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La relojería que barajan en Balcarce 50 apunta a obtener la media sanción en Diputados “durante octubre” y en el Senado antes de la cumbre de diciembre. Poroteos íntimos y pedidos presidenciales.
Por 02/10/2018 20:14

El optimismo que busca transmitir el Gobierno sobre el presunto apoyo de la oposición para conseguir la sanción del presupuesto 2019 en el Congreso, cuenta con un “lado B”, que confirma la densidad de la negociación que afronta Cambiemos. El poroteo entre los negociadores del oficialismo y los bloques opositores tiene una fecha límite definida por el presidente Mauricio Macri. “Nuestro objetivo es contar con el proyecto sancionado antes de la cumbre del G-20”, confió a Letra P, un funcionario de Balcarce 50, en referencia a la “dead line” impuesta a los escuderos del oficialismo, que vence antes de la reunión de mandatarios, que se realizará en Buenos Aires entre el 30 de noviembre y el 2 de diciembre.

 

 

El proyecto de “ley de leyes” para el año próximo fue presentado en la Cámara de Diputados hace diez días por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne y luego por su par de Interior, Rogelio Frigerio.  Después de tres meses de negociaciones extraparlamentarias con los gobernadores opositores y oficialistas, el borrador que presentó el Ejecutivo aplica un drástico ajuste fiscal, de acuerdo al endeudamiento acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que establece una meta de reducción al 0,5% del PBI para 2019.

 

 

En ese contexto, la negociación dentro del Congreso se preanuncia escarpada en medio de la recesión pronosticada por el Gobierno, que podría superar los seis meses. Sin embargo, la hoja de ruta que manejan cerca del Patio de las Palmeras, habla de dos tiempos que distan con los pronósticos negativos de la oposición. “En Diputados planeamos sacar el presupuesto en octubre, y después vamos al Senado, porque tenemos que tenerlo antes de la cumbre”, confió a este medio un alto funcionario de Balcarce 50, para confirmar que la “dead line” forma parte de un pedido presidencial, que deberá ser cumplido por el titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, el jefe del bloque PRO, Nicolás Massot, y el radical Mario Negri, al frente del intebloque de Cambiemos. En el Senado la instrucción deberá ser asumida por su presidente provisional, Federico Pinedo,  la vicepresidenta Gabriela Michetti, y el boiniblanco Luis Naidenoff, titular del interbloque del oficialismo en la Cámara Alta.  “Estamos bien con los tiempos y el compromiso de los gobernadores es no dejarnos sin presupuesto”, insistió la fuente mientras apretaba el paso en el primer piso de la Casa de Gobierno.

 

 

En la intimidad, los negociadores oficiales ya recibieron una serie de duros cuestionamientos de la oposición para introducir cambios en el texto. “Sabemos que no es una negociación fácil, y que llevará su tiempo", admitió sin tranquilizar otro hombre de Cambiemos, que desde la semana pasada va y viene entre el Congreso y la Casa Rosada.

 

 

Mientras los miembros de la Cámara Baja mantienen febriles intercambios sobre el primer presupuesto impuesto por el FMI a la gestión de Cambiemos, en el Ejecutivo avanzan con la firma del nuevo Consenso Fiscal, que dentro del Gobierno eligen llamar “addenda”, en referencia a los cambios y ampliaciones del pacto tributario firmado el año pasado con las provincias, que ahora contará con la postergación del cronograma de reducción de algunos gravámenes locales, como el Impuesto a los Sellos y una abrupta provincialización de los subsidios a la tarifa social del gas y al transporte público de pasajeros, que financiaba el Estado Nacional, entre otros puntos. Tal como informó Letra P, el oficialismo apunta a que ese texto sea rubricado por 18 de las 24 provincias, aunque hay ocho rebeldes que ponen en duda esa aritmética de deseos, en la previa de su envío al Congreso, donde también apuestan a su aprobación “lo más pronto posible”. Otra certeza cargada de un optimismo que los negociadores opositores no se animan a confirmar.

