30|11|2021

Neuquén: el vice rompe filas y recalienta la interna del MPN

22 de agosto de 2018

22 de agosto de 2018

El gobernador Gutiérrez tiene desatada una guerra fría con Figueroa, su segundo. Tensiones por su acercamiento al gobierno de Macri. Las críticas de la familia Sapag, hoy envuelta en denuncias.

Las medidas del Gobierno lograron dividir, por ahora, una estructura sólida que maneja una provincia estratégica. La decisión del vicegobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, de competir por la gobernación el año que viene volvió a distanciarlo de las autoridades del Movimiento Popular Neuquino (MPN). Con una extensa carta abierta, demostró la grieta que lo separa del actual mandatario, Omar Gutiérrez. “El MPN se transforma o muere”, advirtió en el texto que criticó la elección de autoridades partidarias, un anticipo de la nutrida interna que siempre moviliza al partido de gobierno para definir el candidato provincial. Esa decisión le costó ataques de diferentes actores del partido, que lo posicionan como el referente -propio- más crítico. “Hasta acá llegó su carrera política”, advirtió Alma Sapag, hermana del ex gobernador Jorge Sapag.

 

Decidido a dar la pelea interna para ser el candidato del MPN en 2019, Figueroa marcó su camino en el partido y no participó en la lista de unidad que pergeñaron los popes del sello provincial. En su afán de distanciarse de Gutiérrez, viajó a una cumbre de mayoría peronista en San Carlos de Bariloche, en continuidad a la campaña permanente que realiza en cada una de las visitas a las localidades de su provincia. Ahí, logró imponer la lógica anti Cambiemos que lo separó del gobierno que integra. Mientras Gutiérrez recibía a funcionarios de la Casa Rosada y organizaba un gran encuentro en un lujoso Casino de la confluencia, Figueroa diseñaba su estrategia que tiene un solo plan: pelear contra la corriente emepeísta.

 

Letra P lo consultó sobre la propuesta que tendrá otro capítulo el 31 de agosto, en Comodoro Rivadavia, el segundo encuentro crítico a las políticas del Gobierno nacional en el sur. “La Patagonia está de pie, quiere diálogo. Plantemos que las políticas nacionales han provocado la reacción de muchas facciones políticas y, en poco tiempo, seremos más los que alzaremos la voz”, contestó.

 

 

La defensa de recursos, la ampliación de un llamado a la participación de gobernadores y la convocatoria del Parlamento Patagónico figuran en la agenda de Figueroa. “Hablamos con la presidenta (del cuerpo legislativo), tenemos muchos para debatir y proyectar. Debemos diagramar el futuro unidos”, ratificó en contacto con este medio.

 

Mientras, Gutiérrez muestra su fuerza. Luego de pasearse con el ministro de Energía, Javier Iguacel, y el jefe de Gabinete Marcos Peña por Vaca Muerta, le abrió las puertas al foro de concejales del MPN. En total, fueron 76 ediles de toda la provincia los que demostraron estar alineados al presidente del MPN y se acercaron hasta la residencia de la Costa, sede de reuniones estratégicas de los mandatarios neuquinos. Los que llegaron a la capital se fueron con la certeza de una agenda en “grupos reducidos” para “tratar temas puntuales” y la promesa de un nuevo plenario. Además, el gobernador otorgó detalles de un plan quinquenal para los municipios.

 

 

 

FAMILIA. Con Gutiérrez en silencio, fue la hermana del ex gobernador Sapag la que salió a defender a Gutiérrez. Acusó al vicegobernador de utilizar al sector -que él también pertenece- para posicionarse dentro del poder neuquino. “Traicionó a la historia del MPN”, se quejó, casi a la par de que se reflotara una denuncia sustentada en la investigación del diario El País de España, en la que se describía cómo Jorge Sapag intentó realizar un presunto depósito de 5 millones de dólares en la Banca privada d´Andorra (BPA).

 

Como detalló Letra P, la BPA se negó a abrir a principios del año 2008 dos cuentas de quien era por entonces el gobernador de Neuquén, quien mantenía una estrecha relación con Cristina Fernández de Kirchner. Desde que asumió, Sapag plantó bandera y hasta se animó a elevar la relación institucional a niveles comparables a los que hoy tiene Gutiérrez con la Casa Rosada, en contrapunto a su antecesor Jorge Sobisch. “Bigote”, como se lo conoce a Sobisch en Neuquén, fue uno de los más críticos con el kirchnerismo y hasta recordó la gestión de Néstor y Cristina. “Néstor Kirchner nunca me perdonó que le dijera en la cara que era un chorro y un cobarde”, contó en una entrevista con este medio.