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El mensaje que le dieron al ministro de la Producción, Dante Sica, se centró en el pedido de tasas bajas y “reglas claras”. Grieta entre oficialistas y críticos. El susto del ascensor caído.
Por 04/09/2018 12:36

“Se cayó un ascensor, un piso y medio. Estoy medio dolorido, me voy a tomar un analgésico”, dice uno de los presentes en el hecho que más dio de qué hablar durante la mañana en el predio de Parque Norte. “Este Armando no controla nada”, se quejó otro empresario. Es que, en el inicio mismo de la 24ta Conferencia Industrial de la UIA se cayó un montacargas que llevaba a funcionarios y CEOs. Todo en el predio que pertenece al gremio de Empleados de Comercio, que conduce Armando Cavalieri. Viajaban, sobrepasando la capacidad, el ministro de Producción, Dante Sica; el secretario de Comercio, Miguel Braun; el secretario Pyme, Mariano Mayer; el presidente de la UIA, Miguel Acevedo; Adrián Kauffman, de Arcor; la sherpa del B-20, Carolina Castro; Arantxa Tapia, consejera en Infraestructura del País Vasco, y Shunko Rojas, subsecretario de Comercio Internacional.

Cuando el montacargas tocó piso, apalancaron desde afuera la puerta y los que estaban adentro salieron asustados, algunos golpeados, pero caminando y sin lesiones mayores. Esa novedad fue lo más saliente de la mañana, que se desarrolló en un clima de tensa calma, lejos de las polémicas que se dan en el marco de las reuniones de la UIA en la sede de Avenida de Mayo. Sintéticamente, los industriales tomaron en público una posición de cautela, con los reclamos habituales pero sin exageraciones. La mayoría cree, en privado -y se sintió recorriendo las mesas-, que la situación es más que compleja. Pero entienden que el Gobierno no está en un momento como para empeorarle el escenario político con cuestionamientos despiadados. Así esperan el cierre del evento, al que confirmó su presencia el presidente Mauricio Macri.

 

 

“Nos toca afrontar una coyuntura difícil, necesitamos previsibilidad cambiaria y financiera, reglas claras para invertir”, detalló Alberto Álvarez Saavedra, vice de UIA y jefe de Laboratorios Gador. Mientras hablaba el empresario, una mesa que reunía a otros cuadros de los laboratorios públicos casi que celebraba la dimisión de Mario Quintana, ex vice jefe de Gabinete, hombre de Farmacity y uno de los que impulsó la cacería de laboratoristas aumentistas, ejecutada luego por su entonces par, Gustavo Lopetegui.

Saavedra abrió el juego de la Conferencia en un panel que compartió con el vice jefe de Gobierno porteño, Diego Santilli. La mano derecha de Horacio Rodríguez Larreta llegó con el libreto del gasto excesivo a nivel nacional y lo equipará con lo que ocurría en la Ciudad diez años atrás, cuando el mismo Mauricio Macri era gobierno. Buena parte del libreto oficial que traerán a Parque Norte tiene que ver, precisamente, con el gasto y la necesidad de achicar el déficit para cumplir con las exigencias del Fondo Monetario.

 

 

Sin embargo, Álvarez Saavedra aclaró que la situación es seria. “Hay caída en la actividad, muchos sectores llevan cayendo más de dos o tres años consecutivos, con altas tasas y carga impositiva que desincentivan la inversión en un mercado interno cada vez más debilitado. Hay que contar con un plan a largo plazo, pero también atravesar las tormentas de corto plazo”, señaló el empresario. Sica lo escuchaba atentamente desde la primera mesa, que compartió con el referente de Techint Luis Betnaza, que reapareció en público luego de haber admitido ante la Justicia pagos a funcionarios del kirchnerismo en el marco del Cuadernogate.

No le esquivó a la charla la mano derecha de Paolo Rocca. Dijo que siempre estuvo a disposición de la Justicia y que sus compañeros de la UIA lo “bancaron”. Lo saludó buena parte de los presentes extra UIA, entre ellos, el titular de la Bolsa, Adelmo Gabbi. También recorrieron los pasillos el titular de Richmond, Marcelo Figueiras; el presidente del Banco Ciudad, Javier Ortíz Batalla, y el dirigente de Sociedad Rural Daniel Pelegrina.

Sica recordó que la última conferencia en la que participó como funcionario fue en 2002. “Siempre nos tocan momentos turbulentos”, mencionó y avisó: “Tenemos un plan, pero el programa tiene que tener dos patas. Estabilidad macro, sin eso la micro no puede reaccionar”.

Agregó, además, que “las retenciones son temporales, medidas que no hubiésemos querido tomar. Es una medida dura, ingrata”.

 

 

La charla de Sica la piloteó el propio Betnaza, uno de los UIA boys que está del lado oficialista de la grieta. “El Gobierno ha venido haciendo un enorme esfuerzo para ordenar una macro muy golpeada. Más allá del dolor que provocan las medidas, uno las valora porque van en la decisión correcta”, dijo y jugó fuerte.

El otro que en los pasillos se plantó sin críticas desmedidas fue el ítalo argentino de la FIAT, Cristiano Rattazzi, que le dijo a Letra P que “hay que corregir cosas, pero la situación tiene salida”.

En la otra esquina se plantaban, en una mesa cercana, el salteño José Urtubey y el líder de los químicos de Santa Fe, Guillermo Moretti, dos de los que entienden que se necesitan medidas más mercado internistas, más allá de los impuestos y el financiamiento.

