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Temen que un rebrote inflacionario redunde en desabastecimiento y racionamiento de los productos sin aumento. Recuerdan que los precios fijos fueron el fin del ex secretario de Comercio K.
Por 09/04/2019 15:13

Las empresas proveedoras de alimentos, los supermercados y las cadenas que fabrican insumos de limpieza no conocen aún los detalles del plan de congelamiento de precios por un plazo de seis meses. Luego de que Letra P adelantara la decisión oficial de avanzar en una canasta de entre 30 y 40 valores fijos dentro del plan Precios Cuidados, se inició una serie de cruces telefónicos entre CEOs del consumo y la Secretaría de Comercio que conduce Ignacio Werner. Querían saber de qué iba una decisión que el Gobierno estaba incubando para dársela masticada al presidente Mauricio Macri.

Pero la revelación de la idea como un “congelamiento” retumbó fuerte en la Casa Rosada, más aún cuando, 12 horas más tarde, el diario Clarín -el de mayor circulación nacional- lo utilizó en su portada. Nadie comprendió bien las razones de tal movida.

 

Werner, el secretario de Comercio. 

 

Hasta el momento de conocerse la noticia, sólo estaban al tanto del tema los fabricantes de alimentos de canasta básica, Werner y el ministro de la Producción, Dante Sica. La única data disponible, en tanto, era que habría productos con precio fijo, sin aumento, hasta las elecciones de octubre. Eso generó un sacudón entre los CEOs.

El establishment local jamás esperó que Cambiemos terminara planteando un esquema similar, menos aún tras negar la eficiencia de los controles. Justo cuando el propio Macri criticaba este tipo de metodologías en la cena del Cippec, los empresarios hablaban con Comercio para ver qué se les vendrá.

 

Funes de Rioja, de la Copal, advirtió de los riesgos de congelar. 

 

Si se observa la historia corta, hay razones para dudar de la efectividad del método. Por un lado, los empresarios observan que esta política -que la detallará Sica en las próximas horas- es la admisión de que habrá una inflación al alza y que, además, es un crack a la confianza de un gobierno afecto a las economías abiertas y los mercados liberados.

La tercera duda, la más relevante, es quién garantizará el abastecimiento. Según datos a los accedió Letra P, luego del affaire del faltante de leche barata La Armonía, las cadenas de supermercados siguieron mostrándole al Gobierno –vía el sistema de Alerta Temprana- otros productos con menos entrega. “Y no son bienes que estén ni siquiera en Precios Cuidados”, cuentan.

Es ésta la espada de Damocles del Gobierno y el congelamiento. Nadie sabe en el Círculo Rojo cómo hará Sica para controlar que no haya faltantes y que, a la vez, los supermercados no racionen los productos baratos. “Es el plan de (el ex secretario de Comercio K Guillermo) Moreno, pero sin pistola”, simplificó un productor de alimentos. Y agregó que “el problema es que para el plan de Moreno se necesitaba la pistola, era el eje; sin la pistola no había plan”.

 

Kicillof y Costa, los creadores de Precios Cuidados. El plan nació tras el fracaso del garrote de Moreno. 

 

El cuarto punto de duda casi que lo planteó el titular de la Copal, Daniel Funes de Rioja, en diálogo con este medio. Advirtió que, si “los precios se pisan de forma aislada”, es una decisión peligrosa que podría derivar “en un Rodrigazo”. La mayor parte de los empresarios cree que este tipo de decisiones con precios se toman en el marco de economías críticas, no en aquellas que, según los dichos del Gobierno, están en pleno repunte.

Para graficar este contexto, citan el ejemplo más cercano. En 2013, luego de haber amenazado con congelamientos parciales de algunos productos, Moreno selló un congelamiento de 500 productos por un plazo de tres meses. En aquel entonces, el ministro de Economía, Axel Kicillof, enfrentado con Moreno, le explicó a la presidenta Cristina Fernández que era un error acordar precios de toda la cadena. Y que esa tensión con las firmas, sumada ya al mal vinculo del kirchnerismo con el establishment, iba a terminar afectando la sustentabilidad política del propio Ejecutivo. Es lo que pasó. CFK aceptó el consejo de Kicillof, corrió a Moreno, puso en su lugar a Augusto Costa y de su mano llegó el Plan Precios Cuidados, una lista de 190 productos con 70 proveedores y negociaciones trimestrales con aumentos acordados. Sirvió en un principio y entusiasmó hasta a los propios supermercados. Pero la instancia apareció tarde, cuando la confianza en el Gobierno ya estaba erosionada.