Política

El peronismo del segundo semestre, en el laberinto de la unidad en la fragmentación

A 42 años de la muerte de su fundador, la principal fuerza opositora se atomiza y se ablanda. Mandan los gobernadores, el kirchnerismo se aísla y Massa mira, espera y apuesta a liderar en 2017.

Poco antes de morir, Juan Domingo Perón presenció la batalla más feroz del movimiento que fundó y que lleva su apellido desde hace 70 años. El tres veces presidente dejó de respirar el 1 de julio de 1974 en medio de una interna violenta y desigual donde la derecha del peronismo, enquistada dentro de los aparatos represivos del Estado y del Partido Justicialista (PJ), persiguió, secuestró, torturó y asesinó a militantes de la Tendencia Revolucionaria, ante el silencio de un conductor, ya anciano, que decidió expulsarlos dos meses antes de expirar. 42 años después, y por encima de las enormes diferencias del presente con aquel prólogo sangriento del último golpe cívico militar, el movimiento que Perón hizo implosionar atraviesa una de sus mayores crisis, pero bajo el signo del primer gobierno de derecha que llega al poder mediante el voto.

 

Como una paradoja del presente, el "pejotismo" conmemora el 42º aniversario de la muerte de su fundador en el mismo día en que el gobierno de Mauricio Macri arranca su anunciado segundo semestre de gestión. Ahora, ningún sector del peronismo conduce los destinos del país y sus principales espadas disputan el poder que queda luego de la derrota electoral del año pasado. El dictamen de las urnas generó una nueva geografía al interior del Congreso, de la conducción del PJ y también del sindicalismo peronista. Un sector del dispositivo partidario pretende continuar sin la presencia del kirchnerismo, pero en el contexto de una pulseada que todavía no se define, a pesar de los auspicios de Cambiemos para domesticar, desde el poder central, semejante cisma.

 

EL PALACIO EN LLAMAS. “Acá no hay ningún misterio: la reunión del Consejo Nacional se postergó porque la mayoría de los gobernadores peronistas tenía problemas para venir a Buenos Aires”, explicó una fuente cercana al ex mandatario sanjuanino José Luis Gioja, presidente del Partido Justicialista, en referencia al problema de agenda que presuntamente tuvieron los jefes territoriales por participar de la liturgia anual más esperada.

 

Sin embargo, fuera de las explicaciones logísticas , dentro de la jefatura partidaria admiten que la postergación del encuentro tiene que ver con la extensión de los plazos previstos para oficializar en los papeles una realidad cotidiana: “El bloque del Frente para la Victoria en las dos cámaras del Congreso ya está roto de hecho, y lo que resta es ordenar esa ruptura”, explicaron, sin mencionar que la opción promovida por Gioja para oficializar esa fractura cosechó algunas duras resistencias y advertencias de varios gobernadores e intendentes que acusaron al sanjuanino de ser totalmente funcional a los deseos de Macri.

 

Dentro del calendario político previsto, agosto es el mes elegido para que se formalice la escisión de los bloques. Desde entonces, pronostican en la sede porteña de Matheu 140, habrá dos bloques separados: “Uno peronista y otro kirchnerista, que deberán coordinar con el partido desde la Comisión de Acción Política”, una instancia creada por Gioja e integrada por todos los gobernadores que hoy adujeron problemas para llegar a Buenos Aires. El organismo estará presidido por el incombustible senador Miguel Ángel Pichetto, titular del bloque en la Cámara alta y uno de los más destacados negociadores con el oficialismo. En ese recinto, el Poder Ejecutivo dirime su relación presupuestaria con los representantes de las provincias, cuyas cuentas, y deudas, dependen en forma estructural de las arcas centrales.

 

Si se cumplen los plazos de agosto, la apuesta de coordinar a los dos bloques divididos –a los que se suman el Justicialista que lidera Diego Bossio y el más flamante del Peronismo para la Victoria del Movimiento Evita- sucederá en un mes clave también para el sindicalismo: el 22 es la fecha elegida por las CGT Azopardo, Alsina y Azul y Blanca para realizar un confederal en el que las tres centrales se reunificarán. El proceso de unidad está en marcha, no registra postergaciones y fue acordado antes del 1 de mayo por Hugo Moyano, Antonio Caló y Luis Barrionuevo. El anuncio oficial se concretó el pasado Día de Trabajador, durante una movilización inédita que excedió los límites del peronismo y reunió, según los organizadores, a más de 350 mil personas encolumnadas en sindicatos que integran cuatro de las cinco centrales sindicales nacionales: las CGT conducidas por Moyano y Caló y la dos CTA, encabezadas por Hugo Yasky y Pablo Micheli. Sólo faltó Luis Barrionuevo, que canjeó la presencia en la marcha por un almuerzo con Macri al que finalmente faltó por "una gripe". El locro se concretó, pero con las segundas líneas de los gastronómicos.

 

INVIERNO DE ABLANDAMIENTO. La expectativa del Gobierno nacional apunta a transitar el anunciado segundo semestre con un peronismo más dividido. El objetivo: negociar una agenda de gobernabilidad, jalonada por la definición de temas clave para el año electoral que se avecina como la implementación de la Boleta Única Electrónica (BUE), la limitación total de las PASO hasta su virtual anulación y la sanción de otros proyectos que ya fueron presentados, como la reforma del Ministerio Público Fiscal, además de reunir los votos necesarios para que prospere el juicio político contra su titular, la procuradora Alejandra Gils Carbó.

