Política

Bruera no convenció y se llevó el voto castigo

El 2 de abril no fue gratuito para los hermanos Bruera. Al principio, sobre la hora del cierre de la elección, cuando Gabriel, hoy diputado y ahora candidato a concejal por La Plata, planteara que el Frente Para la Victoria había ganado, parecía, según los números que manejaba, una derrota de la bronca que circuló por las calles de la capital bonaerense. Pero la situación terminó en un giro sustancial, esos de lo que golpean bajo y demuestran los rasgos sensibles de un armado político que perdió legitimidad además del apoyo directo.

Con el recuento de votos, la verdad salió a la luz. De aquel importante triunfo en 2011, que le otorgó la continuidad por otros 4 años a Pablo Bruera con el 45.32 por ciento hoy, dos años después, luego de una catástrofe que desnudó las falencias de su gestión, el electorado lo castigó. Así, el apellido, a pesar de que llevó candidatos provinciales y nacionales en la lista oficial del Frente Para la Victoria, terminó siendo la causa de la derrota en La Plata.

 

El exiguo 16 por ciento (8 de cada 10 no lo eligieron) refleja la bronca con los hermanos a cargo de la ciudad que soñó Dardo Rocha, diseñó Pedro Benoit pero, según asambleas barriales que surgieron un día después de la inundación, “la destruyeron ellos”. El mismo electorado que los castigó en las urnas, y que en los momentos de la tragedia fueron testigos de los petitorios a la Provincia y Nación desde el Municipio, terminaron de darle un empujón más al condicionamiento de octubre, y, quizás, al 2015, cuando se elija una vez más al Intendente.

 

La primera de las señales contra el bruerismo es, obviamente, a nivel local. La elección de los concejales platenses reflejó un notable retroceso político para el frente que hoy tiene mayoría en el recinto, a pesar de que el Presidente del Concejo Deliberante, Javier Pacharotti, decidiera pasarse al espacio de Sergio Massa. Allí, el resultado fue contundente: con casi el 98 por ciento de las mesas escrutadas, el Frente Renovador obtuvo el 24 por ciento de los votos; un poco más lejos, el Frente Progresista Cívico y Social acarició el 17 por ciento. A pesar de comunicarle a la sociedad que había ganado, la lista de Gabriel Bruera sólo alcanzó algo más de 16 puntos. El análisis demuestra que el apellido, en ciertos momentos políticos y electorales, es un plus que suma o, en éste caso,  resta. Pero en otros niveles (provinciales y nacionales), la bronca, manifestada en el corte, no llegó a pesar de la performance del massismo, hoy ganador de las PASO.

 

La propuesta de Jorge Sarghini y Juan Amondarain, que se impuso en la interna a la otra línea del FR platense, no pudo ganarle a la lista oficial que encabeza la concejal Valeria Amendolara, hoy titular del bloque bruerista en la capital provincial. El 24,65 por ciento del FPV logró sacar una mínima diferencia a la propuesta del massismo, que llegó al 24,36 por ciento de los votos; en cuanto a la disputa nacional entre Martín Insaurralde y el Intendente de Tigre, la historia fue similar, pero el resultado cambió de manos.

 

Al igual que en la mayoría del territorio bonaerense, Massa obtuvo un buen resultado que lo ayudó a imponerse en el territorio más importante del país. Esa especie de “vara electoral”, le otorgó una de las ciudades –además de Mar del Plata y Bahía Blanca–  para sus filas, pero la diferencia, aunque marcan una ventaja, muestran que esa bronca no se trasladó a la figura del mandatario de Lomas de Zamora, que en plena campaña, dijo que era “amigo” de los hermanos (y conductores políticos) platenses.

 

Los números arrojaron otro triunfo del Frente Renovador con el 26,29% sobre el 24,59% del Frente Para la Victoria, referenciado en Insaurralde.

 

Otro dato significativo en la caída del bruerismo, es la notable elección de la decana de Periodismo, Florencia Saintout, un personaje desconocido, al principio, para el electorado pero con fuerte presencia en lo académico y referenciada en el kirchnerismo puro, llegó a casi el 10 por ciento: otra muestra del rechazo a la gestión, que terminó opacada aquellos días de abril por el notable despliegue de Unidos y Organizados, que armaron su centro de referencia en la Facultad que encabeza la candidata a concejal, hoy envalentonada por la primera instancia en las PASO. Una muestra de que la portación de apellido, algunas veces, no es más que eso.

 

Nicolás Posse no llegó a los seis meses en el cargo.
Karina Milei, secretaria general de la Presidencia.

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