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El oficialismo saliente mete el dedo en la llaga de la interna del PJ. Le pide a Perotti que se apure en dar a conocer el gabinete. El progresismo ya se mueve como fuerza opositora.
Por 12/10/2019 13:12

El socialismo se empezó a probar el traje de opositor del próximo gobierno provincial. Tras lograr la aprobación de una ley con cola aprovechando la disparidad de criterios entre los diputados y senadores justicialistas, comenzó a agitar la incipiente interna del peronismo, que en dos meses será gobierno en Santa Fe.

En río revuelto ganancia para pescadores, dijo el bloque del socialismo en Diputados y le dio sanción definitiva a la ley que extiende el Plan Abre, un programa social que beneficiará mayormente a localidades del Frente Progresista. El proyecto había sido impulsado y aprobado por el Senado, donde es mayoría el PJ, contrariamente a lo que pretendían sus compañeros peronistas de la Cámara baja.

La resistencia de los diputados justicialistas se encuentra en el enorme gasto social, posiblemente condicionante para la próxima gestión, y también las prácticas parlamentarias ejercidas por el socialismo. Por eso, denunció que “existe un intento sistemático del gobierno saliente de dejar un campo minado” para cuando asuma Omar Perotti.

 

 

En este marco, el socialismo empieza a construir desde Diputados, donde tiene y tendrá mayoría automática, su papel de futuro opositor. A través del ministro de Gobierno y mano derecha del gobernador Miguel Lifschitz, Pablo Farías, el espacio argumentó que las respuestas a los enojos las deben encontrar dentro del PJ y no en la jugada legislativa. “Es una iniciativa del peronismo del Senado”, justificó Lifschitz y agregó: "Tenemos un excelente diálogo con el gobernador electo".

Casualmente, el proyecto fue presentado por el senador justicialista Armando Traferri, quien hace pocas semanas se retiró con ruido de la mesa de transición del PJ. “La explicación es que hay fuertes tensiones hoy en el equipo del gobernador electo y esas expresiones se están demostrando en la Legislatura. Hay una discordancia entre senadores y diputados”, afirmó Farías a Letra P.

La pregunta que todos esquivan es por qué Traferri habrá impulsado una ley contraria a lo que los diputados justicialistas deseaban y por qué los senadores, incluso los más cercanos a Perotti, lo votaron sin chistar. La respuesta puede ser un chispazo letal.

 

 

Esto lo sabe el socialismo. Por eso, mete el dedo en esa llaga. El diputado socialista Joaquín Blanco, otra de las espadas de Lifschitz, fue más directo en el mensaje. Con algo de picante arrojó que el PJ está en un proceso “muy complejo internamente porque vuelve al poder después de 12 años y ha juntado diferentes expresiones políticas para volver”.

“Todos esos sectores tienen una expectativa y una ansiedad que se develará cuando Perotti anuncie le gabinete. Ahí nos vamos a enterar y ver la reconfiguración de cómo es la interna del poder dentro del peronismo y cómo quedan conformadas las expresiones del PJ tan diversas y heterogéneas entre sí (…) cada una pujando por diferentes espacios y posicionamientos”, dijo a Radio 2.

Luego insistió: “Hasta que eso no suceda (blanquear el gabinete), vamos a tener esto: algunas expresiones tratando de atacar al gobierno saliente y otras, con una postura de más responsabilidad y pensando en los acuerdos que vienen”.