X
Fue en el Senado, donde se aprobó, con votos de Cambiemos y el bloque de Pichetto, el proyecto de Bossio para desrregular el precio de papel de diarios. "Qué maravilloso poder", dijo con sorna.
Redacción 19/12/2018 20:04

Cristina Fernández de Kirchner volvió a subir al Grupo Clarín al ring electoral. Lo mencionó como parte del “dispositivo” de poder “del actual gobierno” y de un sistema de contraprestaciones para, no solo la Casa Rosada, sino para aquellos que “levantan la mano y presentan proyectos como este”, en relación a la ley que sancionó el Senado para desregular el precio del papel de diario. Un mensaje que tenía un destinatario presento, el senador Miguel Pichetto, y otro que miraba su discurso en tono proselitista desde afuera, el diputado Diego Bossio.

“Este proyecto demuestra como pocas cosas qué es lo que está sucediendo en la Argentina y qué es lo que sucede con el poder”, arrancó la senadora su discurso, antes de que la Cámara alta convierta en ley el proyecto presentado por Bossio, que llegaba con aprobación de Diputados, para poner fin a la regulación del precio con el que la empresa Papel Prensa le vende el insumo básico al resto de los diarios. Esa firma, que tiene el monopolio del mercado, es controlada por Clarín.

Con 45 votos a favor, 16 en contra y tres abstenciones (por parte los justicialistas Alfredo Luenzo, Mario Pais e Inés Blas) la ley obtuvo sanción definitiva.

 

 

La ex presidenta retomó su discurso anti Clarín horas después de que el periodista de La Nación, Carlos Pagni, contara que en las oficinas del CEO del multimedio, Héctor Magnetto, habían recibido “tres emisarios” de Cristina para retomar el vínculo. Ante la proliferación de esa información, la senadora aprovechó la discusión del proyecto favorable para Papel Prensa para despegarse.

Pero en ese despegue, lo que hizo fue pegar el sello Clarín en las bancas de Cambiemos y del peronismo federal. “Hoy acá tenemos un ejercicio político y parlamentario de dónde está el poder”, dijo. Siguió enumerando distintos aspectos críticos de la economía para concluir: “¿Y qué estamos haciendo aquí? Estamos sacando una ley para atender el ‘gravísimo’ problema que tiene la economía, que es el precio del papel de diario. Esto es tener poder”.

 

 

“Está claro que este ejercicio del poder, este favor que se va a hacer (finalmente se hizo, el proyecto fue convertido en ley) a este sector brutal del poder tiene una contra prestación. No vamos a decir que piden favores y no los pagan. Los pagan con un blindaje mediático increíble, como nunca se vio en la historia. Solo comparable al que tuvo la dictadura”, apuntó la ex mandataria.

Ya con la mira puesta en Pichetto, que defendió fervorosamente el proyecto antes de votarlo a favor, y en Bossio, responsable de presentar la iniciativa en Diputados, amplió: "No es un blindaje mediático solamente a favor de las políticas del Gobierno, que están provocando esta catástrofe social y económica. Es también el servicio de blindaje para los que levantan la mano y presentan proyectos como este”.

 

 

“Qué maravilloso poder, quién pudiera tener ese grado de poder y de ejercicio de impunidad cuando una gran parte de los que están sentados en estas bancas hacen lo que ellos piden y, cuando las cosas van mal, los que tienen la responsabilidad de que fuera mal no son ellos sino los que están sentados acá, a los que les hicieron votar cualquier cosa. Es notable, chapeau”, cerró.

"Seguir discutiendo el neoliberalismo y el Consenso de Washington. No tiene nada que ver con la actualidad, no son los problemas del mundo hoy. Atrasa 40 años", fue la respuesta que ensayó Pichetto a su turno, que prefirió esta vez no recoger el guante cristinista y evitar la confrontación mano a mano.