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Cómo operó el Gobierno para mandar al freezer un documento caliente de las CGT

Después de una lluvia de llamadas de la Casa Rosada, Moyano, Caló y Barrionuevo archivaron un duro pronunciamiento que incluía el anuncio de medidas de fuerza. La interna que embarra la reunificación.
Martín Ferreyra 22/07/2016 10:02

La cumbre de altos dirigentes sindicales prometía una tarde para alquilar balcones. En la mañana, el diario La Nación había publicado fragmentos de un documento que atribuyó a la denominada "mesa chica" de los jefes de las tres CGT. El mensaje acusaba, presuntamente, los males de una crisis con indicadores como la suba de tarifas, el derrumbe del empleo y la devaluación "brutal", entre otros. Más todavía: llamaba a los gremios a "definir medidas de protesta" contra la administración central. El primer paro nacional contra el gobierno del presidente Mauricio Macri.

Según el diario, la carta iba a ser presentada tras el cónclave. Para mayor contundencia, llevaría la firma de los tres referentes: por la CGT Alsina, Antonio Caló; por la CGT Azopardo, Hugo Moyano; por la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo. La cita, a las 13. El lugar de los acontecimientos, el Sindicato de Choferes de Camiones (Sichoca).

Todos los balcones alquilados. Todas las cámaras en la vereda de San José 1781. Sin embargo, desilusión general: el espectáculo no fue. El texto de la polémica no apareció y el llamado a la definición de una protesta quedó por debajo de los 7 grados que acusaron todos los termómetros porteños.

¿Qué pasó? El adelanto del (presunto) mensaje arruinó más de un desayuno entre los funcionarios del Gobierno nacional que desde horas muy tempranas movieron sus fichas para cambiar el rumbo de las cosas. Pero el sabor amargo corrió también para algunos dirigentes gremiales temerosos, por un lado, de la reacción de la presidencia, y disgustados, a la vez, porque la triple firma Moyano-Caló-Barrionuevo les olía a una jugada de los sectores que promueven la conformación de un triunvirato para conducir la futura CGT unificada.

Un encumbrado dirigente de la entidad que lidera Caló dijo a este medio que los llamados de los funcionarios "fueron muchos durante todo el día" y aseguró que, junto con la presión de los gremios que rechazan la conducción tripartita, fueron cruciales para que finalmente se resolviera patear para adelante el comunicado y la definición de una protesta.  

A esta altura, ningún gremio y ningún dirigente de peso discute la "necesidad" de reunificar la CGT. Incluso, muchos reconocen que existe diálogo para que la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), conducida por el docente Hugo Yasky, y la CTA de los Trabajadores, liderada por el estatal Pablo Micheli, participen del proceso reunificador del movimiento obrero.

CONDUCCIÓN COLEGIADA. Lo que es objeto de una encarnizada lucha de poder es la forma de la conducción de la CGT unificada. La CGT moyanista y la que responde a Caló coincidieron este jueves en que hoy el consenso pasa por la constitución del triunvirato. Incluso desde los dos sectores se confirmó que, si el próximo 22 de agosto la relación de fuerzas sigue en el estado actual, el tridente conductor estará integrado por Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), Héctor Daer (Sanidad) y Carlos Acuña (Estaciones de Servicio).

La diferencia es que el moyanismo quiere que el triunvirato dure a lo sumo un año y que tenga como objetivo central la preparación del terreno para un liderazgo unipersonal. Los dirigentes consultados en la CGT de Caló defendieron una conducción colegiada.  

En representación de estos últimos, el secretario General de la Unión de Docentes Argentinos (UDA), Oscar Romero, se manifestó "convencido de que la unidad se va a consagrar el 22 de agosto" y le bajó el tono a las confrontaciones que despuntaron este jueves. "Como en toda familia, hay gente que está conforme y gente que está disconforme, pero, dado el mapa político argentino, existe una necesidad de tener un movimiento obrero unificado”, dijo, y enfatizó: “Es urgente".