Macri apuró a sus coroneles para que saquen el presupuesto antes del G-20

La relojería que barajan en Balcarce 50 apunta a obtener la media sanción en Diputados “durante octubre” y en el Senado antes de la cumbre de diciembre. Poroteos íntimos y pedidos presidenciales.

El optimismo que busca transmitir el Gobierno sobre el presunto apoyo de la oposición para conseguir la sanción del presupuesto 2019 en el Congreso, cuenta con un “lado B”, que confirma la densidad de la negociación que afronta Cambiemos. El poroteo entre los negociadores del oficialismo y los bloques opositores tiene una fecha límite definida por el presidente Mauricio Macri. “Nuestro objetivo es contar con el proyecto sancionado antes de la cumbre del G-20”, confió a Letra P, un funcionario de Balcarce 50, en referencia a la “dead line” impuesta a los escuderos del oficialismo, que vence antes de la reunión de mandatarios, que se realizará en Buenos Aires entre el 30 de noviembre y el 2 de diciembre.

 

 

El proyecto de “ley de leyes” para el año próximo fue presentado en la Cámara de Diputados hace diez días por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne y luego por su par de Interior, Rogelio Frigerio.  Después de tres meses de negociaciones extraparlamentarias con los gobernadores opositores y oficialistas, el borrador que presentó el Ejecutivo aplica un drástico ajuste fiscal, de acuerdo al endeudamiento acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), que establece una meta de reducción al 0,5% del PBI para 2019.

 

 

En ese contexto, la negociación dentro del Congreso se preanuncia escarpada en medio de la recesión pronosticada por el Gobierno, que podría superar los seis meses. Sin embargo, la hoja de ruta que manejan cerca del Patio de las Palmeras, habla de dos tiempos que distan con los pronósticos negativos de la oposición. “En Diputados planeamos sacar el presupuesto en octubre, y después vamos al Senado, porque tenemos que tenerlo antes de la cumbre”, confió a este medio un alto funcionario de Balcarce 50, para confirmar que la “dead line” forma parte de un pedido presidencial, que deberá ser cumplido por el titular de la Cámara de Diputados, Emilio Monzó, el jefe del bloque PRO, Nicolás Massot, y el radical Mario Negri, al frente del intebloque de Cambiemos. En el Senado la instrucción deberá ser asumida por su presidente provisional, Federico Pinedo,  la vicepresidenta Gabriela Michetti, y el boiniblanco Luis Naidenoff, titular del interbloque del oficialismo en la Cámara Alta.  “Estamos bien con los tiempos y el compromiso de los gobernadores es no dejarnos sin presupuesto”, insistió la fuente mientras apretaba el paso en el primer piso de la Casa de Gobierno.

 

 

En la intimidad, los negociadores oficiales ya recibieron una serie de duros cuestionamientos de la oposición para introducir cambios en el texto. “Sabemos que no es una negociación fácil, y que llevará su tiempo", admitió sin tranquilizar otro hombre de Cambiemos, que desde la semana pasada va y viene entre el Congreso y la Casa Rosada.

 

 

Mientras los miembros de la Cámara Baja mantienen febriles intercambios sobre el primer presupuesto impuesto por el FMI a la gestión de Cambiemos, en el Ejecutivo avanzan con la firma del nuevo Consenso Fiscal, que dentro del Gobierno eligen llamar “addenda”, en referencia a los cambios y ampliaciones del pacto tributario firmado el año pasado con las provincias, que ahora contará con la postergación del cronograma de reducción de algunos gravámenes locales, como el Impuesto a los Sellos y una abrupta provincialización de los subsidios a la tarifa social del gas y al transporte público de pasajeros, que financiaba el Estado Nacional, entre otros puntos. Tal como informó Letra P, el oficialismo apunta a que ese texto sea rubricado por 18 de las 24 provincias, aunque hay ocho rebeldes que ponen en duda esa aritmética de deseos, en la previa de su envío al Congreso, donde también apuestan a su aprobación “lo más pronto posible”. Otra certeza cargada de un optimismo que los negociadores opositores no se animan a confirmar.