La UIA espera a Macri en un clima de tensa calma

El mensaje que le dieron al ministro de la Producción, Dante Sica, se centró en el pedido de tasas bajas y “reglas claras”. Grieta entre oficialistas y críticos. El susto del ascensor caído.

“Se cayó un ascensor, un piso y medio. Estoy medio dolorido, me voy a tomar un analgésico”, dice uno de los presentes en el hecho que más dio de qué hablar durante la mañana en el predio de Parque Norte. “Este Armando no controla nada”, se quejó otro empresario. Es que, en el inicio mismo de la 24ta Conferencia Industrial de la UIA se cayó un montacargas que llevaba a funcionarios y CEOs. Todo en el predio que pertenece al gremio de Empleados de Comercio, que conduce Armando Cavalieri. Viajaban, sobrepasando la capacidad, el ministro de Producción, Dante Sica; el secretario de Comercio, Miguel Braun; el secretario Pyme, Mariano Mayer; el presidente de la UIA, Miguel Acevedo; Adrián Kauffman, de Arcor; la sherpa del B-20, Carolina Castro; Arantxa Tapia, consejera en Infraestructura del País Vasco, y Shunko Rojas, subsecretario de Comercio Internacional.

Cuando el montacargas tocó piso, apalancaron desde afuera la puerta y los que estaban adentro salieron asustados, algunos golpeados, pero caminando y sin lesiones mayores. Esa novedad fue lo más saliente de la mañana, que se desarrolló en un clima de tensa calma, lejos de las polémicas que se dan en el marco de las reuniones de la UIA en la sede de Avenida de Mayo. Sintéticamente, los industriales tomaron en público una posición de cautela, con los reclamos habituales pero sin exageraciones. La mayoría cree, en privado -y se sintió recorriendo las mesas-, que la situación es más que compleja. Pero entienden que el Gobierno no está en un momento como para empeorarle el escenario político con cuestionamientos despiadados. Así esperan el cierre del evento, al que confirmó su presencia el presidente Mauricio Macri.

 

 

“Nos toca afrontar una coyuntura difícil, necesitamos previsibilidad cambiaria y financiera, reglas claras para invertir”, detalló Alberto Álvarez Saavedra, vice de UIA y jefe de Laboratorios Gador. Mientras hablaba el empresario, una mesa que reunía a otros cuadros de los laboratorios públicos casi que celebraba la dimisión de Mario Quintana, ex vice jefe de Gabinete, hombre de Farmacity y uno de los que impulsó la cacería de laboratoristas aumentistas, ejecutada luego por su entonces par, Gustavo Lopetegui.

Saavedra abrió el juego de la Conferencia en un panel que compartió con el vice jefe de Gobierno porteño, Diego Santilli. La mano derecha de Horacio Rodríguez Larreta llegó con el libreto del gasto excesivo a nivel nacional y lo equipará con lo que ocurría en la Ciudad diez años atrás, cuando el mismo Mauricio Macri era gobierno. Buena parte del libreto oficial que traerán a Parque Norte tiene que ver, precisamente, con el gasto y la necesidad de achicar el déficit para cumplir con las exigencias del Fondo Monetario.

 

 

Sin embargo, Álvarez Saavedra aclaró que la situación es seria. “Hay caída en la actividad, muchos sectores llevan cayendo más de dos o tres años consecutivos, con altas tasas y carga impositiva que desincentivan la inversión en un mercado interno cada vez más debilitado. Hay que contar con un plan a largo plazo, pero también atravesar las tormentas de corto plazo”, señaló el empresario. Sica lo escuchaba atentamente desde la primera mesa, que compartió con el referente de Techint Luis Betnaza, que reapareció en público luego de haber admitido ante la Justicia pagos a funcionarios del kirchnerismo en el marco del Cuadernogate.

No le esquivó a la charla la mano derecha de Paolo Rocca. Dijo que siempre estuvo a disposición de la Justicia y que sus compañeros de la UIA lo “bancaron”. Lo saludó buena parte de los presentes extra UIA, entre ellos, el titular de la Bolsa, Adelmo Gabbi. También recorrieron los pasillos el titular de Richmond, Marcelo Figueiras; el presidente del Banco Ciudad, Javier Ortíz Batalla, y el dirigente de Sociedad Rural Daniel Pelegrina.

Sica recordó que la última conferencia en la que participó como funcionario fue en 2002. “Siempre nos tocan momentos turbulentos”, mencionó y avisó: “Tenemos un plan, pero el programa tiene que tener dos patas. Estabilidad macro, sin eso la micro no puede reaccionar”.

Agregó, además, que “las retenciones son temporales, medidas que no hubiésemos querido tomar. Es una medida dura, ingrata”.

 

 

La charla de Sica la piloteó el propio Betnaza, uno de los UIA boys que está del lado oficialista de la grieta. “El Gobierno ha venido haciendo un enorme esfuerzo para ordenar una macro muy golpeada. Más allá del dolor que provocan las medidas, uno las valora porque van en la decisión correcta”, dijo y jugó fuerte.

El otro que en los pasillos se plantó sin críticas desmedidas fue el ítalo argentino de la FIAT, Cristiano Rattazzi, que le dijo a Letra P que “hay que corregir cosas, pero la situación tiene salida”.

En la otra esquina se plantaban, en una mesa cercana, el salteño José Urtubey y el líder de los químicos de Santa Fe, Guillermo Moretti, dos de los que entienden que se necesitan medidas más mercado internistas, más allá de los impuestos y el financiamiento.