Romero dio especial relevancia al atraso del salario frente al avance de la inflación y aseguró que "hay una fuerte demanda de los gremios por abrir las paritarias". Ese reclamo "es un factor preponderante" en la agenda sindical, agregó el titular de la UDA, quien ya solicitó formalmente al ministro de Educación, Esteban Bullrich, la reapertura de su negociación. "Hay una pérdida del poder adquisitivo muy dura. Los trabajadores perdieron la posibilidad de responder a sus necesidades dignamente y por cada punto de inflación hay miles que caen en la pobreza", agregó el docente.

En la CGT de Caló, la posición de Romero convive con otras que no comparten el pedido de reabrir las mesas de negociación salarial. No obstante, la antinomia más fuerte se produce en relación con sectores del gremialismo que no ocultan su simpatía por la gestión del presidente Macri, un ámbito en el que sobresale la figura del dirigente de los peones rurales Gerónimo “Momo” Venegas. "Yo no puedo acompañar la baja de los salarios, la baja de poder adquisitivo o el tarifazo. El que dice eso está viviendo en otro país", diferenció Romero antes de aclarar que no se  adelantaría a anunciar un paro. “Lo vamos a discutir, pero hoy la prioridad es persuadir al Gobierno de que la variable ajuste no son los trabajadores", señaló.

EL FANTASMA DE SERGIO. Venegas no fue de la partida en la cumbre de Camioneros porque, según dijo, no lo invitaron. En diálogo con el diario Río Negro, criticó el triunvirato porque "es una entrega del poder político a (el líder del Frente Renovador) Sergio Massa" vía los nombramientos de Daer y Acuña.

En sentido contrario, el Momo defendió "el estatuto de la CGT, que establece un solo secretario general", y se permitió una chicana para con sus pares: "Hay desorientación; los secretarios generales están un poco desorientados. Iban a sacar un documento, no sé qué pasó después", lanzó.

Consultado sobre una posible escisión de su gremio, la Uatre, prosiguió con suspicacia: "No sé si de la Uatre sola o de un grupo de gremios que estamos trabajando por la unidad". Aunque no precisó de qué gremios hablaba, planteó "llegar al 22 de agosto y ver en esa gran reunión de todos los gremios confederados a qué llegamos. Hemos tenido cinco secretarios generales, hemos tenido tres secretarios generales y siempre ha servido para seguir desunidos". 

La sospecha de muchos es que "el grupo de gremios" al que alude Venegas no es otro que el Movimiento de Acción Sindical de la Argentina (MASA). En ese espacio resalta el titular del Sindicato de Peones de Taxis (SPT), Omar Viviani, un dirigente que supo recalar en la CGT de Caló pero que lleva muchos meses distanciado de su par metalúrgico. Precisamente, este jueves, Viviani habló como representante del MASA y dijo, en términos casi idénticos a los del Momo, que para conducir a la CGT solamente es necesaria "una figura que pueda representar a todo el  movimiento obrero sin que un sector tenga preponderancia sobre el otro", porque una central obrera con más de un titular "tiene corta vida".  

El MASA irrumpió en la escena gremial en 2012 y se propuso como una alternativa a las facciones que se repartían la totalidad del poder en ese entonces: los Gordos, vinculados a la dirigencia de los 90; los independientes, donde tallan gremios de relevancia como la Unión Obrera de la Construcción (Uocra), y el moyanismo.

En el rincón de los independientes rechazan la intentona de Venegas y Viviani, sea conjunta o no. Un dirigente cuestionó el hecho de que el taxista "quiere tratar de colar algún cuadro propio y por eso impulsa a (el secretario general de la Unión Ferroviaria, Sergio) Sassia. Si quieren alguien del transporte está Schmid, que es presidente de la CATT (Confederación Argentina de los Trabajadores del Transporte)". A Venegas le atribuyó ambiciones similares: "El Momo puja para tener lugar pero no hay lugar. Se autopostula pero no hay plafón. Es un dirigente que quiere acompañar al oficialismo y nadie más quiere eso, si bien la intención tampoco es incendiarle el gobierno a Macri".   

