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Los cabecillas enfrentados en la grieta radical por las PASO con Macri

El reclamo de internas en la alianza gobernante divide aguas en la UCR entre rebeldes y conservadores. Quiénes lideran cada facción. El candidato de los revoltosos y la mirada de la Casa Rosada.
Por 27/02/2019 12:31

La Unión Cívica Radical (UCR) también tiene su grieta y abre un período de ebullición interna que podría culminar recién con la Convención Nacional pactada para fines de abril o principios de mayo en San Salvador de Jujuy. A pesar de que la decisión de rivalizar con el PRO de Mauricio Macri aún permanece en fase de estudio, dentro del partido centenario ya se avizoran dos grandes grupos con intereses cruzados.

Los coroneles radicales dispuestos a avanzar con una PASO presidencial en Cambiemos se referencian en el presidente del partido y gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, quien alzó la voz en primer turno para marcar esa posibilidad. Sin embargo, conforme pasaron las semanas, ese pensamiento se diluyó en la estrategia del mendocino, que ahora propuso una "pausa"  y pateó la definición para fines de abril.

 

 

Varios radicales recogieron el guante y profundizaron aquel primigenio mensaje de Cornejo. Desde el diputado Martín Lousteau hasta el presidente de la Convención Nacional de la UCR, Jorge Sappia. A ese grupo se suman el vicepresidente del partido, Federico Storani; el intendente de Córdoba y precandidato a gobernador, Ramón Mestre, Ricardo Alfonsín y la conducción del radicalismo porteño, en manos de Guillermo de Maya.

Del otro lado, se recortan el radicalismo más afín a la Casa Rosada, que lideran el jefe del interbloque Cambiemos en Diputados, Mario Negri, y el precandidato a gobernador de Santa Fe, José Corral. A este espacio se suman los gobernadores Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Valdés (Corrientes), que han marcado sus diferencias con el Gobierno pero coinciden en que Cambiemos debería presentar un único candidato presidencial. 

En plena gira presidencial por Asia, Lousteau, invitado por Macri, sostuvo que el PRO no debería tener "miedo" a competir en internas. Según la Real Academia Española (RAE), el miedo es la “angustia por un riesgo o daño real o imaginario”. Acaso el "daño real" o "imaginario" sea una eventual derrota en las urnas de Macri frente a un candidato radical. Para el PRO es "improbable" y en las cercanías del Presidente hasta desconfían del pedido del radicalismo de ir a internas para ampliar el espacio oficialista.

Un sector del Gobierno ve ese reclamo como una herramienta para negociar la integración de las listas de Cambiemos y no como una propuesta de "amplitud" de la coalición. “No hay una estrategia coordinada de la UCR”, sostienen fuentes de la Casa Rosada, que apuestan a que la división interna del radicalismo obture una PASO en Cambiemos.

 

 

No obstante, el mensaje radical llegó a las costas macristas. El Gobierno respondió sacando a sus principales figuras a defender al Presidente y descartar una interna oficialista para dirimir al candidato. En menos de 24 horas, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, reafirmaron la candidatura de Macri y aclararon que no hubo "planteo oficial" de la UCR para ir a internas.

 

 

Detrás de la reacción amarilla ante lo describen como un "desafío" radical, se esconde una tibia intención de rivalizar con el socio y repetir el esquema de 2015. Sería una "competencia total" en la que no haya acuerdo posible y tanto radicales como macristas deberían llenar todos los casilleros de la boleta. 

La idea nació en la Jefatura de Gabinete e ilusiona a algunos de los dirigentes de renombre de Cambiemos. "Lo mismo que hace Cornejo en Mendoza", braman cerca de Peña, que no rechaza la hipótesis, pero admite que se llegaría a ese escenario si fracasase la negociación. El propio Macri es renuente a esa primaria y le restó importancia al mensaje de Lousteau, que sí enfureció a sus asesores.

Un sector del Gobierno ve el reclamo de internas presidenciales como una herramienta para negociar la integración de las listas de Cambiemos.

El Presidente se concentra en la gestión y en el monitoreo de la economía, que no repunta y arroja números de inflación, consumo y caída de la industria preocupantes. La única reunión para evaluar candidaturas y medir el escenario electoral que tuvo en lo que va de 2019 fue la que realizó con Frigerio y el jefe de Gabinete horas antes de volar hacia la India.

Ante la avanzada radical, Cornejo buscó frenar la ebullición y sostuvo que "entre abril y mayo se resolverá". Ese mensaje fue tomado como un "gesto" por la Casa Rosada entre tanto fuego amigo. No obstante, Sappia fue un paso más y adelantó que en la próxima Convención "el partido deberá resolver si continúa o no en la alianza Cambiemos".

El macrismo quiere evitar la interna, pero evalúa los dos escenarios y no niega que, merced a los malos resultados económicos, podría haber una fuga de votos propios que el radicalismo lograría mantener dentro de la alianza que gobierna desde 2015.

