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La senadora será ministra de Gobierno. Su misión: atender las demandas de los intendentes, con los que su jefe dijo que gobernará. Perfil de la más terrenal del elenco kicillofista.

Por 09/12/2019 14:38

El próximo jueves, el gobernador electo, Axel Kicillof, le tomará juramente al equipo de ministros y ministras que lo acompañarán en la gestión. El hermetismo ha sido el protagonista y los nombres que se conocen han sido resultados de especulaciones. El único cargo confirmado oficialmente es el de Gobierno. La senadora María Teresa García rompió el esquema y anticipó que estará al frente de la cartera que ocupa Joaquín de la Torre, un área encargada de tender puentes políticos con los intendentes.

“Así es”, dijo, entre risas, García, ante la consulta de si será la próxima ministra de Gobierno bonaerense. “No va a ser una tarea fácil. Lo asumo con bastante preocupación porque la provincia está en un estado terrible, pero con la tranquilidad de estar al lado de Axel”, lanzó en diálogo con El Destape, al tiempo que anticipaba que será quien ocupe la vicepresidencia primera del Senado provincial, rol que la ubica como gobernadora por un día, ante la dilación en el traspaso de mando.

 

 

Su designación dista del rol que, en principio, parecería que van a ocupar el resto de los miembros del equipo de Kicillof. El perfil que augura el team que responde al ex ministro de Economía es técnico, atado a la trayectoria académica y a la experiencia en la función pública. La pata que aportaría la senadora es política, muñeca necesaria para la articulación con los jefes comunales, conocedores de la dinámica y la vicisitudes del territorio bonaerense. De hecho, su desembarco en esta cartera es llamativa, teniendo en cuenta que era una función que históricamente ocuparon los jefes distritales.

PERFIL K. Como ha mencionado Letra P, García llegó al Senado en 2017. Su candidatura estuvo atada a la decisión de Cristina Fernández de Kirchner. La ex presidenta buscó, con su “mudanza” a la Legislatura bonaerense, que a la gobernadora María Eugenia Vidal no le fuera fácil desarrollar un plan de gestión con el que –sabía de antemano– no coincidiría. Buscaba evitar, en todo caso, que la mandataria lo ejecutara en silencio, sin exposición, sin pagar costo alguno.

El mandato fue “hacer ruido” a un cuerpo legislativo donde Cambiemos tenía –y tiene– mayoría para imponer agenda y sacar leyes. Desde su rol de conducción ordenó el bloque diezmado y articuló diálogo con el resto de las bancadas opositoras.

 

 

Si bien durante la elección fue la responsable de la fiscalización del Frente de Todos, García es desde hace tiempo pieza clave en el armado kirchnerista. Función que replicaría en el Gobierno de Kicillof. Para llegar a ser designada futura ministra de Gobierno, Kicillof leyó sus pergaminos. En su haber cuenta haber ordenado un bloque legislativo diezmando tras la derrota de 2017 y haber articulado con otros bloques no oficialistas en la Cámara alta bonaerense, ofrece una mixtura entre el ala política y la gestión, tiene en el Senado bonaerense un liderazgo que nadie discute y conoce por igual la rosca como la técnica legislativa. En definitiva, una espada filosa, leal, con gran expertiz con la que conatrá el futuro gobernador de Buenos Aires.

Durante la campaña lo siguió a Kicillof en su recorrido por la provincia y, junto al diputado Carlos “Cuto” Moreno y algunos intendentes kirchneristas como Gustavo Barrera (Villa Gesell), Pablo Zurro (Pehuajó), Jorge Ferraresi (Avellaneda) o Mario Secco (Ensenada), García se plegó a la idea inicial de que el ex ministro fuera el candidato a gobernador del Frente de Todos, un plan que siempre pergeñó CFK.

Su designación no asombra si se tiene en cuenta que durante este año integró el equipo de trabajo que Kicillof afinó para gobernar en caso de convertirse en mandatario. Escenario que se concretará el miércoles.

 

 

PERGAMINOS. García no duda en comparar al gobernador electo con Antonio Cafiero. Por eso repite ahora que también se vive una etapa de “renovación”, tal como aquella que impulsó el antiguo mandatario provincial. El ex gobernador fue quien la nombró integrante del Consejo Provincial de la Mujer. Era el año 1987 y fue su primera designación como funcionaria. Siempre abocada a la política territorial, luchó con la insignia peronista en un distrito históricamente hostil para el PJ: San Isidro, en el conurbano norte.

Fue legisladora provincial entre 1991 y 1999. Integró el gabinete de Felipé Solá como secretaria de Turismo y ocupó un lugar importante en la jefatura de gabinete de la Nación durante el kirchnerismo, cuando ese ministerio lo ocupaba Aníbal Fernández, con quien mantiene una estrecha amistad.

Con Kicillof compartió bloque del Frente para la Victoria en el Congreso entre 2015 y 2017, etapa en la que el kirchnerismo todavía recalculaba el impacto de la derrota a manos de Cambiemos. Antes de eso, García fue diputada nacional en 2005 y en 2009 pasó a tener un rol de bajo perfil, pero decisivo para la suerte legislativa de CFK. Por decisión de Cristina, pasó a ocupar el cargo de Secretaria Legislativa del bloque. “El rol de ella en el Congreso fue vital para ordenar el bloque nuestro y tiene un liderazgo que hoy acá nadie le discute”, dijo un senador.

 

 

En el Frente de Todos coinciden en que “Teresa” conoce por igual la rosca y técnica legislativa como los programas de gobierno que el peronismo ha puesto en marcha en la provincia. En ese marco, fue algo crítica de la gestión de Daniel Scioli.

Antes de esta designación había varias versiones sobre el futuro de la jefa del bloque. Los intendentes creían que seguiría en la Legislatura. Ella y Moreno han sido fervientes defensores de Kicillof y éste confía en ellos en lo legislativo. Sin embargo, dirigentes con despacho en el edificio platense de avenida 7 no descartaban destino ministerial o, al menos, “cerca de Axel”.

Finalmente, la balanza se inclinó por un lugar en la mesa chica del gobernador electo. Un lugar no menor para desandar el complejo camino de articular una estrategia que deje conforme a 135 municipios y una administración provincial nueva.