Según dicen en el lado "independiente" del tablero, en la cumbre de Camioneros las tres CGT acordaron impulsar una conducción colegiada por un año con forma de triunvirato bajo el mando de Schmid, Daer y Acuña. "El movimiento obrero peronista sostiene este formato mayoritariamente", señaló la fuente, que agregó, además, que el famoso documento crítico de la política económica del macrismo "se está puliendo y está previsto que se publique el 5 de agosto", fecha del próximo plenario de secretarios generales.

El objetivo del documento, señaló, es, en principio, dar a conocer la posición de la CGT sobre los temas candentes de la actualidad económica y, como segundo punto, advertir al Gobierno que "tiene que convocar al diálogo porque las centrales no quieren ser un palo en la rueda pero tampoco van a esperar si no hay respuesta concreta". Las medidas de fuerza, señaló el contacto, "van a llegar" y no se descarta que las dos CTA se sumen como en la marcha del 1 de Mayo.

Desde el territorio moyanista, el hombre del Sindicato de Canillitas, Omar Plaini, remarcó que "hasta hoy prima el triunvirato con Daer, Schmid y Acuña, pero hay un largo camino para recorrer" hasta el 22 de agosto. En ese sentido, agregó que "todavía pueden darse modificaciones" y no descartó la posibilidad de "consensuar en una sola figura", una chance que en el entorno del jefe camionero "no se ve con malos ojos". Plaini remarcó que hoy "lo más cercano es el triunvirato pero no hay que descartar nada" y, en última instancia, abogó por "una transición de tres secretarios previa a la definición de otra conducción".

Otros sectores que presionan para tener un lugar en la conducción son la Corriente Federal y el Núcleo del Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA). Estos conjuntos, que impulsan al dirigente bancario, Sergio Palazzo, rechazaron con un comunicado la ratificación del triunvirato por parte de la "mesa chica" de la CGT e impugnaron a la central Azul y Blanca, de Barrionuevo, por ser representativa de un número de gremios sin relevancia para nombrar a uno de los conductores de la nueva CGT.

Cómo operó el Gobierno para mandar al freezer un documento caliente de las CGT

Después de una lluvia de llamadas de la Casa Rosada, Moyano, Caló y Barrionuevo archivaron un duro pronunciamiento que incluía el anuncio de medidas de fuerza. La interna que embarra la reunificación.

La cumbre de altos dirigentes sindicales prometía una tarde para alquilar balcones. En la mañana, el diario La Nación había publicado fragmentos de un documento que atribuyó a la denominada "mesa chica" de los jefes de las tres CGT. El mensaje acusaba, presuntamente, los males de una crisis con indicadores como la suba de tarifas, el derrumbe del empleo y la devaluación "brutal", entre otros. Más todavía: llamaba a los gremios a "definir medidas de protesta" contra la administración central. El primer paro nacional contra el gobierno del presidente Mauricio Macri.

Según el diario, la carta iba a ser presentada tras el cónclave. Para mayor contundencia, llevaría la firma de los tres referentes: por la CGT Alsina, Antonio Caló; por la CGT Azopardo, Hugo Moyano; por la CGT Azul y Blanca, Luis Barrionuevo. La cita, a las 13. El lugar de los acontecimientos, el Sindicato de Choferes de Camiones (Sichoca).

Todos los balcones alquilados. Todas las cámaras en la vereda de San José 1781. Sin embargo, desilusión general: el espectáculo no fue. El texto de la polémica no apareció y el llamado a la definición de una protesta quedó por debajo de los 7 grados que acusaron todos los termómetros porteños.

¿Qué pasó? El adelanto del (presunto) mensaje arruinó más de un desayuno entre los funcionarios del Gobierno nacional que desde horas muy tempranas movieron sus fichas para cambiar el rumbo de las cosas. Pero el sabor amargo corrió también para algunos dirigentes gremiales temerosos, por un lado, de la reacción de la presidencia, y disgustados, a la vez, porque la triple firma Moyano-Caló-Barrionuevo les olía a una jugada de los sectores que promueven la conformación de un triunvirato para conducir la futura CGT unificada.

