29|6|2022

“Una cosa es un sindicalista duro y otra un accionar mafioso”

ENTREVISTAS

08 de octubre de 2017

08 de octubre de 2017

El ministro de Trabajo bonaerense aborda el caso Medina y la relación con el gremialismo. Descarta una reforma laboral y aclara: "Generalizar es fascista. No todos los sindicalistas son malos".

“Venimos de un gobierno que hablaba solo con el señor CGT de turno”, afirma el ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires, Marcelo Villegas. Aunque su tono se mantiene amable, su postura se endurece cuando habla del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. “Se debía aplaudir en todos los actos, no criticarlo y menos promover alguna movilización de trabajadores, porque eso ponía a los dirigentes al borde de salir del esquema de poder y pasar a la vitrina de enemigos”, asegura el funcionario, integrante del equipo de la gobernadora, María Eugenia Vidal.

 

“Recuerdo cuando al amigo Hugo Moyano se le ocurrió decir en un acto público que tendría que haber un trabajador en la Casa de Gobierno -hace memoria-. La reacción de la señora Fernández fue terrible”.

 

De forma ineludible, el sindicalismo y su relación con los gobiernos se ubican como tema central de la charla. Días atrás, el ex titular de la UOCRA La Plata, Juan Pablo “Pata” Medina, fue detenido y encarcelado, procesado por asociación ilícita, entre otras causas. Esa regional se encuentra ahora intervenida, en un proceso en el que otros jefes sindicales también son observados por la justicia.

 

En este punto, Villegas elige mostrar cierta prudencia. “Las instituciones son una cosa y las personas son otra. La UOCRA es una institución sindical que nació para poner un equilibrio entre las partes. Ahora, si hay delincuentes, eso no la invalida como tal. Lo mismo pasa en el mundo empresario y en el mundo político” asegura. Y aclara: "Generalizar es una concepción fascista. No todos los sindicalistas son malos".

 

BIO. Abogado egresado de la UBA, ocupó cargos directivos en el área de recursos humanos de empresas nacionales e internacionales como Grupo Suez; Wallmart; Grupo Cencosud; Ondeo Services; Telecom Argentina; Pérez Companc, entre otras. No tiene militancia partidaria ni integró nunca las filas del PRO. Su actual cargo como ministro de Trabajo es su primera incursión en la gestión pública.

 

 

-En el caso de Medina, hace tiempo que se habla de extorsiones y delincuencia. Cuando ustedes iniciaron la gestión, ¿tenían información al respecto?

 

-Para los que son platenses y para los que estamos en el mundo de las relaciones gremiales laborales, lo del señor Medina es algo que venía desde hace muchos años. A partir de estar en la gestión obtuvimos más detalles, como fue el conflicto de la UTE Marín-Saddemi, encargada de la obra del Estadio de Estudiantes de La Plata. La gente de la UOCRA le pegó una golpiza tremenda al hijo del empresario y al capataz que intentó defenderlo. Hubo denuncia penal, tuvimos audiencias y lo que hicimos desde el Ministerio fue empezar a marcarle límites a Medina. Recuerdo que en una reunión de transición con el ex ministro, Roberto Cuartango, él me avisa que Medina estaba con su gente cortando la calle, pidiendo que yo los atienda, sino rompían todo.

 

-¿Y qué pasó?

 

-Mi repuesta fue clara: él tiene la libertad de hacer lo que quiera, asumiendo el riesgo, pero a partir del 11 (de diciembre de 2015) yo me hago cargo del Ministerio y el que rompe paga. Y así fue. Nosotros cortamos una dinámica que existía con esta regional de La Plata, como era el caso de las inspecciones. Ellos pretendían que los inspectores fueran en sus vehículos y determinaban qué obra inspeccionar y cuál no. Todo eso lo hemos cortado.

 

 

 

-¿Existen otras situaciones irregulares en las regionales de la UOCRA en la provincia?

 

-Hay muchas situaciones que tenemos que mirar. Nosotros recibimos denuncias en el Ministerio de Trabajo, las chequeamos, nos preocupan algunas situaciones que se dan en el Partido de la Costa, en Pilar, en Mar del Plata, en Quilmes. Nos preocupa la situación de Bahía Blanca.

