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El oficialismo consigue el dictamen de mayoría para echar al diputado. Sin embargo, no reuniría los dos tercios para aprobarlo este miércoles en el recinto. El debate, salpicado por la campaña.
Redacción 25/07/2017 13:35

El interbloque Cambiemos consiguió dar el primer paso formal hacia la remoción de Julio De Vido de la Cámara de Diputados, aunque se prepara para perder la votación en el recinto. Con apoyo del peronismo no kirchnerista, encarnado en el Bloque Justicialista de Diego Bossio, el oficialismo logró el dictamen de mayoría para expulsar al ex ministro de Planificación Federal por “indignidad moral”, bajo el amparo del artículo 66 de la Constitución Nacional.

Tras el cuarto intermedio dispuesto la semana pasada, la Comisión de Asuntos Constitucionales, que preside Pablo Tonelli, reanudó el debate este martes de cara a la sesión especial que Cambiemos pedirá para este miércoles, con una derrota numérica casi irreversible por el rechazo del Frente para la Victoria y diputados de Santiago del Estero, Misiones y San Luis, además de la izquierda y el Movimiento Evita. Se esperaba que el bloque del Frente Renovador, que responde a Sergio Massa, acompañara el proyecto del oficialismo, pero la diputada Graciela Camaño adelantó que el FR irá con dictamen propio.

Respaldada por abundante doctrina que leyó en la sala de reuniones del Anexo C, la macrista Silvia Lospennato buscó dejar en claro que “la Cámara puede resolver la exclusión por un criterio discrecional” y advirtió que “la presencia de De Vido afecta el honor de esta Cámara y el de todos”. En el mismo sentido se expresó el democristiano Juan Brugge, una de las voces cantantes del interbloque massista en el debate, quien explicó que el Cuerpo está facultado para aplicar un juicio arbitrario pero siempre dentro de la “racionalidad”.

Julio Raffo, quien promovía la suspensión de De Vido en lugar de la expulsión -en los términos del artículo 70 de la Carta Magna- informó que acompañará al Frente Renovador-UNA, del que forma parte, pero aclaró que “hasta última instancia” intentará “convencer” a sus pares de que “con el artículo 66 vamos mal, pero si quieren que siga teniendo fueros, vamos bien”.

Otra massista, Mónica Litza, fundamentó la posición mayoritaria del bloque. “Respetamos la división de poderes. No somos el Poder Judicial y de ninguna manera este procedimiento es de carácter penal. Pero no se puede soslayar la situación procesal del diputado porque daña la honorabilidad de la Cámara”.

“Cualquier ciudadano de a pie que cargue con cinco procesamientos enfrentaría una prisión preventiva. Lo que escandaliza al pueblo es esta situación de desigualdad en la que está hoy el diputado con estos procesamientos y la elevación a juicio en la causa por la tragedia de Once”, argumentó.

La izquierda también tomó la palabra a pesar de no integrar la comisión. Pablo López y Soledad Sosa, del Partido Obrero, adelantaron su rechazo a la expulsión de De Vido y denunciaron un intento de “tapar” la reforma laboral que pretende aplicar el Gobierno después de las elecciones, y que “nos retrotrae al siglo XIX”.

En cambio, Juan Carlos Giordano, de Izquierda Socialista, anticipó su abstención, pero negó que el FIT quiera “salvar” al diputado del FpV-PJ. “Nuestra postura es que a De Vido hay que sacarle los fueros, que son para que un diputado no sea perseguido políticamente, no para encubrir actos de corrupción”.

La radical Karina Banfi recogió el guante y acusó a la izquierda de “hacer una ensalada por cinco minutos de cámara, para ver si consiguen un voto más”. “Este proceso es necesario para darle un mensaje claro a la sociedad y a la Justicia. No vamos a permitir que esto sea una guarida para quienes no quieren ir a la Justicia”, sentenció.

Para concretar la expulsión de De Vido, Cambiemos necesita reunir los dos tercios de los votos emitidos, una cifra lejana hasta en los cálculos más optimistas. Las estimaciones previas del oficialismo hablan de entre 150 y 160 votos, pero aun así sería necesario un quiebre importante en el bloque kirchnerista: se necesitan al menos 30 ausencias en la bancada de Héctor Recalde.

Votarán junto al oficialismo la alianza 1País, el bloque Justicialista, los bonaerenses de Juntos por Argentina, dos ex radicales tucumanos, dos representantes del gobernador cordobés Juan Schiaretti y los monobloquistas Claudio Poggi, Alfredo Olmedo, Graciela Caselles y Sandro Guzmán.

Pero el FpV-PJ tiene un piso de 90 votos -siempre y cuando haya asistencia perfecta- para rechazar la expulsión: 72 provenientes de diputados propios y aliados, seis del Frente Cívico por Santiago -que responde al exgobernador Gerardo Zamora-, cinco del Movimiento Evita, tres del Frente Renovador de la Concordia -los misioneros comandados por Maurice Closs-, tres del Frente de Izquierda y el monobloquista Omar Plaini.

La cifra podría ampliarse a 94 si se suman Alcira Argumedo y los tres integrantes de Compromiso Federal, el bloque que responde a los hermanos Rodríguez Saá, ahora aliados al kirchnerismo. Con estos números, De Vido respira tranquilo: el resultado de la votación lo dejaría blindado.

Massa, con dictamen propio. La diputada Graciela Camaño confirmó que el bloque del Frente Renovador presentaría su propio dictamen para avanzar con la exclusión del ex ministro kirchnerista y “aprobar los pedidos de desafuero de nuestro bloque y de nuestra fuerza política”, según consignó la agencia DyN. “Vamos a presentar nuestro dictamen propio porque además no nos queremos hacer los distraídos”, agregó. 

“En nuestro dictamen, con todo este sustento, decidimos la exclusión del cuerpo del diputado De Vido. Vamos a aprobar los pedidos de desafuero de nuestro bloque y de nuestra fuerza política”, cerró la legisladora que preside el bloque massista. 

Finalmente, hubo cuatro dictámenes. Cambiemos cosechó 17 firmas para despachar el de mayoría y el FpV, el FR y el diputado Remo Carlotto (Movimiento Evita) firmaron los otros tres dictámenes de minoría.

Crédito fotos: DyN.