Un encumbrado dirigente de la entidad que lidera Caló dijo a este medio que los llamados de los funcionarios "fueron muchos durante todo el día" y aseguró que, junto con la presión de los gremios que rechazan la conducción tripartita, fueron cruciales para que finalmente se resolviera patear para adelante el comunicado y la definición de una protesta.  

A esta altura, ningún gremio y ningún dirigente de peso discute la "necesidad" de reunificar la CGT. Incluso, muchos reconocen que existe diálogo para que la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA), conducida por el docente Hugo Yasky, y la CTA de los Trabajadores, liderada por el estatal Pablo Micheli, participen del proceso reunificador del movimiento obrero.

CONDUCCIÓN COLEGIADA. Lo que es objeto de una encarnizada lucha de poder es la forma de la conducción de la CGT unificada. La CGT moyanista y la que responde a Caló coincidieron este jueves en que hoy el consenso pasa por la constitución del triunvirato. Incluso desde los dos sectores se confirmó que, si el próximo 22 de agosto la relación de fuerzas sigue en el estado actual, el tridente conductor estará integrado por Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento), Héctor Daer (Sanidad) y Carlos Acuña (Estaciones de Servicio).

La diferencia es que el moyanismo quiere que el triunvirato dure a lo sumo un año y que tenga como objetivo central la preparación del terreno para un liderazgo unipersonal. Los dirigentes consultados en la CGT de Caló defendieron una conducción colegiada.  

En representación de estos últimos, el secretario General de la Unión de Docentes Argentinos (UDA), Oscar Romero, se manifestó "convencido de que la unidad se va a consagrar el 22 de agosto" y le bajó el tono a las confrontaciones que despuntaron este jueves. "Como en toda familia, hay gente que está conforme y gente que está disconforme, pero, dado el mapa político argentino, existe una necesidad de tener un movimiento obrero unificado”, dijo, y enfatizó: “Es urgente".

Romero dio especial relevancia al atraso del salario frente al avance de la inflación y aseguró que "hay una fuerte demanda de los gremios por abrir las paritarias". Ese reclamo "es un factor preponderante" en la agenda sindical, agregó el titular de la UDA, quien ya solicitó formalmente al ministro de Educación, Esteban Bullrich, la reapertura de su negociación. "Hay una pérdida del poder adquisitivo muy dura. Los trabajadores perdieron la posibilidad de responder a sus necesidades dignamente y por cada punto de inflación hay miles que caen en la pobreza", agregó el docente.

En la CGT de Caló, la posición de Romero convive con otras que no comparten el pedido de reabrir las mesas de negociación salarial. No obstante, la antinomia más fuerte se produce en relación con sectores del gremialismo que no ocultan su simpatía por la gestión del presidente Macri, un ámbito en el que sobresale la figura del dirigente de los peones rurales Gerónimo “Momo” Venegas. "Yo no puedo acompañar la baja de los salarios, la baja de poder adquisitivo o el tarifazo. El que dice eso está viviendo en otro país", diferenció Romero antes de aclarar que no se  adelantaría a anunciar un paro. “Lo vamos a discutir, pero hoy la prioridad es persuadir al Gobierno de que la variable ajuste no son los trabajadores", señaló.

EL FANTASMA DE SERGIO. Venegas no fue de la partida en la cumbre de Camioneros porque, según dijo, no lo invitaron. En diálogo con el diario Río Negro, criticó el triunvirato porque "es una entrega del poder político a (el líder del Frente Renovador) Sergio Massa" vía los nombramientos de Daer y Acuña.

En sentido contrario, el Momo defendió "el estatuto de la CGT, que establece un solo secretario general", y se permitió una chicana para con sus pares: "Hay desorientación; los secretarios generales están un poco desorientados. Iban a sacar un documento, no sé qué pasó después", lanzó.