 

-Ahí renunció la cúpula sindical. Habían sido denunciados por Vidal por parar tres obras.

 

-Sí, pero la renuncia no soluciona nada, lo importante es que hay una investigación en curso.  

 

"Que Olmedo sea concejal del Frente Renovador es más un problema para ellos que para los demás, porque no es una buena imagen para ese espacio."

-Existe también el caso de Juan “El Lagarto” Olmedo, titular de la UOCRA Quilmes, que fue denunciado en varias oportunidades y, además, es concejal del massismo.

 

-Son las cosas de la vieja política. Que Olmedo sea concejal del Frente Renovador es más un problema para ellos que para los demás, porque no es una buena imagen para ese espacio,

 

-¿Ustedes realizaron alguna denuncia?

 

-Nosotros no hacemos denuncias, en todo caso recibimos denuncias. A veces de empresas, a veces de subcontratistas, o de los propios trabajadores. Y solemos ser requeridos por la justicia que investiga para brindar información, que es lo que nos ha pasado en al menos cuatro causas judiciales relacionadas al señor Medina. Hemos recibido requerimientos de la justicia provincial y federal. De hecho, estamos citados a audiencias. Por ejemplo, por el tema de la estación Pereyra, donde justamente Olmedo y Medina se agarraron a los tiros.

 

-¿Por qué tiene que testificar el Ministerio?

 

-Esa es una causa civil que se está dando en la justicia federal de Quilmes. Allí los vecinos auto convocados hicieron una presentación por el parate de la obra y entonces fuimos citados el Ministerio de Transporte de la Nación y nosotros. De fondo, se trata de una disputa territorial entre las dos regionales de la UOCRA, que terminó a los tiros y con la demora de la obra, que era la puesta en valor de la estación Pereyra para terminar la traza del tren eléctrico a La Plata.

 

-En la provincia hay figuras sindicales de perfil duro que están en el poder hace muchos años.

 

-Una cosa es ser un sindicalista duro que perdura en el tiempo y otra cosa es ser mafioso. Nadie está preso en la provincia por defender los intereses de los trabajadores. Y, por otra parte, ningún trabajador perdió derechos porque “El Pata” Medina está preso.

 

 

 

-Pero fue un caso que dejó sobre expuesto a este tipo de sindicalistas. También fue muy conveniente para la “lucha contra las mafias” que pregona Vidal.

 

-Acá, durante treinta años hubo una relación de connivencia entre el poder político, judicial, la policía y las organizaciones mafiosas enquistadas dentro de organizaciones sindicales. Ellos se encargaban de llenar un estadio, mover barrios, apretar gente, cuidar a personajes del poder y, a cambio, se les dejaba hacer lo que se les antojaba. Todo en medio de grandes negocios ilegales, claro.

 

-Existen otros dirigentes, estilo caudillo, que soportan denuncias en su contra, como el caso de Carlos Quintana titular de la UPCN (Unión del Personal Civil de la Nación) bonaerense.

 

-Pero hay algo que cambió y es el liderazgo político. Ahora tenemos un Presidente (Mauricio Macri), una gobernadora, y todos sus equipos, que no consentimos ninguna práctica mafiosa. Porque la gente está harta de que tengamos esta especie de garrapatas históricas que le sacan recursos y energía al país. Por culpa de ellos, somos vistos como uno de los países de mayor nivel de corrupción.

 

-Le preguntaba por Quintana y también por otros caudillos sindicales. ¿Los incluye en esta crítica?

 

-Nosotros, hasta el momento, no tenemos ninguna denuncia. Las veces que yo me senté con Quintana, con Marcelo Balcedo (SOEME), con Oscar De Isasi (ATE), con Miguel Ángel Zubieta (Sindicato Salud Pública) con Jorge Baldovino (AERI) y con la inmensa mayoría de estatales. Hemos discutido, nos hemos peleado, pero en una mesa de trabajo. Yo puedo conocer muchas historias del pasado como ciudadano, pero de ahí para acá, si existiera una irregularidad, la enfrentaríamos.

 

-¿Y no existió?

