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“El Gobierno pasó del objetivo de pobreza cero a este pobre objetivo de déficit cero”

El ex ministro de Economía bonaerense focaliza en la mitigación del “costo social” de “una crisis irreversible”. La importancia “política” del presupuesto. La “bomba” de las Leliq. La deuda de Vidal.
Por 07/10/2018 18:40

“Lo que el Gobierno no tiene en claro es un plan económico integral”, analizaba Jorge Sarghini durante el primer trimestre del año, cuando la administración central aún defendía el 15% de inflación proyectado para 2018 y el billete verde rondaba los $20. Siete meses más tarde –disparada del dólar, escalada inflacionaria y acuerdo con el FMI mediante-, el ex ministro de Economía bonaerense y ex secretario de Hacienda de la Nación remarcó que fue precisamente la ausencia de ese plan gubernamental lo que desató una crisis que, afirma, “ya es irreversible”, razón por la cual focaliza su diagnóstico en la necesidad de poner “todas las energías en mitigar los costos sociales”. Mientras, apuntó que la Casa Rosada tiene un solo objetivo: “Mostrarle al mundo que no vamos a caer en default”.

Sarghini señaló que no hay “nada más pobre” que el cambio de meta del macrismo en estos casi tres años: “Este Gobierno ha pasado de aquel loable, aunque desmesurado, objetivo de pobreza cero a este pobre objetivo de déficit cero”. Más allá de considerar “irreal” el Presupuesto 2019 presentado por el Ejecutivo, alertó que en este momento “tiene más una importancia de orden político que una importancia como señal económica que ya nadie cree”, por lo que estimó que sería conveniente que el Gobierno termine teniendo un presupuesto “para que las consecuencias para el país no sean peores”.

En diálogo con Letra P, el también ex presidente de la Cámara baja bonaerense definió a las Leliq como “otra bomba que se está creando” y, al analizar la gestión Vidal, advirtió que la Provincia “ha utilizado el instrumento de la deuda al límite” y que, en varias ocasiones, esas medidas se explican más en el marco de “un programa de acompañamiento al error del Gobierno nacional que a necesidades propias”.

Al posar la lupa sobre los errores de la administración macrista, Sarghini sostuvo: “El Gobierno no tuvo un plan, no atacó los desequilibrios heredados, aguantó mientras aguantó la expectativa de la gente y pudo financiar los desequilibrios con deuda. En algún momento, la expectativa empezó a caer, el mundo previsiblemente cambió, se complicó la estrategia de los atajos que había utilizado, que fue la estrategia del endeudamiento, y quedó al desnudo esa situación. Hoy, todo el plan económico de estabilización a corto plazo, que ha pasado a ser el único plan del Gobierno de aquí hasta el final de su mandato, está en manos del acuerdo con el FMI”.



-¿El plan económico lo diseña el FMI?

-Por lo menos lo diseña el acuerdo. Sería una larga discusión si es el plan que impone el Fondo o si es el plan que el Gobierno diseña -como dice el Gobierno- y el Fondo acepta. Lo cierto es que es un típico plan de estabilización que la historia del Fondo demuestra que ‘acuerda’ cuando asiste a los países con problemas que acuden a él. No hay nada nuevo.

-Es el mismo Fondo de siempre…

-Exactamente. Después, puede tener particularidades. Se puede discutir si la banda cambiaria es una particularidad o no ante esa exigencia más rígida del Fondo que siempre pide que se deje flotar el dólar. Pero, si uno mira integralmente el diseño de la política cambiaria, la política monetaria y la política fiscal, es un típico plan de ajuste y de estabilización, típico plan stand by que aplica el Fondo para países que requieren de un auxilio como el nuestro. Y ahora esa política está jugada, es esa.

-¿No existe otra posibilidad, otro camino?