Consultado sobre una posible escisión de su gremio, la Uatre, prosiguió con suspicacia: "No sé si de la Uatre sola o de un grupo de gremios que estamos trabajando por la unidad". Aunque no precisó de qué gremios hablaba, planteó "llegar al 22 de agosto y ver en esa gran reunión de todos los gremios confederados a qué llegamos. Hemos tenido cinco secretarios generales, hemos tenido tres secretarios generales y siempre ha servido para seguir desunidos". 

La sospecha de muchos es que "el grupo de gremios" al que alude Venegas no es otro que el Movimiento de Acción Sindical de la Argentina (MASA). En ese espacio resalta el titular del Sindicato de Peones de Taxis (SPT), Omar Viviani, un dirigente que supo recalar en la CGT de Caló pero que lleva muchos meses distanciado de su par metalúrgico. Precisamente, este jueves, Viviani habló como representante del MASA y dijo, en términos casi idénticos a los del Momo, que para conducir a la CGT solamente es necesaria "una figura que pueda representar a todo el  movimiento obrero sin que un sector tenga preponderancia sobre el otro", porque una central obrera con más de un titular "tiene corta vida".  

El MASA irrumpió en la escena gremial en 2012 y se propuso como una alternativa a las facciones que se repartían la totalidad del poder en ese entonces: los Gordos, vinculados a la dirigencia de los 90; los independientes, donde tallan gremios de relevancia como la Unión Obrera de la Construcción (Uocra), y el moyanismo.

En el rincón de los independientes rechazan la intentona de Venegas y Viviani, sea conjunta o no. Un dirigente cuestionó el hecho de que el taxista "quiere tratar de colar algún cuadro propio y por eso impulsa a (el secretario general de la Unión Ferroviaria, Sergio) Sassia. Si quieren alguien del transporte está Schmid, que es presidente de la CATT (Confederación Argentina de los Trabajadores del Transporte)". A Venegas le atribuyó ambiciones similares: "El Momo puja para tener lugar pero no hay lugar. Se autopostula pero no hay plafón. Es un dirigente que quiere acompañar al oficialismo y nadie más quiere eso, si bien la intención tampoco es incendiarle el gobierno a Macri".   

Según dicen en el lado "independiente" del tablero, en la cumbre de Camioneros las tres CGT acordaron impulsar una conducción colegiada por un año con forma de triunvirato bajo el mando de Schmid, Daer y Acuña. "El movimiento obrero peronista sostiene este formato mayoritariamente", señaló la fuente, que agregó, además, que el famoso documento crítico de la política económica del macrismo "se está puliendo y está previsto que se publique el 5 de agosto", fecha del próximo plenario de secretarios generales.

El objetivo del documento, señaló, es, en principio, dar a conocer la posición de la CGT sobre los temas candentes de la actualidad económica y, como segundo punto, advertir al Gobierno que "tiene que convocar al diálogo porque las centrales no quieren ser un palo en la rueda pero tampoco van a esperar si no hay respuesta concreta". Las medidas de fuerza, señaló el contacto, "van a llegar" y no se descarta que las dos CTA se sumen como en la marcha del 1 de Mayo.

Desde el territorio moyanista, el hombre del Sindicato de Canillitas, Omar Plaini, remarcó que "hasta hoy prima el triunvirato con Daer, Schmid y Acuña, pero hay un largo camino para recorrer" hasta el 22 de agosto. En ese sentido, agregó que "todavía pueden darse modificaciones" y no descartó la posibilidad de "consensuar en una sola figura", una chance que en el entorno del jefe camionero "no se ve con malos ojos". Plaini remarcó que hoy "lo más cercano es el triunvirato pero no hay que descartar nada" y, en última instancia, abogó por "una transición de tres secretarios previa a la definición de otra conducción".

Otros sectores que presionan para tener un lugar en la conducción son la Corriente Federal y el Núcleo del Movimiento de los Trabajadores Argentinos (MTA). Estos conjuntos, que impulsan al dirigente bancario, Sergio Palazzo, rechazaron con un comunicado la ratificación del triunvirato por parte de la "mesa chica" de la CGT e impugnaron a la central Azul y Blanca, de Barrionuevo, por ser representativa de un número de gremios sin relevancia para nombrar a uno de los conductores de la nueva CGT.