LA ECONOMÍA “ELECTORAL”

Inflación recalculada: los bancos ya prevén al menos un 20% en 2017

Los economistas de la City observan un alza en los precios tres puntos superior a la estimada en el Presupuesto 2017. El crecimiento del PBI es un misterio. Las dudas por el “efecto Ganancias”.

Los bancos suelen hablar poco en público, pero los economistas jefes de las principales entidades de la City ya empezaron a re-delinear algunos números del año electoral. El más relevante, el de la inflación: al menos desde tres instituciones consultadas por Letra P –privadas nacionales y extranjeras- explicaron que el alza de precios de 2017 estará al menos en un 20%, tres puntos porcentuales por encima de la inflación proyectada por el Gobierno en el Presupuesto del año próximo. La evolución de los precios, además, condiciona para los bancos la posibilidad de crecer en el volumen que espera Cambiemos. Y ya son pocos los que refrendan las cifras de 3,5% de alza del PBI que asegura la Ley de Leyes. El número que más se escucha en las entidades es una mejora del 2%.

 

En el marco de las internas del Gobierno, se genera otro inconveniente. El recalculo que, además de los bancos, están haciendo casi todas las consultoras, incluso aquellas que acompañaron la renovación política gestada en las elecciones presidenciales de 2015. Hoy, la gestión económica en manos del ministro de Hacienda, Alfonso Prat Gay, aparece tironeada desde la derecha, la izquierda y el centro. Hay dos casos emblemáticos: el principal asesor económico de Daniel Scioli, Miguel Bein, corrigió la inflación hasta el 24% para 2017 y consideró que las paritarias serán del 28%. En la otra esquina, Diego Giacomini, titular de Economía y Regiones, un hombre cercano al presidente del Banco Central (BCRA), Federico Sturzenegger, detalló en su último informe que, si no hay baja del déficit, como mucho el país crecerá 1% el año próximo.

 

Por otra parte, hay ruidos que mete la política en la economía. Dos casos: la Ley de Alquileres que aprobó en forma unánime el Senado, una norma que los empresarios consideran invasiva del derecho privado y que ahuyenta inversiones, señalan. Y el debate sobre modificaciones en el Impuesto a las Ganancias. Sobre este punto, los bancos y las consultoras miden el impacto fiscal, pero algunos funcionarios del Gobierno estiman que el consumo necesita una inyección de adrenalina, a pesar de que el Ejecutivo no crea en  ésa una manera de reactivar la economía. Más aún en un año electoral, en el cual será difícil que un estímulo natural pueda darle un impulso rápido a los números globales.

 

El kirchnerismo llevó al consumo a representar el 80% del PBI, razón que hace casi obligatorio ocuparse del tema. De aprobarse Ganancias, habría sí un derrame de ese dinero al gasto básico de los hogares. Hoy, el segmento productivo lo necesita: en el caso de la fabricación de alimentos -según datos de la cámara de empresas alimenticias Copal-, hubo un retroceso del 2,6% en los primeros nueves mes del año. Otro indicador del derrumbe del consumo es el del pasado fin de semana largo: hubo éxodo masivo hacia la costa atlántica, pero el gasto de los turistas se redujo casi 5% de acuerdo a datos de la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

 

Los bancos observan esta realidad como confusa, pero siguen confiando casi ciegamente en el equipo económico del presidente Mauricio Macri. Días atrás, lo dijo el propio presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Claudio Cesario: “Ustedes los periodistas ven internas en todos lados, pero a nosotros nos alcanza con que todo el equipo económico esté mirando para el mismo lado”, aseveró el representante de los bancos privados de capital extranjero. En el horizonte corto, hay sólo una certeza: que los sectores corporativos creen que el repunte económico precisa de algún cambio de roles en la toma de decisiones del equipo económico.

 

@leandrorenou

 

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