-Es que, al haber llegado a ese punto y, a la vez, ser mostrado como que es el único camino para mostrarle al mundo que Argentina no va a entrar en default, hoy todo lo que atente con la posibilidad de instrumentar esa política va a ser utilizada por el Gobierno para decir ‘por no acompañarnos, ponen en duda la estrategia de mostrar al mundo que vamos a cumplir y honrar nuestros compromisos’.

"No se puede esperar otra cosa que una profundización del proceso recesivo y todavía con meses de alta inflación."

Se ha puesto en un callejón sin salida y, por lo tanto, estoy convencido que ésta es la política económica que va a regir de acá al final del mandato del Gobierno. Es una política que trae como consecuencia estancamiento fuerte y alta inflación, aunque en el plan de estabilización esté pensado que al final del camino, vía recesión y altísimas tasas de interés, se termine estabilizando la inflación.

Pero para eso falta mucho. Por lo tanto, entramos en una fase económica de recesión, alta inflación y con consecuencias en el plano de lo social muy negativas, porque una economía recesiva golpea sobre el empleo, destruye puestos de trabajo, la economía inflacionaria sigue comiendo la capacidad de compra del salario, de las jubilaciones, o sea, sigue afectando el consumo y esto naturalmente trae consecuencias sociales sobre los problemas que ya existen. Es inevitable.

-¿Y cómo está actuando el Gobierno con las consecuencias sociales?

-Hoy pareciera ser que está poniendo toda su energía en el plan de estabilización. Es necesario estabilizar, en algún lugar tendrá que encontrar el dólar su punto de equilibrio y a partir de ahí ir estabilizando el resto de las variables, pero, más allá de que muestren que parte del acuerdo es mantener los programas sociales, tendría que estar poniendo una estrategia que incluyera la tarea de la contención de la conflictividad creciente que vendrá consecuencia de un plan económico que tiene la peor de las combinaciones: recesión con alta inflación.

-En ese plan, se observan decisiones como las del Banco Central de no aumentar la base monetaria hasta junio de 2019. ¿Esto en el llano va a impactar muy fuerte?

-Totalmente. Agudiza un proceso recesivo en el que ya habíamos entrado por tasas de interés como las que tenemos y como las que se avizoran, que son aquellas que tengan un nivel tal que garanticen la absorción vía Leliq.
 


-¿Son un instrumento peligroso las Leliq?

-Es otra bomba que se está creando. Lo único que cambia respecto de las Lebac es que los tenedores son exclusivamente los bancos y se supone que entonces el potencial de regulación que el Gobierno tiene para la renovación hacia más adelante es mayor que cuando está en manos de tenedores no institucionales. Pero, desde el punto de vista cuasi fiscal, sigue siendo un pasivo creciente del Banco Central a efectos de cumplir con la meta de emisión cero. Pero esto implica una tasa de interés absolutamente incompatible con cualquier posibilidad de crecimiento por el costado productivo, de acceso al crédito. No se puede esperar otra cosa que una profundización del proceso recesivo y todavía con meses de alta inflación.

"El presupuesto tiene más una importancia de orden político que una importancia como señal económica que ya nadie cree."

Los analistas coinciden en que, con el efecto arrastre que tenemos, más los ajustes que aún faltan y sabemos que se van a hacer, tenemos la lamentable garantía de que la inflación de septiembre va a rondar el 7% y que la de octubre es muy difícil imaginarla que no esté en torno al 5%, con lo cual estamos todavía con una inflación altísima en un proceso recesivo que tiende a agudizarsey esto tiene un impacto directo negativo que todavía no hemos visto en su integridad en el plano de lo social.

-Hablando de proyecciones inflacionarias, el presupuesto 2019 plantea una inflación del 23% y un dólar a $40,10. ¿Éste es un proyecto ajustado a la realidad?

-No, queda claro que ya hay proyecciones muy difíciles de cumplir y has señalado las dos más claras, que además van de la mano: inflación y tipo de cambio. Esto ha sucedido siempre y no porque haya sucedido siempre ahora lo considero poco importante. No obstante, digo: en este momento, el presupuesto tiene más una importancia de orden político que una importancia como señal económica que ya nadie cree, porque está basado en proyecciones que es sabido que no se van a cumplir.
 


