Elecciones 2015

Los argentinos definen si consagran a Scioli presidente o hay balotaje el 22 de noviembre

Están convocados este domingo a las urnas para elegir al jefe del Estado por octava vez consecutiva desde 1983. Qué más eligen. El fin de un ciclo. La pelea mayor en la provincia.

Más de 32 millones de argentinos están convocados este domingo a ser protagonistas de otra jornada histórica: con su voto, que emitirán en casi 95 mil urnas distribuidas en más de 15 mil edificios a lo largo y a lo ancho del territorio nacional, elegirán un presidente y un vicepresidente por octava vez consecutiva desde el retorno de la democracia, en 1983.

 

Con su voto, decidirán si consagran al gobernador bonaerense, Daniel Scioli, como sucesor de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, o si habrá balotaje.

 

Para ganar en primera vuelta, el candidato del Frente para la Victoria deberá superar el 40% de los votos y despegarse diez puntos porcentuales de su seguidor, que, según todos los sondeos, es el representante del Frente Cambiemos y jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri. O lo que ninguna encuesta anticipa como posible: que obtenga la adhesión del 45% de los sufragios.

 

Si no ocurriera nada de eso, el país deberá volver a las urnas el próximo 22 de noviembre, en una segunda vuelta electoral que pondrá cara a cara a los dos postulantes más votados.

 

Para designar al próximo jefe de Estado, los argentinos tendrán en el cuarto oscuro un menú de seis boletas: además de Scioli y Macri, los candidatos de la alianza UNA, Sergio Massa; del frente Progresistas, Margarita Stolbizer; del Frente de Izquierda y los Trabajadores, Nicolás Del Caño, y de la Alianza Compromiso Federal, Adolfo Rodríguez Saá.

 

El acto electoral de este domingo se desarrollará entre las 8 y las 18 con la supervisión de 190 presidentes de mesa, 500 mil fiscales partidarios y fiscales de la Justicia electoral de las 24 jurisdicciones del país, y será controlado por 96 mil efectivos de fuerzas armadas y de seguridad federales y provinciales.

 

Estas elecciones marcarán, además, el fin de un ciclo que, más allá de juicios de valor, será una página destacada en la historia argentina: los 12 años de gobiernos liderados por Néstor y Cristina Kirchner, el proceso que reconstruyó la institucionalidad después de la tragedia política, económica y social de 2001 –provocada por la salida anticipada del entonces presidente de la Alianza, Fernando de la Rúa- y produjo tanta devoción como rechazo en la sociedad argentina.

 

La provincia de Buenos Aires, con más de 12 millones de personas en condiciones de votar (casi el 40% del padrón nacional), será otra vez la pelea de fondo. Se sabe: ningún candidato a presidente llega a la Casa Rosada perdiendo Buenos Aires, y ningún aspirante a la gobernación llega al palacio de la plaza San Martín de La Plata perdiendo el conurbano.

 

En ese territorio jugarán el partido decisivo el jefe de Gabinete de la Nación, Aníbal Fernández, y la vicejefa del Gobierno porteño, María Eugenia Vidal, los postulantes del Frente para la Victoria y de Cambiemos, respectivamente, en la carrera por el sillón que el próximo 10 de diciembre dejará Scioli, sea para mudarse a la Rosada o para irse a su casa de Villa La Ñata.

 

Quien marcha tercero según todos los sondeos es el candidato de Massa, Felipe Solá, que gobernó la provincia antes de la llegada del ex motonauta. Además, también compiten Jaime Linares –Progresistas- y Néstor Pitrola –Frente de Izquierda y los Trabajadores.

 

En Buenos Aires también se elige vicegobernador, un representante distrital para el Parlasur, 23 senadores y 46 diputados provinciales, 135 intendentes, 1097 concejales y 427 consejeros escolares.

 

A nivel nacional, estarán en juego 19 parlamentarios del Mercosur por distrito nacional, 24 senadores nacionales, 130 diputados nacionales y 24 parlamentarios del Mercosur por distrito regional. Además de los bonaerenses, ciudadanos de otras diez provincias renovarán los cargos de gobernador y vice.

 

La socialista y presidenta de Diputados, Clara García, y el gobernador Maximiliano Pullaro.
La comitiva oficial en el vuelo que los regresó a la Argentina. 

También te puede interesar