceder a la dinastía de los Posee, a los que acompañó en su paso por el poder desde el retorno de la democracia, en 1983.

Castellano esperó su turno participando de todos los beneficios del poder. Y cuando creía que le había llegado su hora, una probable derrota frente Guillermo Montenegro, candidato de Cambiemos para las PASO de 2015, le frenó sus aspiraciones y volvió a colocar al inoxidable Gustavo Posse en el ring por la lucha a la intendencia.

 

 

Castellano se bajó, masculló bronca, empezó a criticar actos de corrupción que no había visto durante sus 35 años como integrante de lo más cercano a los Posse. Aun cuando obtuvo nuevamente su banca de la mano de Posse, se la mordió desde 2016, cuando se alió a la oposición y empezó una campaña feroz para sacarlo de la intendencia.

En ese trayecto se acercó lentamente a ConVocacion. Con la paciencia que da el rencor, fue tejiendo lazos y convenciendo a los “intachables” que una alianza con él sería beneficiosa para todos. En el medio votó alguna que otra ley beneficiosa para el possismo, algo que generó algunas suspicacias en los concejales de Marcos Hilding Ohlsson.

La decisión que se anunció este miércoles -la de sumar a Castellano a ConVocacion- se venía gestando y la habían adelantado a los periodistas algunos concejales de esa fuerza. La duda era cómo explicar la alianza junto con Castellano, el ex possista que hasta no hace mucho representaba todo lo contrario a las propuestas del partido que se presentará ahora bajo el nombre ConVocacion Cívica.

Pero las últimas encuestas encendieron las luces rojas de la fuerza liderada por Hilding Ohlsson. En las últimas elecciones legislativas perdieron por más de 26 puntos contra el legislador possista Andrés Rolón.

 

 

Así, con un panorama no muy diferente a 2017 (y hasta peor por la caída en las encuestas de Cambiemos), la decisión se pareció más a un manotazo de ahogado que a una decisión racional y beneficiosa.

ConVocacion tiene ya, en su seno interno, fuertes cuestionamientos porque salió a la luz que la mayoría de sus integrantes -incluido el propio Hilding Ohlsonn, asesor del senador Esteban Bullrich con más de 150.000 pesos de sueldo- viven de contratos suculentos con el Estado nacional.

Además, se supo que gastan un promedio de 500.000 pesos en asesores para sus tareas en el Concejo Deliberante. Una práctica que hace recordar a lo peor del clientelismo político.

Estas revelaciones provocaron renuncias en los integrantes de ConVocacion, desilusionados por el rumbo. Hay algunos que piensan todavía que el fin no justifica los medios. Para Hilding Ohlsson no es así.