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Fútbol y política

La disputa Macri - Moyano, ¿detrás de la represión en Independiente?

Es la segunda vez en menos de un mes que la Bonaerense avanza con balas de goma contra hinchas del Rojo. Las sospechas de un trasfondo que va más allá de una cuestión de barras y el rol de Ritondo.

En Independiente, club gobernado por la familia Moyano, hay un clima enrarecido producto de los últimos episodios de violencia en el estadio Libertadores de América, donde la Policía bonaerense, que está al mando de un dirigente del club, el ministro de Seguridad Cristian Ritondo, reprimió a los hinchas con balas de goma. Este último domingo se vivió un hecho insólito, con las fuerzas de seguridad ingresando a una de las tribunas para descolgar una bandera. En la Comisión Directiva asumen condición de víctimas: creen que el trasfondo es más grave y que se busca "ensuciar a la institución" y sospechan que, en las sombras, podría haber una embestida del presidente Mauricio Macri contra el líder camionero cuyas razones excederían largamente los asuntos del club y se enlazarían con batallas de la alta política nacional.

 

 

"La verdad que es lamentable; creo que hay un exceso de la Policía porque la gente no hizo nada como para ser reprimida de la forma que fue" fueron las palabras de Hugo Moyano ni bien terminó el partido en que el equipo de Ariel Holan le ganó a Vélez 1 a 0. Minutos antes, efectivos de la Bonaerense dispararon balas de goma a la multitud de hinchas del Rojo que se retiraba de la tribuna popular sur baja. Entre la parcialidad había mujeres corriendo y padres con sus hijos en brazos, entre gritos y desesperación.

 

Seguido a las declaraciones del presidente del club, fue el secretario general, Héctor Maldonado, quien redobló la apuesta: "La represión es vergonzosa. Lo que pasó hoy, cuando la gente se iba contenta, me lleva a pensar si esto no estaba armado para que en Independiente pasen cosas feas". Cuando en el programa "Rojos de pasión" le preguntaron si creía que había un empecinamiento contra Independiente, fue claro: "Parece que sí".

 

No es la primera vez que sucede. Más aún, la violencia por parte de la Policía va en aumento. El 12 de septiembre pasado, cuando los hinchas locales se iban del estadio en Avellaneda celebrando el pase a los cuartos de final de la Copa Sudamericana, efectivos de la Policía de la provincia de Buenos Aires llevaron a cabo un violento operativo para detener a un grupo de barras que dos horas antes había encendido unas bengalas en la popular norte baja. El titular de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (Aprevide), Juan Manuel Lugones, destacó la tarea realizada, mientras que en las redes sociales los simpatizantes del Rojo le hicieron saber que entre los 120 detenidos hubo gente que nada tenía que ver con los violentos.

 

 

 

Aquella noche denunciaron la utilización de gases lacrimógenos y balas de goma. Y esto se repitió este domingo. Lugones volvió a hablar, ahora en radio La Red. Se desentendió de la represión y acusó a los hinchas de arrojar piedras y provocar a la Policía. "Lo de la brutal represión me permito discutirlo; yo vi toda la secuencia y los lesionados son de la Policía por las piedras de los -yo no diría hinchas- semi barras", analizó.

 

"La secuencia la tengo que volver a ver, de acuerdo a las filmaciones. El árbitro habló con los responsables de la seguridad de Independiente para que saquen la bandera porque, si no, no seguía el partido. Ahora lo que estamos viendo es toda la secuencia y no videos parciales. Ahí hubo incidentes entre la Policía e hinchas de Independiente. No hubo una brutal represión. Brutal represión es otra cosa", expresó y agregó: "Nosotros vamos a evaluar la situación de la Policía, si se excedió, si estuvo mal en ingresar. Se buscará, para el caso de que haya sido mala la conducta de la Policía, quién ha sido el responsable de dar la orden".

 

Según pudo saber este portal, este lunes en la Aprevide se estaban preparando para mirar las cámaras con el fin de determinar si hubo error de procedimiento policial o si perciben que se trató de alguna maniobra de afuera para que todo derivase en un escándalo. "Fue un partido en el que no hubo barra; estuvieron todos afuera por la prohibición de concurrencia, así que se supone que era inmejorable la condición dentro del estadio para que no hubiera ningún tipo de problemas", dijo a Letra P una fuente del Ministerio de Seguridad.

 

 

 

MACRI VS MOYANO. Precisamente, la sorpresa en Independiente pasa por aquel punto: el ministro de Seguridad de la provincia es Cristian Ritondo, no solo hincha del Rojo, sino, también, miembro de la Comisión Directiva desde que Moyano es presidente. "¿Cómo puede ser que en el club del ministro de Seguridad la Policía dispare contra los hinchas en todos los partidos de local?", se preguntaban el domingo por la noche en el mundo Independiente.

 

Sabido es que Lugones -la Aprevide depende de Seguridad- está encabezando una cruzada contra las barras y especialmente en Avellaneda. Más de una vez protagonizó operativos que terminaron con violentos de Racing e Independiente detenidos. Entonces, ésta es una explicación válida: "Hace dos años que los Moyano le liberaron la tribuna a Lugones para que haga lo que quiera y entonces está deteniendo a los barras", describió una persona que frecuenta día a día la institución. Por eso, en este contexto, que se produzcan enfrentamientos entre la barra y la Policía hasta puede ser esperable. Pero lo llamativo de los hechos de este último domingo es que no estaba la barra y la Policía disparó contra los hinchas comunes, dando pie a lo que podría haber sido una catástrofe.

 

Y acá es donde en Independiente comienzan a alertar por lo bajo que lo que está sucediendo, en realidad, es otra cosa y tiene que ver con una disputa de poder que excede a los simpatizantes que van a gritar los goles el domingo. "Puede ser que se trate de una embestida más del gobierno contra Moyano, para borrarlo de la cancha", deslizan directamente dentro del club. Hacen referencia al tire y afloje entre Macri y el camionero, que viene desde el momento en que este último quería dirigir la AFA y que puede continuar, según advierten allegados a él, con el conflicto de la empresa OCA.

 

Como ya relató este portal, el jefe de Estado en las últimas semanas jugó fuerte y a dos bandas con la reformulación del directorio del Correo Argentino. Dispuso a dos hombres de extrema confianza de la Casa Rosada en lugares estratégicos, con la doble intención de alinear objetivos económicos como la reducción del déficit y la transformación de la firma y, a la vez, garantizar seguridad en dos temas clave: el desempeño técnico en las elecciones de octubre y la pulseada que hace rato mantiene con la compañía privada que desde 2013 maneja Moyano, por cuestiones netamente de negocios.

 

 

 

A fines de agosto, Pablo (hijo de Hugo y vocal de Independiente) fue uno de los que se alzó con mayor vehemencia contra Macri. El secretario adjunto de Camioneros reclamó una “reacción de los trabajadores” en las elecciones de octubre para que Cambiemos comprenda que “hay argentinos que no comparten este modelo”. “La única forma de derrotar al Gobierno es en las urnas”, sostuvo en ese momento en diálogo con Radio Cooperativa.

 

Y fue más allá, consultado por una embestida del Gobierno contra los gremios: "¿Qué es castigar? ¿Nos van a meter presos? ¿Van a cerrar los sindicatos o llenarlos de inspecciones? Que lo hagan". "Ojalá esa soberbia que tienen contra los dirigentes gremiales la tuvieran con los empresarios que despiden gente, rebajan los salarios y traen productos extranjeros para despedir a trabajadores nuestros", cerró.

 

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