X

Entre la batería de medidas para cambiar el sistema electoral, el Presidente reconoció que quiere discutir la vigencia de las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias. Por qué.

Por 23/06/2016 15:34

"Y un tema a mí me obsesiona", anticipó el presidente Mauricio Macri y comenzó a mostrar el as que tiene en la manga y, posiblemente, el principal motivo de la reforma electoral que enviará al Congreso: "Los que abrazamos con dedicación, con amor y con compromiso la carrera del servicio público tengamos la mayor cantidad de tiempo posible para resolver los problemas que tiene nuestra sociedad, con soluciones concretas. Para eso hay que concentrar las campañas. El año pasado todos vimos que casi hubo elecciones, todos los fines de semana en la Argentina, y, obviamente, el tiempo es uno, y, si vivimos de campaña, menos tiempo tenemos para trabajar por nuestra gente. Creo que hay que trabajar en concentrar el calendario electoral. En esa línea de concentrar, también se seguirá evaluando, con tiempo, si las PASO han sido un instrumento valioso o no para mejorar el sistema electoral". Con esa frase, el jefe de Estado oficializó, dentro de una abultada batería de cambios, su mayor deseo: cambiar el sistema electoral argentino y sacar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del horizonte. La iniciativa no es menor si se tiene en cuenta que Macri se sumó desde este jueves a la extensa galería de mandatarios que concibe al sistema electoral como un juego de piezas que cada uno arma y desarma a su modo.

El año pasado, antes de ganar el ballotage nacional, el jefe de Estado concluyó su segundo mandato como jefe de Gobierno de una ciudad donde 2,5 millones de porteños tuvieron que ir, religiosamente, seis veces a las urnas. La razón: el desdoblamiento de los comicios porteños de los nacionales, una obligación de la legislación capitalina que el entonces alcalde descartó cambiar, a pesar de haber confesado que, personalmente, deseaba un cronograma más corto y concentrado. Pero la necesidad política pudo más, y el PRO se lanzó a capitalizar los réditos electorales del único distrito que gobernaba en pos de la candidatura presidencial de Macri.

El proceso para extirpar las PASO llevará su tiempo, pero es uno de los principales detalles del plan que el mandatario explicó en el Centro Cultural Kirchner, en un evento que no superó los diez minutos de duración, antes de partir a realizarse la "novena o décima operación de rodillas".

Ante las consultas de Letra P, fuentes de la Casa Rosada confirmaron que "la idea es debatir la efectividad de las PASO en el Congreso" dentro de un "proyecto de mayor importancia", en referencia al texto que buscará plantear la implementación a nivel nacional de la Boleta Única Electrónica (BUE), que ya funcionó el año pasado en la Ciudad y que también fue estrenado en otros distritos como Salta, gobernada por Juan Manuel Urtubey, un activo promotor del sistema perteneciente y patentado a nivel nacional por la empresa Magic Software Argentina (MSA), actualmente conocida como Grupo MSA S.A.

Además del debate sobre la introducción de métodos electrónicos en el sufragio nacional, el proyecto anunciado por Macri incluye la obligatoriedad de los debates públicos en los comicios presidenciales, la creación de un nuevo organismo electoral y sistemas de control de financiamiento de las campañas electorales. Según el mandatario, la reforma es producto de una serie de consultas realizadas en todo el país.

"Espero que el Congreso nacional transforme en ley estas propuestas", dijo Macri en alusión a los buenos oficios de sus espadas legislativas, especialmente el titular de la Cámara baja, Emilio Monzó, y el jefe de la bancada de diputados del PRO, Nicolás Massot. Para ambos se trata de la segunda reforma electoral que impulsan en su carrea política dentro del PRO: la primera se concretó en la Ciudad de Buenos Aires cuando Monzó fue ministro de Gobierno de la administración porteña e impulsó el desembarco de la BUE. Tanto la nacionalización de este sistema como la alusión a las PASO no fueron presentadas como los platos fuertes del anuncio. Sin embargo, dentro de un año el calendario electoral de medio término habrá entrado en su fase más caliente y será el primer round electoral de Cambiemos como oficialismo.

En esa hoja de ruta, las PASO surgen para algunos interlocutores del Gobierno como un obstáculo en el camino de un año que ofrecerá un diagnóstico del desgaste o, por el contrario, el fortalecimiento de Macri en su segundo año de gobierno. Para ese cedazo de medio término falta un año, pero el segundo semestre todavía se parece demasiado al primero en términos económicos: una señal de alarma que preanuncia los problemas electorales que podría tener Cambiemos en 2017. Para entonces todavía falta mucho, y en el Gobierno relativizan que el cambio de las primarias pueda ser implementado en 2017, aunque la necesidad, dicen, tiene cara de hereje.