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IDEA arrancó con grieta entre CEOs "íntegros" y los 40 de los cuadernos

Goñi, titular de la entidad, fue duro con las empresas que pagaron coimas en la era K. Pidió penas y pasar "de la hipocresía al sinceramiento". Faltazo de los popes y los golpeados por la recesión.
Por 17/10/2018 20:42

MAR DEL PLATA (Enviado) La situación climática hizo que pocos aviones con invitados pudieran aterrizar en esta ciudad. La bruma, espesa, sólo alcanzó a dejar en tierra y no sin susto a la aeronave que, a primera hora de la mañana de este miércoles, trajo al ministro de la Producción, Dante Sica, y a un puñado de CEOs a la edición 54 del Coloquio de IDEA.

La meteorología sumó aún más problemas a una convocatoria que ya venía raleada por razones económicas, políticas y judiciales. Históricamente, el cóctel que se celebra en la previa del encuentro en el Sheraton explota de gente. No fue ésta la ocasión. Entre canapés, frutos de mar, vino y champagne, el lobby fue monopolizado por los ganadores del Modelo M: empresas de energía, petroleros de primera línea y banqueros de peso.

Miguel Rodríguez, de Sinteplast, fue uno de los pocos industriales de la UIA que se mostraron. "Ni Rattazzi vino", bromeaba un asiduo participante del convite. El titular de la FIAT es habitué. Los UIA boys están, en general, en contra de la posición que ha tomado IDEA en relación a la política oficial y a la escasa crítica a un modelo que -según ellos- afecta seriamente el porvenir de las pymes. En Mar del Plata y en el Coloquio, según lo que relevó Letra P entre hombres de negocios, el clima será favorable para el oficialismo, incluso más allá de los avatares de la crisis. 

 

 

Los que sí pisaron fuerte fueron los banqueros grandes: se vio a Enrique Cristofani, del Santander Río; Gabriel Martino, del HSBC, y Juan Curutchet, del Banco de la Provincia de Buenos Aires, que llegó en la comitiva de la gobernadora María Eugenia Vidal junto al ministro de Economía, Hernán Lacunza. Entre los petroleros, Teófilo Lacroze, de Shell; Oscar Vicente, de Entre Lomas, y Gastón Remy, el ex Dow que comanda Vista Oil junto al ex YPF Miguel Galuccio

El resto de la ruptura del frente empresario fue culpa del impacto duradero del Cuadernogate. David Uriburu caminó por los pasillos como un sobreviviente. El empresario es un segunda línea de Techint en la representación fabril y el único hombre de Paolo Rocca en la sala. No estuvieron, tampoco, los representantes de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), ni los Roggio y ni Eurnekian. "Menos mal que no estaban; se hubieran puesto un poco molestos", dijo a Letra P un jefe de una de las tres petroleras fuertes, que circulaba asegurando que aún los precios de las naftas "están muy retrasados".

Es que el presidente de IDEA y gerente de la azucarera Ledesma, Javier Goñi, entregó al auditorio un discurso centrado en las coimas de empresarios al kirchnerismo. Y fue radical: "Hay que pasar de la hipocresía al sinceramiento. Pasar del interés individual al colectivo", arrancó. Y siguió en el mismo tenor al señalar que "el hecho de los cuadernos nos hace decir basta. Es triste y lamentable lo que nos pasa, pero lo vemos con verdadera esperanza. Queremos que la justicia actúe a fondo para que el que cometió delito cumpla sus condenas. Pero en este contexto, nosotros buscamos sostener al empresariado íntegro".

 

 

La frase se clavó como un puñal entre algunos de los enviados de los 40 grandes CEOs que quedaron en medio del tiroteo de las coimas. Esa diferenciación entre las compañías buenas y malas inquieta al Círculo Rojo, al punto de haber generado un éxodo de los citados por el juez Claudio Bonadío, que refunfuñan por el perfil combativo que la entidad tuvo para con muchos de sus socios afectados. De hecho, por primera vez en muchos años, IDEA abrió una encuesta pública en Twitter titulada "¿Qué deberían cambiar los empresarios para lograr que el país avance?". La respuesta mayoritariamente votada fue "comportarse íntegramente". Naturalmente, el Círculo Rojo se ve impactado por la consideración pública negativa de una parte del empresariado y en IDEA parecen tener claro que del laberinto se sale por arriba.