Los cabecillas enfrentados en la grieta radical por las PASO con Macri

El reclamo de internas en la alianza gobernante divide aguas en la UCR entre rebeldes y conservadores. Quiénes lideran cada facción. El candidato de los revoltosos y la mirada de la Casa Rosada.

La Unión Cívica Radical (UCR) también tiene su grieta y abre un período de ebullición interna que podría culminar recién con la Convención Nacional pactada para fines de abril o principios de mayo en San Salvador de Jujuy. A pesar de que la decisión de rivalizar con el PRO de Mauricio Macri aún permanece en fase de estudio, dentro del partido centenario ya se avizoran dos grandes grupos con intereses cruzados.

Los coroneles radicales dispuestos a avanzar con una PASO presidencial en Cambiemos se referencian en el presidente del partido y gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, quien alzó la voz en primer turno para marcar esa posibilidad. Sin embargo, conforme pasaron las semanas, ese pensamiento se diluyó en la estrategia del mendocino, que ahora propuso una "pausa"  y pateó la definición para fines de abril.

 

 

Varios radicales recogieron el guante y profundizaron aquel primigenio mensaje de Cornejo. Desde el diputado Martín Lousteau hasta el presidente de la Convención Nacional de la UCR, Jorge Sappia. A ese grupo se suman el vicepresidente del partido, Federico Storani; el intendente de Córdoba y precandidato a gobernador, Ramón Mestre, Ricardo Alfonsín y la conducción del radicalismo porteño, en manos de Guillermo de Maya.

Del otro lado, se recortan el radicalismo más afín a la Casa Rosada, que lideran el jefe del interbloque Cambiemos en Diputados, Mario Negri, y el precandidato a gobernador de Santa Fe, José Corral. A este espacio se suman los gobernadores Gerardo Morales (Jujuy) y Gustavo Valdés (Corrientes), que han marcado sus diferencias con el Gobierno pero coinciden en que Cambiemos debería presentar un único candidato presidencial. 

En plena gira presidencial por Asia, Lousteau, invitado por Macri, sostuvo que el PRO no debería tener "miedo" a competir en internas. Según la Real Academia Española (RAE), el miedo es la “angustia por un riesgo o daño real o imaginario”. Acaso el "daño real" o "imaginario" sea una eventual derrota en las urnas de Macri frente a un candidato radical. Para el PRO es "improbable" y en las cercanías del Presidente hasta desconfían del pedido del radicalismo de ir a internas para ampliar el espacio oficialista.

Un sector del Gobierno ve ese reclamo como una herramienta para negociar la integración de las listas de Cambiemos y no como una propuesta de "amplitud" de la coalición. “No hay una estrategia coordinada de la UCR”, sostienen fuentes de la Casa Rosada, que apuestan a que la división interna del radicalismo obture una PASO en Cambiemos.

 

 

No obstante, el mensaje radical llegó a las costas macristas. El Gobierno respondió sacando a sus principales figuras a defender al Presidente y descartar una interna oficialista para dirimir al candidato. En menos de 24 horas, el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, reafirmaron la candidatura de Macri y aclararon que no hubo "planteo oficial" de la UCR para ir a internas.

 

 

Detrás de la reacción amarilla ante lo describen como un "desafío" radical, se esconde una tibia intención de rivalizar con el socio y repetir el esquema de 2015. Sería una "competencia total" en la que no haya acuerdo posible y tanto radicales como macristas deberían llenar todos los casilleros de la boleta. 

La idea nació en la Jefatura de Gabinete e ilusiona a algunos de los dirigentes de renombre de Cambiemos. "Lo mismo que hace Cornejo en Mendoza", braman cerca de Peña, que no rechaza la hipótesis, pero admite que se llegaría a ese escenario si fracasase la negociación. El propio Macri es renuente a esa primaria y le restó importancia al mensaje de Lousteau, que sí enfureció a sus asesores.

Un sector del Gobierno ve el reclamo de internas presidenciales como una herramienta para negociar la integración de las listas de Cambiemos.

El Presidente se concentra en la gestión y en el monitoreo de la economía, que no repunta y arroja números de inflación, consumo y caída de la industria preocupantes. La única reunión para evaluar candidaturas y medir el escenario electoral que tuvo en lo que va de 2019 fue la que realizó con Frigerio y el jefe de Gabinete horas antes de volar hacia la India.

Ante la avanzada radical, Cornejo buscó frenar la ebullición y sostuvo que "entre abril y mayo se resolverá". Ese mensaje fue tomado como un "gesto" por la Casa Rosada entre tanto fuego amigo. No obstante, Sappia fue un paso más y adelantó que en la próxima Convención "el partido deberá resolver si continúa o no en la alianza Cambiemos".

El macrismo quiere evitar la interna, pero evalúa los dos escenarios y no niega que, merced a los malos resultados económicos, podría haber una fuga de votos propios que el radicalismo lograría mantener dentro de la alianza que gobierna desde 2015.