En tanto, el enemigo designado es Axel Kicillof, quien tuvo la ocurrencia de viajar de Avellaneda a Nueva York en paralelo al jefe de Estado y ya es convertido en el pararrayos de las furias oficiales. Ojo: la conveniencia puede ser un camino de ida y vuelta.
En medio de elogios a sí mismo, Milei ponderó la reducción punta a punta del riesgo país, pero no pudo dejar de explicar de alguna manera –el "riesgo kuka"... otra vez sopa– el repunte fuerte del indicador desde julio, cuando parecía a punto de perforar el piso de los 400 puntos básicos, y con particular fuerza en lo que va de este mes, cuando se acerca a los 600.
Fuente: Ámbito Financiero.
"Si aparecen pelotudos hablando por New York, sube el riesgo país, obvio. Después dicen 'uy, no, creíamos que era boludo, pero no tanto'", comentó el miércoles, desafiando tanto la amplitud del vocabulario rioplatense como el sentido del decoro del traductor, durante una charla a media luz organizada por el International Republican Institute (IRI) y Federalismo y Libertad.
Ayer fue el turno del ministro de Economía, quien volvió a mostrar una veta de polemista que nunca había exhibido en su etapa macrista.
Al repostear un tuit del putrílago La Derecha Diario que recogía críticas del gobernador bonaerense a la antipolítica científica del Gobierno, habló de"espanto".
La encuestadora Zuban Córdoba dio a conocer ayer los resultados de un sondeo que midió la reacción social a un puñado de definiciones permanentes del catálogo mileísta.
Según la misma –nacional, online, 2000 casos, realizada entre el 16 y el 19 de septiembre, con un margen de error de +/- 2,19% y un nivel de confianza del 95%–, la narrativa oficial hace agua por todos lados.
La recesión tan temida (y el pecado de Messi)
El espanto al que aludió Luis Caputo, en verdad, habita en la Casa Rosada.
Sin recuperación de los ingresos populares no habrá rebote del consumo y sin esto, no habrá reactivación. Preocupa, entonces, que el mandatario haya dicho por segunda vez, ayer en The Economic Club, en una entrevista con el editor jefe de Bloomberg John Micklethwait plena de titubeos y hasta alusiones a Los autos locos y a los hermanos Macana, que "los salarios públicos caen, eso es política de Estado: nosotros vinimos a romper al Estado, así que eso no es una queja o un reclamo que me interese" (ver desde el minuto 8:00).
¿Alguien escuchó un sincericidio semejante alguna vez de parte de un funcionario en alguna parte del mundo? Más allá de la afectación deliberada a médicos, enfermeros, docentes, administrativos, policías, militares y otros servidores, la lógica económica que subyace a semejante definición es desquiciante.
Como te contó días atrás desPertar, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE, anticipo de los datos de PBI) auguró, retraso estadístico mediante, la alta probabilidad de una recesión al cabo del tercer trimestre. No puede haber sorpresa.
El indicador arrojó en julio una caída de la actividad del 1,4% interanual y de un impactante 2,9% frente al mes precedente, peor registro desde marzo y abril de 2020, cuando estalló la pandemia.
Proyecciones privadas no muestran indicios significativos de rebote ni en agosto ni en septiembre, lo que, de confirmarse, podría completar un segundo trimestre consecutivo de retracción del producto y una recesión técnica.
El descalabro surge del promedio entre los ganadores conocidos del modelo y los perdedores de siempre, con el detalle de que las retracciones interanuales de la construcción, el comercio y la industria realmente sorprenden: 3,3%, 5,1% y 4,6%, respectivamente.
Es más, hasta la intermediación financiera, hasta hace poco enrolada entre los beneficiados, revista ahora entre las víctimas, con un desplome del 3%.
En medio del repaso de sus logros, Milei se indignó en The Economic Club: "Y para colmo tenemos que soportar que nos acusen de industricidas todos los que impusieron regulaciones antiindustria durante años para así encerrar a la población argentina en un mercado cautivo con pocas empresas amigas del Estado".
Como suele hacer en estos casos, Toto Caputo se refugió en los datos del agregado enero-julio interanual, que arroja un avance pobre de 1,7%. Lo que no dijo, es que incluso ese enfoque sesgado no oculta que el ritmo del "crecimiento" se ralentiza marcadamente, ya sideralmente lejos del 5% dibujado en el Presupuesto 2026.
Como algo debió admitir, habló de "distintos shocks transitorios" como "la menor disponibilidad de gas en la industria manufacturera, las mayores lluvias y nevadas en relación a los promedios históricos para la construcción, la minería y algunos servicios, y las menores horas trabajadas en algunos sectores en relación al Mundial de fútbol".