 

La fractura de los bloques legislativos del PJ tuvo su punto de quiebre desde que José López, secretario de Obras Públicas entre 2003 y 2015, fue detenido en General Rodríguez mientras intentaba esconder dentro de un convento casi 9 millones de dólares que no figuraban en sus declaraciones juradas de bienes y cuya procedencia sigue sin explicar a la Justicia. López lleva dos semanas tras las rejas bajo prisión preventiva, acusado por enriquecimiento ilícito. Cada día que López pasa tras las rejas, la ebullición interna del PJ se incrementa con un solo objetivo: “Despegarse de ese quilombo lo más rápido posible antes de que todo empeore aún más”.

 

El diagnóstico del apuro apunta a los efectos penales, y también comunicacionales, que tendrán las esquirlas del caso López. En el primer aspecto, advierten en el mismo partido, las luces pasaron del rojo al amarillo desde que el titular de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) Juan Chediack, y el presidente de la Unión Industrial Argentina, Héctor Méndez, “retrocedieron en chancletas” cuando comparecieron en tribunales para confirmar el pago de coimas en la adjudicación de las licitaciones de obras públicas bajo la extensa gestión de López. Al contrario de las expresiones grandilocuentes que dispararon en los medios, los dos representantes empresarios obturaron la posibilidad de que la mancha de López se extienda a las administraciones provinciales, curtidas en la opaca relación del Estado con los contratistas de la obra pública, un territorio donde peronistas, radicales y macristas conviven desde hace años bajo el amparo de una poderosa vista gorda.

 

En el aspecto comunicacional, analizan desde las oficinas del Congreso, la imagen del dinero “tiene un impacto en las encuestas que nos confirman que Macri tiene oxígeno para este segundo semestre, un tema que no podemos eludir y por eso el apuro”, explicó a Letra P un legislador nacional que no coincide con la conducción de Gioja, pero asume la división "de hecho". Adjudica el plan de expulsar al kirchnerismo a una iniciativa promovida por el ex gobernador y actual diputado por Formosa Gildo Insfrán, y al auspicio del mandatario salteño, Juan Manuel Urtubey, el primer gobernador del PJ que blanqueó sus críticas al kirchnerismo y se acercó a Macri.

 

EL HOMBRE QUE ESTÁ SOLO Y ESPERA. La administración de la diáspora del peronismo tiene un observador “extrapartidario” que espera que lo llamen: el diputado nacional y jefe del Frente Renovador, Sergio Massa. “Él está esperando que lo vayan a buscar. Pero, para que vaya, primero el peronismo se tiene que depurar, algo que no ha pasado todavía”, explican a este portal desde las oficinas de uno de los jefes de Gabinete de Cristina Fernández de Kirchner, que quedó como propietario del tercer lugar en las últimas presidenciales. La posición de Massa tiene sus excepciones, admiten en su entorno. “Va a dejar que los peronistas que quieran ir al congreso vayan, pero no en nombre del massismo. Sergio dice a quien lo quiera escuchar que el peronismo es un coche viejo que se lo quieren encajar y la verdad es que va a tomar el guante si es que el peronismo se renueva y se depura, pero no va a ir en auxilio del PJ”, contó una destacada espada femenina del FR.

 

Dentro del massismo, las únicas instancias que ordenarán las internas del peronismo serán las elecciones de medio término del año que viene. En esos comicios, que podrían sufrir cambios determinantes si la reforma electoral prospera este año, “se determinará quién liderará a la oposición y quién tendrá los votos necesarios para conducir al peronismo; por eso, Sergio no va a ir con Fernando Espinoza (titular del PJ bonaerense) a sacarse una foto, ni buscará una imagen con los jefes del partido, sino que va a construir desde abajo, para comunicar junto a la gente que trabaja. Sería un error ir con el peronismo”, justificaron con tono casi épico. "Si explota el conurbano, salta el Presidente y a la gobernadora le va a costar", arriesgó el ex intendente matancero a fines de marzo, en referencia al impacto del ajuste.

 

Massa parece diseñar en estos días la estrategia de mediano plazo que un sector del PJ quisiera construir sin sobresaltos: algo imposible gracias al escándalo de López. El jefe del FR maneja tres escenarios para convivir con el peronismo dividido hasta que haya reconciliación, si es que llega. “Una posibilidad es que no juegue y promueva las candidaturas de su esposa, Malena Galmarini de Massa, junto a (el ministro de Transporte de CFK) Florencio Randazzo, como dos figuras de un espacio peronista no kircherista que no está dentro del partido. La segunda alternativa es más frentista, con Margarita Stolbizer (GEN), una definida antagonista de Elisa Carrió. La tercera opción es que avance con otros compañeros de fórmula”, detallaron entusiasmados los voceros del massismo desde el Congreso nacional, un lugar donde el ex intendente de Tigre procura romper con su pasado testimonial en términos legislativos. Durante la última campaña, Massa mordió el polvo, entre otras cosas, porque las encuestas le devolvían una opinión testimonial, e irrelevante, sobre su trabajo legislativo. Ahora, desde que el incremento del desempleo y la preocupación por la falta de trabajo son un signo distintivo del nuevo gobierno, Massa ha vuelto a un lugar expectante que pretende cuidar dentro del Parlamento.

 

“Queremos ser la nueva etapa marcándole la cancha al Gobierno con el empleo, las pymes y los problemas de la clase media trabajadora, pero no como una oposición obstruccionista”, explica otro diputado del FR a Letra P. Casi el mismo horizonte que barajan los “gobernas” del PJ, pero con gestiones territoriales que Massa sigue sin detentar, ni padecer.

 

Mientras tanto, el macrismo abre una nueva etapa de apuestas, a cualquier precio, con tal de mantener al peronismo dividido durante un segundo semestre que se parece mucho al primero en términos económicos.

 

Victoria Villarruel. 
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