IDEA arrancó con grieta entre CEOs "íntegros" y los 40 de los cuadernos

Goñi, titular de la entidad, fue duro con las empresas que pagaron coimas en la era K. Pidió penas y pasar "de la hipocresía al sinceramiento". Faltazo de los popes y los golpeados por la recesión. 

MAR DEL PLATA (Enviado) La situación climática hizo que pocos aviones con invitados pudieran aterrizar en esta ciudad. La bruma, espesa, sólo alcanzó a dejar en tierra y no sin susto a la aeronave que, a primera hora de la mañana de este miércoles, trajo al ministro de la Producción, Dante Sica, y a un puñado de CEOs a la edición 54 del Coloquio de IDEA.

La meteorología sumó aún más problemas a una convocatoria que ya venía raleada por razones económicas, políticas y judiciales. Históricamente, el cóctel que se celebra en la previa del encuentro en el Sheraton explota de gente. No fue ésta la ocasión. Entre canapés, frutos de mar, vino y champagne, el lobby fue monopolizado por los ganadores del Modelo M: empresas de energía, petroleros de primera línea y banqueros de peso.

Miguel Rodríguez, de Sinteplast, fue uno de los pocos industriales de la UIA que se mostraron. "Ni Rattazzi vino", bromeaba un asiduo participante del convite. El titular de la FIAT es habitué. Los UIA boys están, en general, en contra de la posición que ha tomado IDEA en relación a la política oficial y a la escasa crítica a un modelo que -según ellos- afecta seriamente el porvenir de las pymes. En Mar del Plata y en el Coloquio, según lo que relevó Letra P entre hombres de negocios, el clima será favorable para el oficialismo, incluso más allá de los avatares de la crisis. 

 

 

Los que sí pisaron fuerte fueron los banqueros grandes: se vio a Enrique Cristofani, del Santander Río; Gabriel Martino, del HSBC, y Juan Curutchet, del Banco de la Provincia de Buenos Aires, que llegó en la comitiva de la gobernadora María Eugenia Vidal junto al ministro de Economía, Hernán Lacunza. Entre los petroleros, Teófilo Lacroze, de Shell; Oscar Vicente, de Entre Lomas, y Gastón Remy, el ex Dow que comanda Vista Oil junto al ex YPF Miguel Galuccio

El resto de la ruptura del frente empresario fue culpa del impacto duradero del Cuadernogate. David Uriburu caminó por los pasillos como un sobreviviente. El empresario es un segunda línea de Techint en la representación fabril y el único hombre de Paolo Rocca en la sala. No estuvieron, tampoco, los representantes de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), ni los Roggio y ni Eurnekian. "Menos mal que no estaban; se hubieran puesto un poco molestos", dijo a Letra P un jefe de una de las tres petroleras fuertes, que circulaba asegurando que aún los precios de las naftas "están muy retrasados".

Es que el presidente de IDEA y gerente de la azucarera Ledesma, Javier Goñi, entregó al auditorio un discurso centrado en las coimas de empresarios al kirchnerismo. Y fue radical: "Hay que pasar de la hipocresía al sinceramiento. Pasar del interés individual al colectivo", arrancó. Y siguió en el mismo tenor al señalar que "el hecho de los cuadernos nos hace decir basta. Es triste y lamentable lo que nos pasa, pero lo vemos con verdadera esperanza. Queremos que la justicia actúe a fondo para que el que cometió delito cumpla sus condenas. Pero en este contexto, nosotros buscamos sostener al empresariado íntegro".

 

 

La frase se clavó como un puñal entre algunos de los enviados de los 40 grandes CEOs que quedaron en medio del tiroteo de las coimas. Esa diferenciación entre las compañías buenas y malas inquieta al Círculo Rojo, al punto de haber generado un éxodo de los citados por el juez Claudio Bonadío, que refunfuñan por el perfil combativo que la entidad tuvo para con muchos de sus socios afectados. De hecho, por primera vez en muchos años, IDEA abrió una encuesta pública en Twitter titulada "¿Qué deberían cambiar los empresarios para lograr que el país avance?". La respuesta mayoritariamente votada fue "comportarse íntegramente". Naturalmente, el Círculo Rojo se ve impactado por la consideración pública negativa de una parte del empresariado y en IDEA parecen tener claro que del laberinto se sale por arriba.