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Los tres pilares del Plan Lavagna para desmontar la pesada herencia

El ex ministro cree en un esquema basado en el crecimiento conjunto de la inversión, consumo y exportaciones. Un giro de 180° grados al Modelo M y las medidas finas, atadas a una futura corrida.
El ex ministro cree en un esquema basado en el crecimiento conjunto de la inversión, consumo y exportaciones. Un giro de 180° grados al Modelo M y las medidas finas, atadas a una futura corrida.
Por 27/02/2019 15:23

Lento, en reserva y con cautela, pero Roberto Lavagna tiene en marcha una maquinaria modesta para instalarse como candidato a presidente. Y también cuenta con un programa de gobierno en materia económica, medidas coyunturales que preserva ante un contexto turbulento. El ex ministro de Economía de Néstor Kirchner, por ahora dentro del Frente Renovador, convocó hace unos días a empresarios a un almuerzo. Industriales, banqueros de segunda línea y mercantiles llegaron con la expectativa de escuchar al que, entienden, es la alternativa peronista más Círculo Rojo friendly. En un escenario en el que los CEOs buscan plan B para garantizar futuro, Lavagna aparece como un hombre respetado. Sin embargo, la mayor parte de los hombres de negocios se fueron del mitin con más dudas que certezas.

 

Por ahora, con Massa. El mayor misterio es dónde y cómo jugará el ex ministro. 

 

“No quiere decir cómo hará para que se salga de esto con crecimiento, no detalla las medidas”, se quejó un banquero en charla con Letra P. Hace unas horas, también esquivó preguntas sobre cómo salir de la crisis en una entrevista que le realizó el Canal 8 de San Juan, luego reproducida por el programa Animales Sueltos. En el círculo íntimo de Lavagna admiten que cierto nivel de reserva respecto al plan presidente del ex ministro responde a un hecho puntual de la realidad: la posibilidad de que haya o no una nueva corrida cambiaria que redunde en modificaciones del escenario inflacionario y de la actividad en plena campaña. “No podemos prometer hoy un programa de crédito para pymes o fomento para ese sector si no sabemos cómo será el tiempo que nos espera”, se sinceran.

 

 

El ex hombre fuerte de Eduardo Duhalde en 2002 admite que, por fuera de este problema general, su plan tiene tres ejes centrales. Un modelo en el que el consumo, las inversiones y las exportaciones se muevan juntos. “Es la única forma de salir por el lado del crecimiento”, contaron sus allegados a este medio. “Lo que Roberto quiere es, paulatinamente y más cerca de las elecciones, explicar cómo se sale de un modelo, el de (Mauricio) Macri, que entiende hay que cambiar”.

Le apuntan a un giro de 180° y a detallar políticas para dejar de hablar de cómo ajustar. Ese cambio, relatan los que trabajan en la diaria, tiene que ver además con una modificación en la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que no solo va por el lado de la renegociación del acuerdo -Lavagna cree que hasta Cambiemos debería hacerla si reelige- sino que además prevé terminar con las visitas para monitorear números y digitar las decisiones sin consulta previa a Washington.

 

Sandalias virales. Lavagna con Pichetto en la Costa, en el inicio de su nueva imagen pública. 

 

Los comensales del establishment que se sentaron a la mesa con el ex ministro se sorprendieron por otro dato, que tiene que ver con su visión del encuentro. La intención de Lavagna de destacar casi como único período virtuoso de los últimos 20 años al intervalo entre 2003 y 2005, coincidente con el primer año completo suyo en el Gobierno y el último, antes de irse de la administración K denunciando cartelización y negociados de las empresas de obra pública con el Estado. Los que trabajan con el candidato de un PJ aún indefinido explican que, en realidad, Lavagna cree que el 2005 fue el último año destacable, con los superávit gemelos en marcha y la institucionalidad casi intacta. Para él, 2006 marcó el inicio de la intervención del kirchnerismo, con los números del INDEC y la ley de súperpoderes que les dio a los jefes de Gabinete más decisión que a los ministros, mientras que en 2007 inició el declive de la gestión.

El enigma, en este contexto, terminará siendo más político que económico. Por ahora, con los lineamientos del programa sobre la mesa, resta saber un dato no menor: qué terminará haciendo Lavagna, dentro de qué espacio y con qué nivel de deseo de unidad en un PJ que aún sigue disperso. 

