X

Más allá de las broncas personales, la economía de Brasil comienza a tomar vuelo y beneficia a una Argentina necesitada de tracción. Ventas navideñas y proyecciones de los economistas.

Por 26/12/2019 13:21

Los recelos personales, la profunda grieta ideológica que los separa y los resentimientos mutuos por el apoyo de Alberto Fernández a Luiz Inácio Lula da Silva -lo que en Brasil fue leído como un ataque a su institucionalidad- y las declaraciones desagradables del hijo diputado de Jair Bolsonaro, Eduardo, contra el hijo del argentino no pueden evitar un hecho ineludible: las economías de los dos países están íntimamente vinculadas y lo que es bueno para una, lo es también para la otra.

La buena noticia para la Argentina es que Brasil, después de varios años de registrar un nivel de actividad lánguido, comienza a tomar velocidad, algo fundamental para el nuevo gobierno, que busca elementos que ayuden a la economía a salir de una recesión de tres años.

De acuerdo con un estudio reciente de la Fundación Getulio Vargas (FGV), el país vecino registrará una verdadera década perdida, con un crecimiento anual promedio desde 2011 de apenas un 0,9%, el menor en 120 años. Resulta llamativo que esa cifra empeore el 1,6% anual de la década de los 80, signada por la crisis de la deuda en toda la región e incrementos de precios que terminaron en hiperinflaciones.

Sin embargo, el dato no sorprende. Brasil viene de registrar recesiones del 3,5% y el 3,3% en 2015 y 2016 y de una recuperación mediocre de apenas el 1,1% tanto en 2017 como en 2018.

De acuerdo con las proyecciones del informe Focus, que el Banco Central elabora semanalmente entre economistas y consultoras de referencia, la proyección de 2019 queda fijada en un avance, también escaso, del 1,16%. Sin embargo, 2020 luce bastante mejor.

 

 

Así, siempre según el relevamiento Focus, el año que viene registrará una expansión del 2,28%, estimación que viene mejorando semana tras semana de la mano de un repunte del orden del 2% de la producción industrial, del consumo y del crédito. Hace solo tres meses, los pronósticos de los economistas brasileños no iban más allá del 1,8%.

Las ventas navideñas repuntaron un 9,5%, por encima de la estimación del 6,5%, de acuerdo con la Alshop (Asociación de Comerciantes de Shopping Centers), alcanzando su mayor nivel desde 2014. Ese dato llevaba este jueves a mitad de rueda a un nuevo récord a la Bolsa de San Pablo.

 

Si Brasil crece más del 2% en 2020, la economía nacional podría verse beneficiada con una expansión de al menos 0,5 punto porcentual. Si la expansión del vecino efectivamente salta a 2,28%, el reflejo en el país podría estirarse en el mejor de los casos a 0,75 punto.

 

Tradicionalmente se ha calculado que cada punto porcentual de crecimiento de la economía brasileña genera, vía demanda de productos argentinos de exportación, un incremento de entre un cuarto y un tercio de punto porcentual del PBI del país.

De ese modo, si Brasil crece más del 2% en 2020, la economía nacional podría verse beneficiada con una expansión de al menos 0,5 punto porcentual. Si la expansión del vecino efectivamente salta a 2,28%, el reflejo en el país podría estirarse en el mejor de los casos a 0,75 punto.

Eso sería un regalo muy bienvenido por el ministro de Economía Martín Guzmán, quien se ha marcado como objetivo para el año que viene frenar la caída de la economía y terminar cerca del empate, tras una retracción estimada en un 2,8% en el año que termina.

De acuerdo con el informe equivalente del Focus que realiza el Banco Central de la República Argentina (BCRA), el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), se espera para el año que viene una nueva retracción del 1,7%, pero el ministro pretende ver una recuperación de la actividad en la segunda mitad del año.

El Brasil de Bolsonaro, con sus reformas estructurales ultraliberales y su recuperación de un crecimiento respetable, ayudará a la recuperación. Y encima, la temporada de misiles dialécticos lanzados desde ambos lados de la frontera parece haber terminado. El nuevo año llegará, al menos, con una luz de optimismo.