-¿Y en qué consiste esa importancia de orden político?

-Yo en su momento expresé que Argentina había ido de forma apresurada y de mala manera al Fondo en el primer acuerdo y así fue que duró: no llegó a los tres meses. Ahora, eso ya está, el Gobierno es el que llevó adelante el acuerdo, pero ahora el que está comprometido es el país y el presupuesto en alguna medida plasma institucionalmente ese acuerdo.

"El único objetivo que se propone este Gobierno es mostrarle al mundo que no vamos a entrar en default."

Por supuesto, los legisladores nacionales tienen toda la posibilidad de condicionarlo tratando de darle la mayor equidad y justicia social posible, tratando de que los costos del ajuste lo paguen quienes tienen más posibilidad de hacerlo y que no castigue a los sectores que ya no tienen más margen para estar peor. Pero, independientemente de eso, no se puede perder de vista que este presupuesto es básicamente un instrumento necesario para dar una señal política en este objetivo, que hoy es el único que ya se propone este Gobierno de aquí al final de la gestión, que es mostrarle al mundo que no vamos a entrar en default.

No tengo actividad política y no soy quien para dar alguna recomendación pero creo que sería conveniente que el Gobierno al menos, para que las consecuencias para el país no sean peores, termine teniendo un presupuesto, aunque quede claro que estamos nuevamente ante un mal presupuesto, irreal, mal debatido, que tiene como único objetivo plasmar el acuerdo con el fondo. Si no, cualquier otra cosa sería peor.

-¿Pero entonces cree que de no obtenerse el presupuesto se aceleraría un proceso que recalaría en un default?

-No sería tan tajante, pero sí al menos diría que ese paso mínimo de estabilización que hay que dar para salir de esta situación de inestabilidad se agudizaría si no hubiera presupuesto. Es muy pobre el objetivo. Este Gobierno ha pasado de aquel loable, aunque desmesurado, objetivo de pobreza cero a este pobre objetivo de déficit cero. Aunque desmesurado, el objetivo de pobreza cero generaba la expectativa de que se iniciase un proceso de crecimiento con estabilidad y con inclusión que, si bien no llevara a la pobreza cero, sí permitiera que baje la pobreza. De aquello, se pasó al objetivo de mostrarle al mundo que no vamos a caer en default. Nada más pobre que eso.
 


-Pasando al ámbito bonaerense y teniendo en cuenta que usted fue ministro de Economía provincial en momentos críticos del país, ¿en qué aspectos hay que poner foco a la hora del manejo de las finanzas en la provincia de Buenos Aires en un contexto de crisis?

-Primero, la provincia de Buenos Aires inicia esta etapa, la más compleja del Gobierno, sin haber resuelto ninguno de los problemas centrales que también heredó. No nos olvidemos de que, más allá de cualquier discurso, las funciones esenciales a la Provincia son la educación, la salud pública, la seguridad y la infraestructura, aunque cada vez es menos porque se financia más con recursos nacionales. Esas cosas, objetivamente no han mejorado.

"La Provincia ha utilizado el instrumento de la deuda al límite."

No se puede decir seriamente que la educación o la salud públicas, inclusive la seguridad, van a un camino de resolución luego del estado de situación que el Gobierno ha heredado. Le agrega, primero, que parte del ajuste fiscal lo tienen que hacer las provincias, por lo cual en particular el conjunto de provincias va a tener problemas para financiar su funcionamiento. Buenos Aires, por la forma en que se diseñó el acuerdo y el tratamiento de los subsidios, va a tener que pagar un poco más en términos relativos respecto del conjunto de provincias.