Culpa de Messi.
La vara de todas las varas
La inflación rebelde y que, cuando baja, solamente lo hace a los golpes; la actividad en caída, y el rezago de los ingresos populares que es la marca en el orillo del modelo de la extrema derecha explican que el índice de pobreza haya cortado una racha bajista de un año y, en cambio, subido en el primer semestre más de cuatro puntos porcentuales hasta alcanzar al 32,3% de la población. De acuerdo con el INDEC, la indigencia quedó ubicada en el 7,5%.
Si se proyectan los porcentajes obtenidos por el instituto estadístico en los 31 principales aglomerados urbanos a todo el país, surge que dos millones de personas cayeron en la pobreza sólo en un semestre y que esa desgracia alcanza a 15,4 millones de compatriotas.
En busca de alivio, Caputo se remontó en este tema a un pasado todavía más lejano: el primer semestre de 2024.
El ministro debió acudir a la antigüedad porque, en este caso, ni siquiera la comparación interanual le sirve.
"Los datos muestran incluso un aumento con respecto al primer semestre del año pasado, tanto en pobreza como en indigencia", le dijo a La Nación Agustín Salvia, coordinador del respetado Observatorio de la Deuda Social de la UCA y referencia ineludible en el tema.
Maldita racha
Cuando llega la mala racha todo va para peor y ahora ni siquiera responden los indicadores financieros.
Uno de ellos es el riesgo país mencionado más arriba, un problema que no para de crecer y que le impedirá al Gobierno el regreso al mercado voluntario de deuda. Eso lo obligará a enfrentar la pelea por la reelección del Presidente –un verdadero referéndum sobre el modelo– ajustando cada vez más el gasto para hacer frente a vencimientos que sólo podrá renovar –parcialmente– en el limitado mercado doméstico.
Otro mal dato surgió de las reservas del Banco Central, cuyo fortalecimiento es necesario en dos sentidos: uno, para asegurar, junto a otras fuentes, la disponibilidad de dólares para pagar deudas; dos, para servir de munición contra las previsibles tensiones cambiarias del año electoral, por más que Milei y Caputo confíen en el botón antipánico del Tesoro estadounidense, que les permitió zafar de un trance complejo en las legislativas del año pasado.
Esa presión ya se siente, lo que lleva a la autoridad monetaria a tomar una decisión polémica: comprar cada vez menos divisas, de modo de no convalidar un aumento de la cotización del dólar. Ayer fueron apenas ocho millones de dólares.
De ese modo, las reservas brutas descendieron a 48.845 millones de dólares, exactamente 1955 millones menos que las registradas el 3 de septiembre.
Una voz incómoda
Liberada de las ataduras de la política, la ex número dos del FMI, Gita Gopinath, señaló en una entrevista que "dado el historial de la Argentina con su moneda, el país necesitará acumular reservas a un ritmo mucho más acelerado que el que lleva adelante actualmente, todo ello sin perder de vista las elecciones que se celebrarán el próximo año".
Pero si Santiago Bausili desobedeciera las órdenes de su exsocio en en Anker Latinoamérica, actuara como un banquero central independiente y siguiera esa recomendación, el dólar no seguiría pisado, lo que recalentaría de nuevo la inflación.
Atenta a los estragos que el dólar atrasado ex profeso por el Gobierno hace en la industria y la construcción, Gopinath añadió desde la comodidad de su vida académica en la Universidad de Harvard que "el peso necesita ajustarse más y que se le debe permitir depreciarse en mayor medida de lo que lo está haciendo actualmente". Et tu, Brute?
Que los argentinos con capacidad de ahorro y los traders que mueven el mercado no la escuchen…
Un horizonte cada vez más lejano
Es posible reflexionar sobre el futuro del proyecto Milei en los términos del propio Gobierno.
Si el "riesgo kuka", ahora personalizado en Kicillof, es tan acuciante como para frenar la actividad, incrementar la pobreza, disparar el riesgo país e imponerle un desafío tan fuerte a la política cambiaria es porque la reelección del Presidente no puede darse por hecha.
Hasta ahí se puede llegar con la concesión retórica. Si eso es así es porque las promesas oficiales no encuentran concreción en casi ningún indicador relevante. La desinflación se demora y, encima, va y viene. El "crecimiento" se da para abajo. El propio mercado desconfía de su campeón y este ahora promete que el paraíso sólo llegará si él es revalidado y recién dentro de casi un año y medio.
¿Nos dice que así deberemos vivir hasta entonces?
Que tengas un excelente fin de semana. Hasta el lunes.