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La unidad y los Fernández volvieron a la calle que le habían cedido a Macri

Tras una etapa de desmovilización desde el rotundo triunfo en las PASO, el peronismo ejecutó un contundente acto en Santa Rosa, dando una muestra de fortaleza interna y peso territorial.
Por 17/10/2019 23:02

SANTA ROSA (Enviado Especial) Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, tras un proceso de desmovilización luego de su contundente victoria en las PASO, volvieron a las calles y dieron una muestra poderosa de la unidad peronista. En un multitudinario acto en esta ciudad, la fórmula presidencial del Frente de Todos se llevó el respaldo de una extensa nómina de gobernadores y la Confederación General del Trabajo (CGT). El festejo por el Día de la Lealtad a Juan Domingo Perón fue el primer eslabón del tramo final de su campaña hacia las presidenciales del 27 de octubre.

El clima de festejo se empezó a vivir desde las primeras horas del jueves. Los mandatarios provinciales, que peregrinaron al hotel Mercure, se fotografiaron para marcar presencia territorial a favor de los Fernández, que le sacaron jugo al acuerdo con cada provincia. Lo mismo sucedió con el sindicalismo: diferentes columnas se fueron acomodando, en total tranquilidad, en el predio Don Tomas de la laguna santarroseña.

El ácido discurso del anfitrión, el pampeano Carlos Verna, inició el camino. “Si hay que tragarse algunos sapos, hay que aceptarlo”, gritó el gobernador que más hizo por la unidad y fue ovacionado. Claro, jugaba de local. “Algunos decían que el límite era (Sergio) Massa o Cristina. El límite era (el presidente, Mauricio) Macri”, insistió. El espíritu de cerrar la grieta interna se sintió en todo el acto, que retomó el sentido más simbólico del peronismo: ganar la calle.

 

 

Héctor Daer, la voz de la CGT, advirtió a Letra P que el sinuoso camino para la unificación se dio porque “se comprendió que la salida es política, que la democracia nos da estos resultados y que todos deberíamos trabajar para la consolidación del peronismo”.

Cristina, segunda oradora, pidió saber qué se hizo con el dinero del endeudamiento de la gestión de Cambiemos. En una devolución de gentilezas, contó que Verna le regaló un poncho como ofrenda a la reconciliación que se gestó en el último tiempo. “Es verdad, nunca me mandó a lavar los platos”, le dijo al gobernador. Enseguida, habló de “algunos machirulos” en referencia al tuit que le dedicó al presidente Macri y pidió que “nunca más” se dividan las fuerzas populares y nacionales.

 

 

Con una catarata de críticas a “ellos” (así nombró a los representantes del Gobierno), Alberto Fernández también resaltó la actitud de Cristina de dar un paso al costado para que todas las vertientes coincidan en lo que hoy es el Frente de Todos. “Es un enorme gesto de grandeza”, coincidió con Verna, que lo había planteado al inicio.

Camino al segundo debate, Fernández dio otra muestra de su plan de construcción de poder: alianza con gobernadores y federalismo. El paso por La Pampa fue la expresión del acuerdo con los jefes territoriales del PJ, que encontraron en el candidato ungido por CFK la solución a los cortocircuitos del último tiempo. Así, el peronismo volvió a ocupar su lugar en la calle. Un terreno que parecía haber cedido a Macri y su gira del #SíSePuede. Y así parece, será el tramo final de la campaña peronista.