 

-No. Hasta aquí la lucha ha sido leal. Con Balcedo tuvimos muchísimas peleas durante la primera paritaria, todos los días teníamos instalado un camión con sonido en la puerta de la Gobernación, hicimos descuentos por días de paro, hubo conciliación obligatoria, hasta que en determinado momento logramos un acuerdo. Porque, independientemente de que pensemos distinto, estamos todos en la misma mesa de negociación. De hecho, existen muchos dirigentes sindicales que participan de listas opositoras.

 

 

La gente está harta de que tengamos esta especie de garrapatas históricas que le sacan recursos y energía al país. Por culpa de ellos, somos vistos como uno de los países de mayor nivel de corrupción.

 

 

-Claro. UPCN y Soeme integran la lista de Unidad Ciudadana en La Plata y la octava sección.

 

-Exacto. Nosotros vivimos situaciones tensas, pero no hay comparación con otras situaciones, como el caso de Medina. De lo que sucedió en el pasado cada uno se hará cargo y verá la justicia si investigó o no. Ahora, si nosotros vemos hoy alguna situación irregular, vamos a actuar de la misma manera en que lo hicimos con el caso de la UOCRA La Plata. Porque una cosa es un sindicalista que se muestra con dureza y que hace muchos años que está; y otra es sumar accionar ilícito, violencia, amenazas, coacción. Eso es otra cosa. Generalizar es una concepción fascista. No todos los sindicalistas son malos.

 

 

 

-Se habla de un posible proyecto de ley de reforma laboral y, aunque el Gobierno nacional negó esa posibilidad, no descartó la discusión.

 

-Jorge Triaca (ministro de Trabajo de la Nación), con quien me une una amistad personal y mucha admiración, fue muy claro al respecto. Dijo que no hay una reforma planteada. Se está trabajando en una mesa técnica y cualquier cuestión eventual se va a dialogar con los actores intervinientes. Lo que existe, y lo ha dicho el Presidente, es la idea de una reforma impositiva, que va a estar vinculada con la formalización laboral. Hoy tenés cerca del 35 o el 40 por ciento de trabajo no registrado en la provincia y eso representa un alto porcentaje de la economía informal. Respecto al rumor de los cambios en lo laboral, muchos referentes sindicales y políticos argentinos utilizaron esa excusa y la vincularon a la reforma hecha en Brasil para agitar ese fantasma.

 

 

 

La charla se direcciona hacia el terreno electoral y, aunque reconoce no tener una raíz partidaria, Villegas se muestra contento con el desarrollo de la campaña y el rol que le toca representar. “Con Leo Sarquís (titular de Agroindustria) tenemos asignada la séptima sección. A partir de la próxima semana vamos a estar recorriendo un poco el territorio. Nos alegra, porque hemos tenido buenos resultados en esta sección en las PASO” afirma el ministro de Trabajo.

 

Hijo de un empresario “de mucho carácter”, de quien tomó distancia siendo muy joven para, según dice, “hacer mi propio camino”, Villegas cuenta cómo fue su ingreso al terreno político y a la gestión bonaerense. “Yo tenía muchos amigos cercanos a Macri y a muchos ministros. También a Vidal -relata-, pero siempre trabajé en el ámbito privado y no participé de la constitución de este espacio”.

 

"No hay una reforma laboral planteada. Lo que existe es la idea de una reforma impositiva, que va a estar vinculada con la formalización laboral."

-¿Cómo llegó a ser ministro de Vidal?

 

-Yo estaba en Italia, en un viaje de trabajo, pero que aproveché para ir con mi esposa porque celebrábamos años de casados. Y me comunican con María Eugenia, que por ese entonces era la candidata a la Gobernación. Ella me dice que quiere reunirse conmigo. Cuando vuelvo al país, me vuelven a llamar para concertar el encuentro y, cuando nos vemos, me propone que sea su ministro de Trabajo.

 

-¿Lo esperaba?

 

-No, claro que no. Y tenía dudas.

 

-¿Y cómo lo resolvió?

 

-En realidad lo definió mi esposa. Cuando le conté, pensando que no iba a querer por el tiempo que demanda esta tarea, ella me dijo: “Si María Eugenia Vidal me llama para ir a trabajar con ella me tiro de cabeza”. No hubo nada más que pensar (sonríe).