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Aún sin definiciones acerca de si pega su reelección a la de Macri o desdobla, el alcalde consiguió la aprobación del Código Electoral para la Ciudad.
Por 25/10/2018 16:49

El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, toma el poder de la llave para unificar elecciones en la Ciudad de Buenos Aires. Un hecho histórico que nace tras la aprobación por parte de la Legislatura de la Ciudad del Código Electoral, el primer cuerpo normativo que regula y estructura los procesos eleccionarios en el distrito. Con este expediente sancionado, la definición sobre la fecha de los comicios queda a criterio del Gobierno, como ocurre en 20 de 23 provincias de la Argentina.

 

 

El oficialismo contaba con 55 votos, pero el bloque de legisladores vinculados a Martín Lousteau , que cuestiona la unificación de fechas desde el inicio del debate, votó de manera negativa, al igual que el Frente de Izquierda de los Trabajadores (FIT) y Autodeterminación y Libertad,vinculado a Luis Zamora. El bloque Vamos Juntos cosechó 49 votos a favor y contó con el apoyo del socialismo de Roy Cortina, el Partido Justicialista porteño y el bloque Unidad Ciudadana.

El texto instaurará la paridad de género y el debate obligatorio de candidatos y creará un Instituto de Gestión Electoral y un Tribunal Electoral, pero el punto central para el Gobierno pasa por el único artículo que entra en vigencia una vez aprobado el expediente: la lapicera que define cuándo serán las elecciones ejecutivas en la Ciudad queda para Rodríguez Larreta, con el agregado de que se eliminan de un plumazo todas las normativas que impiden esa situación. En rigor, se derogan las leyes que bloquean la simultaneidad de los comicios porteños con los nacionales.

 

 

Tras la aprobación de la unificación, se abre un nuevo interrogante en Cambiemos: ¿Unificar o desdoblar el calendario electoral? Como contó Letra P, el presidente Mauricio Macri le pidió a Rodríguez Larreta que tenga lista la normativa que le permite plegar sus reelecciones, pero el alcalde aún espera señales.

En el fuero más íntimo del jefe de Gobierno admiten que el mejor escenario es mantener el esquema desdoblado. Alejado de los conflictos nacionales, su boleta y su campaña se acotarían a los márgenes de la Ciudad. Los números, al menos los que examina junto a Jaime Durán Barba, le dan la razón. Pero Macri le pidió la unificación y Rodríguez Larreta espera una señal definitiva desde Balcarce 50. Sin embargo, buena parte de la plana mayor de Cambiemos mira de reojo las intenciones de los gobernadores peronistas.

 

 

Si las provincias del PJ adelantan las elecciones, bien podría la Ciudad mostrar un triunfo en las PASO de abril y las generales de julio para apalancar la reelección del Presidente. Sobre este punto hay un escenario que partió de las entrañas del PRO y que se discute en la Mesa Nacional de Cambiemos: la mayoría de los gobernadores opositores desdoblará el calendario y el Gobierno podría “no molestar” la campaña en la que los mandatarios buscarán mantener el dominio de su terruño. El objetivo apunta a aquellos gobernadores que, voluntaria o involuntariamente, no encuentren un candidato presidencial que los represente o, en otras palabras, los ayude a ganar sus provincias. Si ese análisis prospera, el método pasaría por no intervenir en determinados distritos durante la elección local y esperar el mismo trato en el comicio en el que se medirá Macri. Todas las variantes están sobre la mesa y por las dudas Larreta ya tiene la llave para unificar el calendario porteño con el nacional.

LOS DETALLES. El flamante Código Electoral establece la paridad de género en listas, el debate obligatorio para candidatos a jefe de Gobierno, primer legislador y comuneros, además de habilitar un padrón automático de inmigrantes, como sugirió el Bloque Peronista. Este último punto aclara que el voto no es obligatorio para este sector del electorado.

A su vez, el Gobierno debió ceder y no pudo incorporar el capítulo que abría la puerta al financiamiento de empresas. Esa novedad quedó en el tintero, tras un debate interno en el oficialismo por el escándalo de los cuadernos de las coimas en la obra pública. Ese punto quedará tal cual opera actualmente: únicamente se permite el aporte estatal y el de las personas físicas, como marca la Ley N°268.

Pese a los intentos de la oposición, el Instituto de Gestión Electoral (IGE), órgano encargado de la administración de los comicios, tendrá un único miembro propuesto por el Ejecutivo y que deberá ser votado por dos tercios de los diputados. Se crea un Tribunal Electoral que atenderá específicamente todo lo concerniente a los comicios. Actualmente, esa función la cumple el Tribunal Superior de Justicia (TSJ), que con esta ley pasaría a trabajar en segunda instancia. Para la Corte porteña es un triunfo por el que, a sottovoce, trabajó durante años. El futuro Tribunal Electoral tendrá un presidente permanente y dos magistrados ad hoc, que representarán al Contencioso Administrativo y Tributario y el Penal, Contravencional y de Faltas, los fueros porteños.

 

 

 

La ley, también, abre la posibilidad de utilizar la Boleta Única Electrónica (BUE) o la boleta única de papel. Este último punto fue negociado hasta última instancia por el bloque de Lousteau, que lo incluyó como prioridad en el proyecto que presentaron a mitad de año. 

Por último, la normativa se mete en las internas partidarias o de frentes electorales. Para resolver el reparto de lugares entre listas que compitieron en PASO se propone eliminar el sistema d'hont. De esa manera, explican, se buscaría evitar casos en que la matemática impida cumplir con la paridad de género, por ejemplo. Este punto aplica únicamente para dirimir la nómina final que competirá en las elecciones generales en caso de que existan internas en los frentes electorales.

LAS REPERCUSIONES. “Este código está pensado para mejorar los derechos de los porteños. Contempla la Boleta Única, la incorporación de tecnología, la paridad de género y la creación del Instituto de Gestión Electoral entre otras medidas”, destacó el vicejefe de Gobierno y presidente de la Legislatura, Diego Santilli.

"Hoy dimos un paso histórico en materia de institucionalidad”, consideró el vicepresidente I de la Legislatura, el macrista Francisco Quintana, y destacó que “establecer a la Boleta Única como instrumento de sufragio es un gran avance, que hace a la transparencia de los comicios”.

 

 

“Ha recibido aportes, visiones y se ha enriquecido con un consenso real de los distintos bloques, con ideas interesantes, innovadoras y de vanguardia”, destacó el presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Diego Marias.

“Después de más de 2 años de debate y de 42 propuestas que pasaron por la Legislatura Porteña, hoy podemos decir que tenemos en nuestras manos un Código Electoral maduro que permitirá tener procesos electorales modernos”, consideró la legisladora y presidenta de la Comisión de Reforma Política, Natalia Fidel.

 

 

“Creemos que debemos avanzar hacia un financiamiento público de las campañas y eso es lo que sostendremos cuando vuelva a discutirse este aspecto”, adelantó el jefe del bloque Unidad Ciudadana en la Legislatura porteña, Carlos Tomada.

“Logramos quitar la posibilidad de que las personas jurídicas puedan hacer aportes al financiamiento de campaña de los partidos político, y dejamos claras las atribuciones del Instituto de Gestión Electoral y el nuevo Tribunal Electoral, para que la designación de autoridades de mesa no queden en manos del Poder Ejecutivo”, sacó pecho el diputado de Unidad Ciudadana Mariano Recalde.