BATALLA CAMPAL

Comuna 4: paso a paso, cómo es el modus operandi de la banda del cuchillero de La Boca

Letra P reconstruyó la forma de actuar de la patota liderada por “El Cordobés”, que agredió a dos hombres que terminaron hospitalizados. En la causa ya declararon 50 testigos. Silencio de Larreta.

Las imágenes que se viralizaron en las redes sociales y en los medios de comunicación audiovisuales a escasos minutos de los hechos no dejaban dudas: una discusión por los terrenos de Casa Amarilla devino en una batalla campal en el sur de la Ciudad en la que, a priori, participaron dirigentes barriales ligados al PRO y el Frente para la Victoria. “Pelea entre el macrismo y La Cámpora”, anunciaron los programas televisivos esa noche del miércoles 4 de mayo. No obstante, las imágenes pueden generar confusión o crear escenarios que carecen de contexto. Más de un mes después, la investigación judicial y los testimonios de quienes vivieron esa jornada de barbarie, descartan la posibilidad de un móvil político en esa riña, califican la trifulca como una “agresión” y hasta determinan un modus operandi por parte de los agresores.

 

De todas maneras, hubo y sigue habiendo implicancias políticas en esta causa. El titular de la Comuna 4, Jorge Apreda, es un hombre de estrecha confianza del jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta. Uno de los apuntados por la investigación, señalado como autor intelectual de la agresión, trabaja en el Gobierno y reporta al presidente comunal, al igual que el joven que utilizó el arma blanca, tal cual se pudo ver en la galería de imágenes que corrieron como reguero de pólvora al día siguiente del suceso. Además, la esposa del supuesto armador de la estrategia de agresión fue candidata a comunera en la lista del Frente para la Victoria en las elecciones del año pasado.

 

Esa noche, Matías Scínica, militante barrial ligado a la agrupación Boca Es Pueblo, y Fernando Abal Medina, hermano del senador kirchnerista Juan Manuel, se acercaron a la sede de la Comuna 4 –ubicada en la intersección de las avenidas Perito Moreno y Del Barco Centenera- para participar del primer encuentro del Consejo Consultivo Comunal, una instancia de discusión vecinal y “participación popular” que consta en la Ley N°1777, que dio vida a las quince comunas en las que está dividida la Ciudad de Buenos Aires. Como las más de 200 personas que se congregaron en ese edificio público, fueron a discutir distintos temas que hacen a la cotidianidad de los barrios de Parque Patricios, Pompeya, La Boca y Barracas. Horas después, fueron llevados de urgencia al Hospital Penna. Scínica recibió un ataque de arma blanca en el cuello y Abal Medina quedó inconsciente luego de una golpiza de la que, se cree, participaron cuatro personas. Una situación inusual para este tipo de instancias participativas. La mayoría de los agresores ya están individualizados.

 

Las fotografías que rebotaron por la prensa al otro día sí lograron visibilizar quiénes estaban en el foco del conflicto, muchos de ellos harto conocidos en la zona. Sobresale la figura de Rodolfo Manuel “el Cordobés” Corzo que, como informó Letra P, trabaja como agente de policía comunal. También, se reconoció a su hijo, que se llama exactamente igual y es quien porta el cuchillo. En base a las declaraciones de testigos, Corzo padre, identificado en el vídeo porque porta una bufanda de color celeste, lidera una banda que esa noche comenzó la agresión. La información brindada por quienes testificaron y la documentación de la causa advierten que los hombres que siguen al Cordobés fueron quienes comenzaron la agresión contra otro grupo de personas. Este dato, confirmado por la Justicia, echa por tierra la versión sobre una batalla campal.

 

MO. Ese “ataque” se fue generando paso a paso y consta en las fotografías con las que cuenta la Fiscalía de Parque Patricios y Pompeya. Las imágenes muestran cómo un grupo avanza, mientras el otro permanece en el lugar. Todo comenzó por la propuesta de discutir sobre los terrenos de Casa Amarilla que la Corporación Buenos Aires Sur le vendió al Club Boca, que estaban originariamente destinados a viviendas sociales. La reacción negativa de un grupo de vecinos ante la posibilidad de la creación de un nuevo estadio para el club de la ribera sur, que se viene expresando hace tiempo, también se hizo notar en esa reunión.

 

La discusión fue in crescendo. Abucheos, gritos, interrupciones. El sector del Cordobés siguió avanzando hasta que comenzó la pelea, aproximadamente a las 19. Diecisiete minutos después, Scínica recibió una puñalada en el costado izquierdo de su cuello por parte de Corzo hijo, que también es empleado del Gobierno porteño. Todo quedó registrado por las cámaras de seguridad de la sede comunal, que son nueve pero la investigación precisó únicamente dos. El equipo de la Fiscalía pasó más de cuatro horas revisando los vídeos y las fotos secuestrados en la dependencia municipal. Además, se incautaron armas blancas y objetos contundentes, como pedazos de las patas de las sillas arrojadas durante la gresca, que habrían sido utilizados para golpear a Abal Medina, abordado en la vereda y blanco de una primera trompada por parte del menor de los Corzo, quien portaba una manopla. Luego de ese golpe se le abalanzaron cuatro sujetos que lo apalearon sin freno, delante de su esposa y su hija. Como esa acción tuvo lugar afuera de la sede comunal – en ese momento, Fernando había salido a pedir una ambulancia para Matías-, el único registro fílmico posible es el que puede prestar las cámaras de seguridad de la Ciudad que están en la calle. Su contenido no pudo comprobar nada, por lo que la hipótesis es una comprobación del testimonio de quienes estaban en el lugar.

