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Mesura, diálogo y una opción a la grieta, el menú discursivo de Lavagna

Se ubica como la opción entre Macri y CFK y busca distanciarse de Massa. En su afán de centro, se identifica justicialista, cercano a la social democracia, y valora a Perón, Illia, Duhalde y Alfonsín.
Se ubica como la opción entre Macri y CFK y busca distanciarse de Massa. En su afán de centro, se identifica justicialista, cercano a la social democracia, y valora a Perón, Illia, Duhalde y Alfonsín.

Cuando en agosto del año pasado Eduardo Duhalde comenzó a promocionar la candidatura presidencial de Roberto Lavagna, no pocos se sorprendieron con la noticia. Si bien el ex ministro de Economía cuenta con una abultada carrera política, con cargos tanto durante los gobiernos de Raúl Alfonsín, del propio Duhalde y de Néstor Kirchner, se encontraba, hasta ese entonces, por fuera del ojo político y mediático local. E, incluso, él mismo se consideraba, por su edad, en los márgenes de la arena electoral. Aunque en los últimos años publicó un libro cada dos años, en coincidencia con períodos eleccionarios, su aparición pública había mermado. En 2015, no obstante, acompañó la candidatura presidencial de Sergio Massa, quien lo había sugerido como ministro en caso de consagrarse como primer mandatario. Sin embargo, el tercer lugar que obtuvo Massa en los comicios volvió a excluir a Lavagna del juego político. Y aunque su presencia en las redes sociales no es significativa -no tiene, por ejemplo, cuenta verificada en Facebook ni en Instagram- un rápido repaso por su performance en Twitter permite advertir que durante los últimos cuatro años ha dedicado varias de sus (pocas) declaraciones a manifestarse en expresa oposición a la política económica del actual gobierno nacional.

 

 

Y ahora que ya no es secreto su interés por conformar un espacio de “consenso”, que no sólo congregue a diferentes partidos sino también a sindicatos y a la “sociedad civil” en general, su presentación de sí va tomando una forma cada vez más definida por el contraste con eso que no quiere ser: una figura de la grieta. Durante los últimos días, además, hizo lo posible por distanciarse del Frente Renovador con el que hasta hace instantes coqueteaba. Son todas estas operaciones por las que se enarbola como parte de un colectivo que busca el “consenso”, el “acuerdo”, el “pacto social”, la “negociación” y, en síntesis, el “diálogo”. Ese diálogo que evoca y hace presente en cada una de las tantas entrevistas que brindó en el último mes, en las que maneja los turnos de habla con destreza. Ese pareciera ser, ciertamente, el género periodístico que mejor le sienta.

 

 

En una entrevista que dio a Jorge Fontevecchia tras conocerse su posible candidatura, Lavagna se asumió “justicialista”, “sobre todo en el plano de las ideas y de la filosofía”; un fiel representante del “centro progresista” -como aclara en su interlocución radiofónica con Nelson Castro-, de la “socialdemocracia” y el “socialcristianismo”. Pero de ir a una interna, ni hablar. Se ha expresado, también, en contra de la “legalización del aborto”, como lo declaró hace unas semanas en el diario La Nación y lo volvió a repetir en ocasión de su reciente conversación con María O´Donnell.

Por otro lado, a diferencia de lo que sucede con el discurso ahistórico de Mauricio Macri, Lavagna suele inscribirse, a su vez, en el marco de una trayectoria que le permite ilustrar su afán de transversalidad. Esa historia de los “grandes hombres” que funcionan, argumentativamente hablando, como modelos: “Un Perón que fue capaz de incorporar masas muy importantes no sólo a la participación política sino también a la participación económica y social; (...) un Arturo Frondizi, con una visión de un país a 50 años; (...) un Arturo Illia que es un ejemplo de honestidad, de simplicidad, en el gobierno (...), un Alfonsín y un Duhalde que en su momento supieron hacer lo que hacía falta en ese momento”, enumeró en entrevista con Ernesto Tenembaum.

 

 

Como es evidente que necesita hacerse conocer mejor dentro del potencial electorado, es bastante recurrente su autorreferencia. Es así que puede escuchárselo definirse como un “ciudadano común”, “alguien de familia” que dice ser, “apasionado por sembrar y plantar” y “obsesivo de estas tres cosas: del timing, la dosis y la secuencia”.

En términos generales, es fácil advertir que se muestra a sí mismo, y sin tener que mediar mucho esfuerzo, como un hombre seguro y serio, capaz de hacer balances y diagnósticos sin titubear. Aunque, rápidamente, identifica a sus adversarios políticos: el macrismo “marketinero” y el kirchnerismo de la “pseudoideología”. Ambos, para Lavagna, se nutren de la grieta para sus propios beneficios. De hecho, el bloque temporal que construye -sobre todo en términos económicos aunque también en el orden político- entre el último gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y el actual, de Macri, le permiten no establecer grandes diferencias entre uno y otro “extremo”. Gracias a (o en desgracia de) esos ocho años, en la actualidad, sentencia, “no hay nada para repartir”.

 

 

Esta seguridad que expresa verbalmente, aunque usualmente morigerada por una posición enunciativa que se hace cargo de la aserción, también puede registrarse en los componentes paralingüísticos que allí confluyen. Todo pareciera indicar que es el tono de prudencia el rasgo que más se destaca en la presentación de Lavagna, una especie de virtud cristiana que, al mismo tiempo, lo identifica y distingue.

En sus más recientes alocuciones mediatizadas se lo pudo ver (y oír) cómodo ante la pregunta y sereno para la respuesta. Moderado hasta en sus gestos, sopesa posiciones, no profiere exabruptos y evita usar adjetivos demasiado valorativos. Al mismo tiempo, se permite reír frente a la acusación de ser soberbio -propinada por Macri y por Elisa Carrió- y chicanea al líder de Cambiemos tratándolo de “nervioso”. Su candidatura parece atada, por el momento, a la efectiva posibilidad de que un espacio como el arriba indicado pueda “cobrar forma”, y a su crecimiento en las encuestas. Mientras tanto, ya tiene eslogan en Twitter: #Consenso19.