Lo otro en lo que hay que prestar mucha atención es en las consecuencias negativas que puede tener el efecto recesivo sobre la recaudación. Si uno repasa la historia, en los procesos de expansión la recaudación se recupera por encima de lo que el nivel de actividad y precios indican, porque hay una suerte de proceso de mayor formalización de la economía. En los momentos de contracción, la caída es mayor que la que indicaría la recesión y los precios. Por lo tanto, hay que poner el ojo en la recaudación, porque el efecto recesivo puede traer consecuencias no bien ponderadas.


Y el otro tema es que la Provincia ha utilizado el instrumento de la deuda al límite. Toda la deuda que se ha tomado en dólares con una recaudación en pesos, y en un esquema recesivo, empieza a ser un problema serio que veremos cómo lo presenta el gobierno de la provincia en su presupuesto.

-¿Fue un error del Ejecutivo bonaerense haber realizado tantas emisiones en moneda extranjera al inicio de la gestión?

-Sí, porque además en muchos momentos lo ha hecho en situaciones, dicho entre comillas, de cierta holgura financiera por la propia política de ajuste que la Provincia ha venido haciendo con los resultados negativos que se ven en las prestaciones de sus servicios y los conflictos salariales. Hay veces que la Provincia ha tomado deuda y hubo colocado fondos en nombre de la Nación para sostener esa estrategia equivocada que tomó la Nación de ir por los atajos y no abordar los desequilibrios.

A veces, las decisiones de tomar deuda de la Provincia las explica mucho más un programa de acompañamiento al error del Gobierno nacional que a necesidades propias. No digo que no tuviera necesidades, porque ver el resultado de su gestión demuestra claramente que la Provincia necesitaba tomar deuda, pero muchas veces lo hizo en sintonía con el Gobierno nacional.
 


-¿Se abre un panorama complejo para la Provincia?

-Sí, porque en las crisis, cuando uno es gobierno, siempre tiene que laudar entre políticas de corto o de largo plazo y tiene que definir políticas que concilien objetivos de eficiencia y equidad. Cuando se está en crisis, hay que privilegiar el corto plazo y la equidad. Entonces, los discursos grandilocuentes, que ‘vamos por las grandes transformaciones’, quedan para después. El largo plazo pierde peso en el medio de la crisis, se ve muy lejano, y si hay que tomar medidas que atenten en alguna medida eficiencia económica en pro de una mayor equidad, también hay que hacerlo, por eso se justifican determinadas medidas en el medio de las crisis.

"Todas las energías hay que ponerlas en mitigar los costos sociales de una crisis que ya es irreversible e inevitable."

El problema de Argentina es que cuando se sale de la crisis, aquellas decisiones que se tomaron en lo más profundo de la crisis permanecen y se acumulan porque además se acumulan las crisis. Por ejemplo, el Impuesto al Cheque naturalmente ataca la eficiencia económica, es un mal impuesto, surge en un momento de crisis fiscal como una forma de fortalecer la recaudación. Después se sale de la crisis, la economía crece al 8% anual durante varios años y el impuesto se queda. Entonces llega la crisis y no se puede salir de él en los momentos de crisis.

-¿Habría que hacer alguna reforma del esquema tributario?

-Ante este escenario, por resignada y pobre que parezca mi visión, todas las energías hay que ponerlas en mitigar los costos sociales de una crisis que ya es irreversible e inevitable lamentablemente, porque allí nos llevó la falta de un programa económico integral de gobierno, una visión política capaz de generar los consensos necesarios para llevar adelante ese programa. Esto es lo que el Gobierno no hizo, esto es lo que llevó al Gobierno apresuradamente a hacer un acuerdo con el Fondo, a tener que revisarlo antes de los tres meses, y habernos puesto en manos de una política económica de la que no se puede esperar otra cosa que esta recesión, que esta inflación que va a perdurar y problemas o tensiones sociales crecientes. Ahora, cualquier cosa que no ponga el foco en este diagnóstico y en estas consecuencias, va a poner el foco equivocado en lo que se viene.