 

Los dos heridos hospitalizados fueron atacados y vivieron la misma escena, calificada como modus operandi por la investigación y los testigos. Al momento de la agresión, el ataque es de a tres: uno se acerca a la víctima para dialogar (“El Cordobés”), otro se mueve de manera tal para “tapar” la situación (se desconoce la identidad de quien cumplió con esta función en la acción del arma blanca) y el último da el golpe (Corzo hijo).

 

Se confirmó que la acción no fue espontánea gracias al vídeo y las imágenes. A su vez, uno de los testigos aportó un dato revelador: afirmó que escuchó a un hombre hablar por celular y deslizar la frase “Ahora entren todos”. Nadie puedo identificar al protagonista de esa llamada telefónica, que se habría producido en el medio de la batahola. La investigación comprobó que Ezequiel Yedro formó parte del grupo agresor y junto a Corzo hijo abandonó el lugar en una camioneta Volskwagen Amarok blanca, cuando la trifulca había comenzado a disiparse. En cambio, “El Cordobés” se quedó en el lugar, mientras familiares y amigos de las víctimas corrían para pedir una ambulancia.

 

Corzo hijo fue imputado por el fiscal Adrián Giménez por homicidio simple en grado de tentativa. La defensa, a cargo de Leonardo Manuel Mallo, decidió apelar. Acto seguido, el juez Roberto Ponce, titular del Juzgado de Instrucción N°23 del fuero Criminal Correccional, ratificó la medida del fiscal de Parque Patricios y Pompeya y, como afirma en su fallo que existe “presunción legal de fuga”, pidió su captura. Gracias a una nueva apelación, la causa llegó a Casación, que rechazará el tema. Según afirmaron testigos y vecinos de La Boca, Corzo hijo deambula por el barrio sin problemas. Continúa prófugo.

 

ALTOS LAZOS. Como informó este medio, el grupo liderado por “El Cordobés” es conocido en el barrio de La Boca, tanto por sus actividades como por su lugar típico de reunión: la esquina del Parque Lezama donde se cruzan las avenidas Brasil y Paseo Colón. Corzo padre es uno de los nueve agentes de Poder de Policía Comunal de la Junta Comunal N°4 que se encargan de “fiscalizar las normas sobre usos de los espacios públicos”. El presidente de esa Junta es Jorge “El Negro” Apreda, un hombre de confianza de Rodríguez Larreta. Ambos se conocen desde la época en que el alcalde se puso al hombro la intervención en el PAMI que ordenó el entonces presidente Fernando De La Rúa.

 

No obstante, “El Cordobés” también tiene vínculo con el PJ porteño. Precisamente con Víctor Santa María, que desde hace años busca apoyo en el barrio para comandar el club de la ribera sur y en las últimas elecciones ubicó a la mujer del Cordobés, Alicia Esther Gariglio, en la lista de comuneros del FpV para la Comuna 4.

 

A pesar de las implicancias políticas y el terremoto que generó la situación en el Gobierno porteño, para la Fiscalía se trata de “una causa más”. La oficina judicial ubicada a metros de la Jefatura de Gobierno y la Avenida Caseros trabaja con una franja de homicidios que oscila entre los 60 y 70 anuales, récord para la Ciudad de Buenos Aires, según un estudio de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Hasta ahora, desfilaron 50 testigos, de los cuales 20 tomó la Fiscalía y el resto, la Policía Federal.

 

Las versiones de los testimonios ratifican el accionar de una banda, que no es la única que opera en este territorio del sur porteño. El hecho convulsionó al barrio, que se movilizó a 15 días de la tragedia para reclamar justicia. La mezcla de temas que se debatieron en la reunión del Consejo Consultivo Comunal y el rebote mediático que tuvo el suceso derivaron en muchas lecturas sobre la agresión. Nadie cree que fue un enfrentamiento político. Tampoco, que se trato de una riña donde había infiltrados de la barrabrava de Boca. Mucho menos, que fue una batalla campal entre militantes que se enfrentaron porque tienen miradas dísímiles sobre el destino que deberían tener los terrenos de Casa Amarilla. 

 

Ante las sospechas y la confusión posterior al hecho, el titular de la Asociación Casa Amarilla, Diego Basualdo, muy conocido en la zona, se presentó esa noche en el Hospital Penna para solidarizarse con los familiares de las víctimas y negar cualquier vínculo con la agresión. “No tuvimos nada que ver”, aseguró.

 

Por otra parte, los comuneros de la oposición, los familiares y lo vecinos exigen una respuesta institucional por parte de la Comuna. Sienten que el PRO decidió “proteger” a Apreda y para dejar que el tiempo pase. Días después de la batahola, Rodríguez Larreta y su vicejefe, Diego César Santilli, compartieron foto y acto con el presidente de la Comuna 4, en ocasión de la inauguración de la poda invernal.

 

Por ahora, los testigos y la investigación apuntan directamente hacia la agresión de una banda, que actúa como tal y que no se movió por un fin político: ni para repudiar los reclamos de quienes exigen las viviendas sociales en la zona ni para cubrir a su jefe político.

 

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