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El liderazgo de Vidal: ya es gobernadora, ahora va por la jefatura política

La mandataria bonaerense amaga con ir por la presidencia del PRO bonaerense, mientras apura la consolidación de Cambiemos. Internas nacientes y la posición de los aliados.

Antes de que disminuya el crédito electoral que le otorgaron los bonaerenses, la gobernadora María Eugenia Vidal comenzó el camino hacia la construcción y consolidación de su poder.

 

Respaldada por su jefe político, el presidente Mauricio Macri (una asistencia imprescindible para su gestión bonaerense), Vidal analiza con varias estrategias que le permitan construir un liderazgo que hasta ahora es más formal que real.

 

Su hombre de confianza, el ministro de Gobierno, Federico Salvai, lanzó la primera apuesta: mocionarla como presidenta del PRO bonaerense.

 

El Partido, que había perdido la personería jurídica al no presentarse en las dos últimas elecciones y se encuentra intervenido, deberá celebrar este año elecciones internas.

 

Todos saben que esta estructura es casi inexistente y, de hecho, ni siquiera pudo participar de la Coalición Cambiemos.

 

El que pudo darle provecho fue Jorge Macri, quien, como ex presidente del partido, utilizó el sello para expandirse en la provincia y ubicar nombres en las listas legislativas.

 

Muchos ven la jugada de Salvai más direccionada a contener la tropa interna y dejar claro quién es la jefa, que a posicionar al partido PRO como eje central de la política bonaerense.

 

De hecho, aunque deberían realizarse este año, ni siquiera es seguro que los comicios internos se vayan a resolver en 2016.

 

“Más allá de las formalidades partidarias, la gobernadora hoy cumple ese rol”, indica a Letra P el diputado provincial del PRO Daniel Ivoskus“Aunque ella ha marcado que su principal tarea es ser gestora, su prioridad es la gestión pública y su compromiso con los vecinos de la provincia”, aclara el legislador de la primera sección, cercano a Jorge Macri.

 

El primo del presidente de la Nación es una de las contrafiguras más fuertes de Vidal, y quien, en los últimos diez años, ha construido poder en el territorio.

 

Por eso, aunque es parte del equipo y ostenta el cargo de titular del grupo Bapro, no es una persona de confianza para la mandataria.

 

Otro de los sectores fuertes del macrismo bonaerense es el que regentea Emilio Monzó. El presidente de la Cámara de Diputados de la Nación tiene base territorial y algunas bancas en la Legislatura de la provincia.

 

Su afiliación y su historia en el peronismo bonaerense, y su mirada pragmática para construir poder, lo han mantenido marginado del círculo de confianza de la gobernadora.

 

Sin embargo, el "monzoismo" en la provincia esta muy alejado del sello PRO. De hecho, no pretende pelear ninguna interna. En las pasadas elecciones, Monzó armó de apuro el Partido del Diálogo, que integró la Coalición Cambiemos.

 

Pero la autoexclusión partidaria de este sector no inhabilita la desconfianza que genera en la mandataria. En el ámbito legislativo, tiene una excelente convivencia con el "vidalismo", aunque esto no evita algunos tironeos.

 

De hecho, el diputado monzoista Oscar Sánchez fue removido sin previo aviso de la vicepresidencia de la comisión de Asuntos Agrarios, porque se había atendido el pedido del FpV, que quería ese puesto para Ricardo Móccero.

 

No fue el caso del diputado Marcelo Daletto, delegado de Monzó, quien pudo mantener la presidencia Comisión de Presupuesto porque su designación respondía a un acuerdo pactado con antelación por su jefe.

 

Monzó y su tropa se definen “peronistas para toda la vida” y reivindican ese origen partidario.

 

En el actual escenario, donde el PRO busca y precisa conquistar voluntades justicialistas para expandirse en el conurbano, esto puede ser un valor, o una buena excusa para la interna. Por ahora, la tarea es conjunta.

 

Pero en las filas del “vidalismo puro” también existen algunas diferencias. No todos consideran conveniente fogonear a la gobernadora como presidenta del PRO bonaerense. Prefieren que la apuesta sea en el marco de Cambiemos, salteando este paso partidario.

 

Observan que ubicar a Vidal en esta contienda la equipara con las demás figuras del espectro oficialista, como Jorge Macri y Monzó.

 

En lo qure coinciden estos actores que participan de la mesa chica de la mandataria es en posicionar a Vidal como la jefa indiscutida de la futura estructura territorial de Cambiemos, con su tropa de más de 64 intendentes.

 

En esta línea, se ubican también los aliados del radicalismo, al menos la rama que gestó la alianza electoral que logró la victoria.

 

“Yo no me meto en la vida política de los partidos que integran esta coalición. Pero creo que es un error encorsetarla dentro de una de las fuerzas porque ella representa la esperanza de cambio de la provincia y es la líder de esta alianza”, asegura a Letra P el diputado radical Maxi Abad, referente de Ernesto Sanz en el Parlamento bonaerense. “Ella tiene un liderazgo más amplio”, remarca

 

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