Los tres pilares del Plan Lavagna para desmontar la pesada herencia

El ex ministro cree en un esquema basado en el crecimiento conjunto de la inversión, consumo y exportaciones. Un giro de 180° grados al Modelo M y las medidas finas, atadas a una futura corrida.

Lento, en reserva y con cautela, pero Roberto Lavagna tiene en marcha una maquinaria modesta para instalarse como candidato a presidente. Y también cuenta con un programa de gobierno en materia económica, medidas coyunturales que preserva ante un contexto turbulento. El ex ministro de Economía de Néstor Kirchner, por ahora dentro del Frente Renovador, convocó hace unos días a empresarios a un almuerzo. Industriales, banqueros de segunda línea y mercantiles llegaron con la expectativa de escuchar al que, entienden, es la alternativa peronista más Círculo Rojo friendly. En un escenario en el que los CEOs buscan plan B para garantizar futuro, Lavagna aparece como un hombre respetado. Sin embargo, la mayor parte de los hombres de negocios se fueron del mitin con más dudas que certezas.

 

Por ahora, con Massa. El mayor misterio es dónde y cómo jugará el ex ministro. 

 

“No quiere decir cómo hará para que se salga de esto con crecimiento, no detalla las medidas”, se quejó un banquero en charla con Letra P. Hace unas horas, también esquivó preguntas sobre cómo salir de la crisis en una entrevista que le realizó el Canal 8 de San Juan, luego reproducida por el programa Animales Sueltos. En el círculo íntimo de Lavagna admiten que cierto nivel de reserva respecto al plan presidente del ex ministro responde a un hecho puntual de la realidad: la posibilidad de que haya o no una nueva corrida cambiaria que redunde en modificaciones del escenario inflacionario y de la actividad en plena campaña. “No podemos prometer hoy un programa de crédito para pymes o fomento para ese sector si no sabemos cómo será el tiempo que nos espera”, se sinceran.

 

 

El ex hombre fuerte de Eduardo Duhalde en 2002 admite que, por fuera de este problema general, su plan tiene tres ejes centrales. Un modelo en el que el consumo, las inversiones y las exportaciones se muevan juntos. “Es la única forma de salir por el lado del crecimiento”, contaron sus allegados a este medio. “Lo que Roberto quiere es, paulatinamente y más cerca de las elecciones, explicar cómo se sale de un modelo, el de (Mauricio) Macri, que entiende hay que cambiar”.

Le apuntan a un giro de 180° y a detallar políticas para dejar de hablar de cómo ajustar. Ese cambio, relatan los que trabajan en la diaria, tiene que ver además con una modificación en la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que no solo va por el lado de la renegociación del acuerdo -Lavagna cree que hasta Cambiemos debería hacerla si reelige- sino que además prevé terminar con las visitas para monitorear números y digitar las decisiones sin consulta previa a Washington.

 

Sandalias virales. Lavagna con Pichetto en la Costa, en el inicio de su nueva imagen pública. 

 

Los comensales del establishment que se sentaron a la mesa con el ex ministro se sorprendieron por otro dato, que tiene que ver con su visión del encuentro. La intención de Lavagna de destacar casi como único período virtuoso de los últimos 20 años al intervalo entre 2003 y 2005, coincidente con el primer año completo suyo en el Gobierno y el último, antes de irse de la administración K denunciando cartelización y negociados de las empresas de obra pública con el Estado. Los que trabajan con el candidato de un PJ aún indefinido explican que, en realidad, Lavagna cree que el 2005 fue el último año destacable, con los superávit gemelos en marcha y la institucionalidad casi intacta. Para él, 2006 marcó el inicio de la intervención del kirchnerismo, con los números del INDEC y la ley de súperpoderes que les dio a los jefes de Gabinete más decisión que a los ministros, mientras que en 2007 inició el declive de la gestión.

El enigma, en este contexto, terminará siendo más político que económico. Por ahora, con los lineamientos del programa sobre la mesa, resta saber un dato no menor: qué terminará haciendo Lavagna, dentro de qué espacio y con qué nivel de deseo de unidad en un PJ que aún sigue disperso.