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Le pidió a su equipo silencio total hasta que haya resultados que se verán por escrito. Un listado de asesores externos, vínculos con la política y una nueva reunión con el FMI antes de Navidad.
Por 12/12/2019 19:09

El presidente Alberto Fernández siguió en vivo la conferencia de prensa del flamante ministro de Economía, Martín Guzmán, que por decisión oficial encaró al potro por ahora indomable de la crisis en soledad ante una multitud de medios. Su equipo, sentado en primera fila, le dio un respaldo más bien simbólico, pero el Presidente quería verlo en acción. La primera aparición del nuevo funcionario fue planeada en sus modos y palabras, en consonancia con lo que será el manejo de la cartera en todos los frentes.

Contaron los que conocen a Guzmán que, como buen académico (keynesiano), busca alejarse de la improvisación y que le bajó una línea clara a su equipo: trabajar en silencio hasta que haya resultados, que se darán a conocer por escrito. “Él tiene una obsesión con no decir números ni aproximaciones y quiere que todo se haga de manera reservada”, detallaron, ante la consulta de Letra P sobre algunas gambetas largas del discípulo de Joseph Stiglitz ante consultas técnicas referidas a la deuda. De hecho, la vaguedad de la conferencia o, más bien, las líneas generales antes que detalles fueron también una elección comunicacional.

 

 

El silencio en los medios o, como le dicen internamente, la "disciplina comunicacional", tiene actividad subterránea activa. Según supo este portal, antes de fin de año habrá una nueva reunión de Guzmán con el Fondo Monetario (FMI). Se está acordando si será el ministro quien hará una visita a Washington o si los enviados de Kristalina Giorgieva recalarán en Buenos Aires. La negociación de la deuda pública, más allá del cerrojo comunicacional, está avanzada y confían que habrá una resolución positiva.

Observan en su entorno que Guzmán tiene algunas ventajas no visibles. “Parece un nerd, pero tiene más contacto en la política y el exterior que muchos”, dice otro histórico que lo conoce de sus tiempos en los Estados Unidos. Y cree, también, que el tono y la forma de negociar lo favorecen. Eso hizo que el vocero del organismo, Gerry Rice, saliera a respaldar sus dichos en la conferencia de prensa. El dato no es menor: Guzmán manifestó que el FMI coincide con el gobierno de Fernández en el que el plan económico de Mauricio Macri fue malo y que lo que viene lo planificó el Ejecutivo nacional sin seguir lineamientos del organismo. Nunca hasta ahora había avalado posiciones tan duras respecto a la política interna, a días del cambio de signo político.

 

 

En paralelo, se cerraron ya algunos nombres del equipo de asesores externos que colaborarán con recomendaciones. Son ex secretarios de Finanzas desde 1999 a la fecha: ya dieron el OK Daniel Marx, secretario hasta 2001; y Adrián Cosentino, quien ocupó el cargo en el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner. Este último ya venía trabajando con los equipos de Fernández.

Los alfiles de Guzmán entendieron y comparten la filosofía de evitar el humo y decidieron contestar los mensajes de WhatsApp solo a gente muy cercana. A diferencia de lo que pasó en el inicio de Cambiemos, donde hubo perfil alto y viejos conocidos del establishment económico en el poder, el método Guzmán aproximó cuadros a los que se les quedó corto el Google. Inversores ingresaron búsquedas para ver quiénes eran pero sólo hallaron datos sueltos y poca estridencia. El más reconocido en el exterior es el sugerido para la relación con el FMI, Sergio Chodos, que ya trabajó en un rol similar en el gobierno de CFK. En 2010 fue director del Banco Central (BCRA) y hasta su designación trabajaba como directivo en el banco BST. Chodos tiene otra ventaja: conoce como pocos los resortes y las caras de la política nacional, además del sustento técnico.

 

 

Licenciado en Economía de la UBA, Haroldo Montagu, hizo un posgrado en FLACSO, y es magister en Estudios del Desarrollo por el Institute of Social Studies (Universidad Erasmus de Rotterdam). Hace casi diez años trabaja en el sector público, pasando por varios cargos, desde analista junior a director nacional de Política Macroeconómica. Investigó para el Plan Fénix, polo de pensamiento heterodoxo que comandaron varios economistas de renombre. Antes de ser secretario de Política Económica con Guzmán, trabajaba de jefe de Unidad en la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) en su sede central de Santiago de Chile. Tanto Chodos como Montagu llegaron por vínculos con el ministro.

 

 

El secretario de Hacienda, Raúl Rigo, es el único con historia frondosa en los pasillos del edificio. Trabaja en la administración pública desde los 18 años. Con 36, se sumó al equipo de Roberto Lavagna en 2004, luego de pasar por ANSES y la Oficina de Presupuesto de Hacienda. En 2010, cuando seguía en ese cargo, fue uno de los que se negaban a pagar deuda con reservas del BCRA. Ya en la administración Macri siguió en el cargo.

Formado en la Universidad de La Plata, Diego Bastourre será el secretario de Finanzas. Hombre de carrera en la administración pública, en investigaciones del BCRA. También platense es Roberto Arias, que va a Tributos. Fue uno de los econo tuiteros que predijo la crisis de los últimos tiempos, con fuertes críticas a los manejos del BCRA. Por último, Maia Colodenco, directora de Relaciones Internacionales, viene de trabajar con Nicolás Dujovne en el equipo de trabajo del G-20. También asesoró al Banco Mundial y al BID.