26|11|2022

28 de mayo de 2019

28 de mayo de 2019

Obsesivo, pragmático y hábil negociador. Radical hasta la médula se alió al kirchnerismo para sumar poder. Es el pilar de la candidatura de Javkin, el progresista que va por la intendencia de Rosario.

“El más obsesivo de toda una generación”, como lo define uno de sus históricos laderos, se convirtió en el nuevo rector de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Hombre de convicciones, ferviente defensor de la educación pública, pragmático y flexible para sellar acuerdos, Franco Bartolacci fue elegido y será el dirigente más importante del más alto nivel educativo. Sin embargo, su actividad política, profusa, no descansa en el mundo universitario. Es uno de los pilares del armado de la candidatura a intendente del progresista no socialista Pablo Javkin. El rector de Rosario, el hombre detrás del candidato.

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Nacido en San Jorge, la localidad que alberga la única fábrica de bolitas de Sudamérica, Bartolacci no toleró la asfixiante Buenos Aires, donde cursó el Ciclo Básico Común (CBC), y probó en segundas nupcias con Rosario. A mediados de los 90, tanteó con Ciencias Políticas y Comunicación Social al mismo tiempo, y guardó en el archivo de su pueblo las clases de teatro y la conducción de un programa de TV para adolescentes en el cable local.

 

Se quedó con Política y aquí se aquerenció sin dificultades, se rodeó de amigos y rápidamente se convirtió en un militante dispuesto a enfrentar –y liderar– la resistencia a las feroces medidas del menemismo.

 

Lo hizo siempre dentro de Franja Morada, lugar del que nunca se corrió. Líder de una camada de dirigentes y amigos alfonsinistas, alcanzó su presea justo cuando la UCR se encuentra en sus antípodas ideológicas. Pese a eso, supo tejer alianzas para ganar poder dentro y fuera de la UNR.

 

 

 

Más allá del ámbito docente, Bartolacci se fundió en un abrazo con Javkin para enfrentar al socialismo desde dentro del Frente Progresista. Nunca pensó en saltar al bando de Cambiemos y el espacio que conduce es una de las bases del ex Coalición Cívica, quien tiene chances firmes de convertirse en el próximo intendente de Rosario.

 

No obstante, el protagonismo de ese espacio radical no lo tiene Bartolacci sino su esposa, la concejala María Eugenia Schmuck.  Javkin-Schmuck fue la dupla que enfrentó al Partido Socialista en las PASO que se realizaron el 28 de abril. Él le ganó a Verónica Irizar y ella perdió en concejales con la periodista Susana Rueda.  

 

Bartolacci es uno de los hacedores de la candidatura de Javkin. Le aporta estructura y, si el concejal sube a intendente, todo indica que pondrá a su servicio los equipos técnicos que lo rodean en la universidad.

 

La dupla Javkin-Schmuck ya compitió contra el socialismo en 2015. Perdieron ambos, pero la sociedad se mantuvo. Forjaron un vínculo de amigos con roce con el socialismo y volvieron a la carga en 2019. Ahora, Pablo ganó y solo tiene que superar al peronista Roberto Sukerman para suceder a Mónica Fein. Polifuncional, Franco seguramente estará a su lado.

 

 

 

“Bartolacci hizo toda la colimba universitaria” para llegar adonde llegó, dice un analista político. Fue presidente del centro de estudiantes de la Facultad de Ciencias Políticas, titular de la Federación Universitaria de Rosario (FUR) y, más adelante, directivo de la universidad, donde ofició como secretario estudiantil. Prolijo en abundancia, construyó su poder bien desde la base.

 

Pero, a la vista de los resultados, su mejor decisión la tomó más de una década atrás, cuando tejió, dentro de Ciencias Políticas, una alianza con el kirchnerismo que, por esos tiempos, gobernaba el país. El Frente para la Victoria (FpV) era muy fuerte entre el estudiantado y los docentes y, aunque no se corrió de Franja Morada, Bartolacci impulsó una novedosa sociedad que solo puede explicarse dentro del peculiar mundo político universitario.

 

Como uno de los padres de la alianza Franja-kirchnerismo, este apasionado del tenis y gran asador llegó a decano de la universidad en 2011. Asumió con divisiones internas muy fuertes, pero en el medio renovó su mandato y se retiró este año con una lista de unidad. Detrás de él se encolumnaron el socialismo, la izquierda, el peronismo y sectores independientes. “Tiene un sentido de apertura muy amplio”, lo describe alguien que lo conoce desde sus primeros pasos en Rosario.

 

Al estrés no solo lo combate con drops y slices. El año pasado emprendió en gastronomía y abrió una franquicia de sushi para delivery en el coqueto barrio de Fisherton. “Siempre tuve la inquietud de encarar un emprendimiento propio”, contó en algunas oportunidades.

 

 

 

Con un rector ligado a Cambiemos, como el actual Héctor Floriani, el sanjorgense entendió hace meses que había llegado su oportunidad. El socialismo, con el que siempre convivió en tensión, intentó ponerle de competidora a la ministra de Educación Claudia Balagué, pero a ella no le dio para empardar y retiró la postulación.

 

Con sus adversarios fuera de carrera, este fumador rabioso fue coronado la semana pasada en asamblea universitaria. Asumirá el 6 de agosto y prometió una UNR de excelencia, comprometida y feminista".

 

Antes, en tres semanas y monedas, se juega otra de las grandes. Si Javkin gana la intendencia de Rosario, acumulará aún más poder y, se presume, la Municipalidad y la UNR profundizarán su vínculo.

 

Mientras la UCR pena en Cambiemos, el referente de Franja Morada celebra repleto de aliados.