La discusión sobre cómo reorganizar la provincia de Buenos Aires sumó un nuevo capítulo en el interior. Los intendentes Guillermo Britos, de Chivilcoy, y Carlos Bevilacqua, de Villarino, respaldaron la propuesta de Joaquín de la Torre para federalizar el Conurbano y separar de la estructura bonaerense a 27 municipios.
El respaldo se produjo durante un encuentro de dirigentes vecinalistas e independientes en Chivilcoy, del que participaron también el exintendente de Bragado, Vicente Gatica, y el diputado provincial Juan Esper. La reunión volvió a poner sobre la mesa una demanda que los jefes comunales del interior vienen planteando desde hace años: mayor autonomía para los municipios y una revisión del reparto de responsabilidades y recursos dentro de la Provincia.
Una pelea por el peso del Conurbano
Britos respaldó la iniciativa a partir de una mirada compartida con De la Torre sobre los problemas de seguridad y la gestión municipal. Bevilacqua, en tanto, puso el foco en el crecimiento de las obligaciones que asumieron los municipios sin que ese proceso fuera acompañado por recursos equivalentes.
El intendente de Villarino también reclamó que los distritos puedan dictar sus propias cartas orgánicas, una posibilidad que ya fue impulsada desde su municipio mediante proyectos presentados en la Legislatura bonaerense. El planteo se inscribe en una discusión más amplia sobre la autonomía municipal y el lugar que ocupan los intendentes frente a la Provincia.
De la Torre lleva esa discusión un paso más allá. Su diagnóstico es que el Conurbano y el interior son realidades diferentes y que mantenerlos bajo una misma estructura provincial genera un desequilibrio que perjudica a las ciudades del interior.
El mapa que propone De la Torre
El esquema contempla sacar de la provincia a los 24 partidos del Gran Buenos Aires, junto con Pilar, Escobar y General Rodríguez, para convertirlos en distritos federales bajo jurisdicción nacional. Los municipios conservarían sus intendentes y concejos deliberantes, mientras que la relación con el Estado pasaría a organizarse directamente con Nación.
“Si la provincia deja de ocuparse de los problemas del conurbano, puede concentrarse en resolver los problemas de las ciudades del interior”, sostuvo De la Torre. Y agregó: “Sin el peso del conurbano, la provincia de Buenos Aires va a tener una gran prosperidad”.
La propuesta supone, en los hechos, pasar de tres niveles de gobierno a dos en esos territorios: Nación y municipios. Para instrumentarla, De la Torre plantea una ley provincial de cesión del territorio y otra nacional para crear los distritos federales, sin necesidad de modificar la Constitución.
El impacto también sería fiscal. El argumento del proyecto es que, al dejar de existir el gobierno provincial sobre esos territorios, podría eliminarse Ingresos Brutos en los distritos federalizados y cambiar la distribución de recursos que hoy sostiene la estructura provincial.
Seguridad, la otra pata del proyecto
El rediseño institucional se completa con una propuesta específica para la seguridad. De la Torre plantea crear una policía militar del Conurbano, mientras que Esper impulsa en la Legislatura una ley de policías municipales.
Para el diputado, ambos proyectos forman parte de una misma lógica de descentralización. “Se ensambla perfectamente con el proyecto de federalización del conurbano”, afirmó.
El respaldo de Britos y Bevilacqua le suma al planteo de De la Torre una dimensión política que excede al propio Conurbano: la posibilidad de construir en el interior bonaerense una corriente que discuta cuánto cuesta sostener la actual estructura provincial y cuánto margen tienen los municipios para decidir sobre sus propios recursos, servicios y políticas.