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El CEO de la harinera dice que la banca pública le prestó sólo a empresas grandes y respalda la idea de Fernández de modificar el mercado. Afirma que los comestibles “no son caros” en Argentina.
Por 21/11/2019 11:48

Ignacio Noel subió su perfil de empresario con videos en su cuenta de Twitter. Se lo ve preparando recetas con productos de su marca, Morixe. Cuenta en charla con Letra P que a su empresa "le fue bien" porque -dice- "aumentamos en volumen sin subir tanto los precios”, pero critica con dureza la política cambiaria de Cambiemos.

También lee y toma cierta distancia de los empresarios que pegaron el garrochazo del macrismo al albertismo. Leyó desde los Tres Peronismos, de Matías Kulfas, potencial ministro de Alberto Fernández, hasta el tomo en el que Axel Kicillof analiza la provincia de Buenos Aires. Dice que no se puede ser empresario viendo la política con sesgo ideológico, asegura que está “abierto a participar y ver qué podemos aportar” en el plan contra el hambre y juega en un tema espinoso: pide desconcentrar la producción de alimentos y asegura que la comida “no es cara en Argentina”.

 

BIO. Es presidente de Sociedad Comercial del Plata (empresa holding, cuyas acciones cotizan en las bolsas de Argentina y Suiza, presente en el sector de energía y materiales de construcción), Morixe Hermanos SA (empresa productora de alimentos, cuyas acciones cotizan en bolsa en Argentina), Alimentos Modernos SA (congelados de papa pre-fritos), Sierras de Mazan SA (aceite de oliva y aceitunas de mesa), DAPSA (downstream de combustibles) y Canteras Cerro Negro (materiales de construcción). Es miembro del directorio de la Bolsa Argentina de Comercio y del Mozarteum Argentino. Se graduó de ingeniero industrial de la Universidad de Buenos Aires.

 

-¿Lo conoce a Alberto Fernández?

-Lo conocí hace muchos años, hace 20 años no lo veo, tengo una buena opinión de él. Tengo una expectativa positiva porque creo que, si bien es cierto que hay indicadores que han empeorado, como la pobreza y una situación social complicada, también parte de los problemas que existían hace cuatro años se han mejorado. Como la producción agro y energía, más la corrección de algunas distorsiones de precios relativos, como tarifas y tipo de cambio. Hay problemas pero también indicadores que, si se logra generar confianza, pueden hacer que la economía despegue rápidamente.

Por ejemplo, todo esto de la huida de depósitos a dólares hizo que prácticamente el sistema bancario haya perdido 40 mil millones de dólares. La contracara de eso son préstamos que generan demanda, consumo e inversión. Quizás mucha gente los vuelve a los bancos y empiezan los bancos a prestar. También soy optimista porque se ha hablado de promover las exportaciones y que aumente la producción y bajen las tasas.

"El Gobierno generó un escenario donde la alternativa era muy mala. Esto no iba a ser Suiza ni va a ser Venezuela. Es cierto que hay gobiernos que fuerzan para un lado u otro, pero eso es una desgracia que tiene la Argentina"

-Casi todas las empresas perdieron en los últimos cuatro años. ¿Cómo le fue a la suya?

-Nos fue bien, pero porque apostamos a crecer en volumen y no aumentamos los precios en relación a los costos. Resignamos márgenes, utilidad. Subimos 7% entre septiembre del 2018 a 2019. Y si tomás las mismas categorías de otras marcas en INDEC, aumentaron 40%. En general, la economía no funcionó bien, por un tema de atraso del tipo de cambio. Una crítica a este gobierno es haber atrasado mucho el tipo de cambio, por eso no vinieron inversiones.

-Su firma cotiza en bolsa, ahí también hubo un derrumbe.

-En el caso de Comercial del Plata, el precio de las acciones se redujo a un tercio de lo que valía hace cuatro años. Morixe aumentó de precio porque subió mucho la venta. Hubo un castigo a los activos argentinos. El inversor externo mira cuánto rinde un bono del Gobierno y ése es el mínimo rendimiento que le pide a cualquier activo de ese país.

 

 

-¿Cómo explica el castigo? Algunos aseguran que la debacle fue culpa del resultado posterior a las PASO.

-Hubo un castigo porque la economía no funcionó como se esperaba. Después de las PASO hubo una caída del 50%, porque había una expectativa distinta. De todos modos, soy crítico del mercado, porque exacerbó la diferencia que podía haber entre una propuesta y otro en cuanto al futuro de la Argentina. No creo que los márgenes que tiene el gobierno argentino sean diferentes porque se haya elegido a un gobierno o a otro. El Gobierno generó un escenario donde la alternativa era muy mala. Esto no iba a ser Suiza ni va a ser Venezuela. Es cierto que hay gobiernos que fuerzan para un lado u otro, pero eso es una desgracia que tiene la Argentina.

-La pregunta del millón: ¿los alimentos en Argentina son caros o baratos?

-Los alimentos no son caros en Argentina, pero debería haber más competencia en el mercado de alimentos. No hay toda la competencia que debería haber. Pero con este dólar no está tan caro en precio.

-Coincide allí con Fernández, que pidió desconcentrar y señaló algunas empresas en particular.

-El Estado ha tenido en forma involuntaria responsabilidad en que la economía argentina se concentre, porque si uno mira cómo prestó la banca oficial ve que le prestó a empresas que concentraron su sector. En harinas se prestó plata a Molino Cañuelas (la firma que tiene el grueso del mercado de farináceos) para una adquisición de activos que concentró el mercado. Y fueron préstamos de la banca oficial. Hay que hacer política sectorial, ahora, desde Producción, que se trabaje orientado a aumentar la competencia con bancos oficiales, que vean a qué empresas apoyan. Lo que falta es que haya pymes que compitan con empresas más grandes. Hay que apoyar menos al más grande y más a las pymes.

"En harinas, el Estado prestó plata a Molinos Cañuelas para una adquisición de activos que concentró el mercado. Y fueron préstamos de la banca oficial."

-Se está discutiendo la Ley de Góndolas. ¿La observa como una herramienta de utilidad en ese sentido?

-Es complicado, porque llevado a la práctica, en una sucursal tenés que tener producto para reponer y los depósitos no son tan grandes como para cinco proveedores, pero quizás algo ayude. Es mejor tenerla que no tenerla, pero no es la solución. Hay que tener más competidores. Bimbo se compró Fargo y después compró Sacaan, ¿Defensa de la competencia para qué está? Estoy a favor de la desconcentración en la producción de alimentos. No quiero estar en una góndola porque soy más grande, sino porque mi producto es el mejor. En la época de Guillermo Moreno se concentró, se hizo lo contrario a lo que se decía. Lo reconocen los mismos funcionarios.

-Hubo un viraje de CEOs, del macrismo al albertismo. ¿Cómo se para ante ese fenómeno?

-Me considero independiente de cualquier gobierno. Este gobierno tuvo una política agrícola de seis millones de toneladas de trigo a 20 millones el año pasado. Para el dólar, la política fue mala. Identificarse con un partido siendo empresario es poco racional. Hay que señalar y acordar con lo bueno y criticar lo malo.

-Ya habló de Fernández, pero ¿qué espera de Axel Kicillof en la provincia de Buenos Aires?

-De Kicillof tengo una imagen de alguien estudioso, que estudió la provincia, tiene un libro sobre el tema: “La radiografía de la provincia”. Es profesor universitario. A mi me preocupa cuando la gente no está capacitada, pero si tiene buena fe e intenciones, no me paro con prejuicios ideológicos. Creo que puede hacer una buena gobernación.